Una amenaza de bomba paralizó el Metro durante una hora

De once y media de la mañana a una de la tarde de ayer se paralizó el servicio del Metro de Madrid, como medida de precaución, ante una llamada telefónica anónima que anunció la colocación de artefactos explosivos en tres líneas urbanas. Los viajeros, que fueron desalojados de las estaciones, in tentaron trasladarse a sus puntos de destino por otros medios, y hasta última hora de la mañana se registraron importantes atascos de circulación, pese a que en esta época veraniega el tráfico es muy fluido. Los usuarios del Metro tanto los que fueron desalojados en las estaciones como los que intentaban acceder a los andenes y se encontraron con fuerzas de la Policía Nacional que lo impedían, reaccionaron en ocasiones con irritación y se escucharon comentarios airados contra ETA y los grupos terroristas. Algunos viajeros hicieron auto-stop por las calles de Madrid, intentando llegar a sus domicilios trabajos en coches particulares que se dirigieran hacia sus respectivos barrios. La llamada anónima anunciando la colocación de explosivos en las líneas 1 (Plaza de Castilla-Portazgo), 2 (Cuatro Caminos-Ventas) y, 5 (Aluche-Ciudad Lineal) se recibió en Diario 16, sobre las once y media de la mañana. Avisada la Compañía Metropolitana y la Policía, se decidió proceder a desalojar todas las estaciones, tanto de esas líneas como de las restantes. Mientras se comunicaba por el circuito interno de telefonía del Metro a los jefes de estación que detuvieran los convoyes y desalojaran los andenes, fuerzas de la Policía Nacional se situaron en las entradas para impedir el acceso de nuevos viajeros, y policías de este cuerpo y de la Jefatura Superior iniciaron la inspección detallada de todas las estaciones y de los trenes.

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A la una de la tarde se reabrieron al tráfico todas las líneas, excepto la número 5, donde la inspección -Infructuosa como en los otros casos- se prolongó hasta la una y cuarto.

En tres ocasiones, los artificieros de la policía creyeron haber localizado artefactos. Tres paquetes sospechosos fueron examinados con todas las precauciones, pero sólo contenían botellas, una cámara fotográfica antigua y trapos viejos, respectivamente.

Otra falsa amenaza de bomba se recibió, pasadas las doce, en la estación Sur de autobuses, que fue también desalojada. Los vehículos que debían realizar su entrada en la estación fueron aparcados en las calles adyacentes, lo que colaboró a aumentar el caos de tráfico en la zona.

En la estación de ferrocarril de Chamartín -donde explosionó el domingo una bomba- se tomaron especiales medidas de seguridad, ante el anuncio de que iba a estallar otro artefacto. El tráfico ferroviario no llegó a suspenderse, pero se cambió el circuito de los viajeros, de forma que no tuvieran acceso a la estación por el vestíbulo central, sino por el vestíbulo de cercanías.

Otras ciudades españolas fueron escenario también de falsas amenazas de bomba. El aeropuerto de Barcelona tuvo que ser desalojado a las ocho y cinco de la tarde de ayer. Se encontraban en aquel momento en las distintas salas de espera, más de 2.000 personas, además del personal de servicio. Todos ellos permanecieron en el exterior del aeropuerto hasta las 20.25 horas, en que finalizó el registro de las dependencias. Los vuelos, que habían quedado interrumpidos, fueron reanudados con normalidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 30 de julio de 1979.

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