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ETA político-militar puso las bombas de Madrid

Consejo de Ministros para discutir el programa económico. Las reacciones han sido generales, fulminantes y extremadamente duras ante este mazazo de terrorismo indiscriminado. La postura más llamativa es la adoptada por Juan María Bandrés, dirigente de Euskadiko Ezkerra y diputado por esta agrupación: «A medida que la noticia fue cobrando verosimilitud -declaró a EL PAÍS-, mi sorpresa inicial se tornó en una profunda consternación. » La coalición vasca pasa por ser el brazo político de ETA (p-m). Sobre el triple atentado informan Daniel Gavela, Soledad Gallego-Díaz, Camilo Valdecantos, Fernando Granda, Luis Manuel Duyos, Francisco Gor, Ismael Fuente Lafuente y, desde el País Vasco, Patxo Unzueta, Maite Albiz y Antonio González.

ETA político-militar reivindicó ayer la colocación, el pasado domingo, en dos estaciones ferroviarias y en el aeropuerto de Madrid, de tres artefactos, cuya explosión causó la muerte de cinco personas y heridas a más de cien. En un comunicado ETA señala que las bombas entran dentro de la campaña «Con el Estatuto, los presos a la calle?, y anuncia nuevas acciones.

La organización terrorista anunció la colocación de los explosivos a la agencia Euskadi Press, a las doce de la mañana del domingo. La agencia lo comunicó a su vez al comisario de policía de San Sebastián, a las doce y diez, pero el Gobierno Civil de Madrid no tuvo conocimiento de la amenaza hasta «poco después de las doce cuarenta». Pese a que se montaron los dispositivos policiales adecuados al caso -en Madrid hay de quince a veinte falsas alarmas cada día- y que se reforzaron las dotaciones de las Fuerzas de Orden Público de servicio, no se pudo impedir que entre la una y, la una y cinco de la tarde explosionaran las tres bombas. Fuentes ofíciales del Gobierno Civil declararon anoche a EL PAÍS que se hizo todo lo posible por evitar la catástrofe y que un desalojo generalizado hubiera causado un pánico general incontrolable y mayor número de víctimas.Según Euskadi Press, alrededor de las doce del domingo día 29, recibió una llamada telefónica que se identificó como portavoz de ETA (p-m), en la que se anunciaba la próxima explosión de diversos artefactos en las estaciones de Chamartín y Atocha y en el aeropuerto de Barajas. El comunicado fue trasladado a la comisaría de policía de San Sebastián, cuyos responsables manifestaron que transmitirían inmediatamente la amenaza a las autoridades madrileñas. Euskadi Press se puso en contacto más tarde -sobre las doce cuarenta- con la agencia Efe, a la que solicitó la difusión del comunicado etarra.

La comisaría de policía de San Sebastián dio cuenta del aviso a la Dirección General de Seguridad en Madrid, no más tarde de las doce horas y doce minutos, según declaró el comisario Benjamín Solsona a Euskadi Press el mismo domingo por la tarde. La delegación de EL PAÍS intentó ayer lunes comprobar a su vez estos datos y se puso en contacto con el señor Solsona, quien señaló que había dado parte inmediatamente a Madrid, pero se negó a precisar la hora exacta: «Lamento no poder dar más información», dijo, «sobre horas y otros puntos.»

ETA (p-m), por su parte, difundió en la misma tarde del domingo un nuevo comunicado, en el que acusa al Gobierno de no haber actuado con celeridad para «desprestigiar» a esta organización, pero no niega que sólo concedió un plazo de una hora entre el aviso y la explosión de los artefactos. «Con estas acciones», prosigue la organización terrorista, «se prosigue la segunda fase de la campaña "Con el Estatuto, los presos a la calle". »

La nota oficial difundida por el Gobierno Civil de Madrid señala que, «poco después de las doce cuarenta horas, y a través de un órgano informativo nacional (Efe), ,se recibió en el 091 el contenido de una llamada realizada a varios medios de comunicación de Bilbao, y cuyo origen no ha sido hasta ahora confirmado, en la que se anunciaba que entre las doce y las catorce horas explosionarían diversos artefactos en las estaciones ferroviarias de Chamartín y Atocha y en el aeropuerto de Barajas». «Aunque de modo inmediato se establecieron los servicios pertinentes», prosigue la nota, «para desalojar y desactivar, hicieron explosión en brevísimo intervalo de tiempo las cargas, alcanzando en la estación de Atocha y en el aeropuerto a miembros de las Fuerzas de Orden Público que iniciaban su labor.»

Las fuerzas de la policía que acudieron a las estaciones de ferrocarril amenazadas y al aeropuerto procedieron a rastrear en busca de los artefactos. Según declaró a EL PAÍS el director de la segunda zona de Renfe, Joaquín Perucho, Renfe no tuvo ningún aviso -ni oficial ni extraoficial- sobre las amenazas de bomba. El señor Perucho señaló que la policía que llegó, de acuerdo con sus datos, sobre la una menos diez de la tarde a las dos estaciones de ferrocarril no tuvo tiempo de actuar más que como lo hizo, Preguntado sobre por qué no se utilizaron los servicios de megafonía para pedir a los viajeros que desalojaran las estaciones, el señor Perucho estimó que la utilización de los altavoces podría haber producido el pánico entre los mismos, de forma que se hubieran registrado aún más víctimas. «La mejor forma de actuar hubiera sido desalojar por sectores, y no hubo tiempo para ello. Se necesita, al menos, una hora.»

Según declaró, pocos minutos después de producirse la explosión de la bomba, el jefe de la estación de Atocha, la policía acudió sobre las doce cuarenta minutos y empezó a rastrear, sin avisar a los responsables de la misma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de julio de 1979

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  • Cinco muertos, dos en la estación de Atocha, dos en la de Chamartín y uno en el aeropuerto de Barajas, junto con más de cien heridos de distinta gravedad -en algún caso extrema- es el balance de tres explosiones ocurridas en estos tres centros de transporte público entre la una y la una y cuarto de la tarde del domingo. En los tres atentados, reivindicados posteriormente por ETA político- militar, se utilizaron maletines conteniendo cada uno unos seis kilogramos de explosivos de alta velocidad y expansión, con dispositivos contemporizadores; es decir, previstos para hacer explosión a una hora determinada. El Gobierno tuvo conocimiento del triple atentado, que sembró de pánico la tranquilidad del caluroso domingo madrileño, mientras estaba reunido en