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Silva Muñoz se coloca al frente de la derecha conservadora, entre Alianza Popular y Fuerza Nueva

El doble fracaso electoral de Alianza Popular en junio de 1977 y de Coalición Democrática -en la que AP era el componente más importante- en 1979 ha acelerado, a juicio de los observadores y de responsables de AP, la creación de Derecha Democrática Española (DDE), que cuenta con Federico Silva Muñoz como líder principal, junto con Gonzalo Fernández de la Mora.A juicio de las mismas fuentes, resulta especialmente significativa la intervención del señor Fernández de la Mora para defender el nombre del partido frente a la opción que propugnaba denominarle Derecha Democrática Social Cristiana. El ex dirigente de AP y de UNE señaló que AP no ha sabido asumir posiciones claras de derecha, y que en la actualidad se ha aproximado a posturas de centro.

La comisión gestora del nuevo partido resulta muy significativa a la hora de rastrear los presupuestos que han conducido a la formación de DDE: además de los señores Silva Muñoz y Fernández de la Mora, la integran José Martínez Emperador, Pedro Mendizábal, Antonio Méndez, Rafael Jaume, Jesús Barros de Lis y Luis Jáudenes. Si a ello se añade que en la mesa nacional, compuesta provisionalmente por 220 miembros, figuran, entre otros, Manuel Thomas de Carranza, Faustino Soriano y Luis Emilio Calvo Sotelo, aparece claro un fuerte componente de antiguos miembros de AP que se alejaron del partido cuando, tras el fracaso del 15 de junio de 1977, éste decidió abandonar las posiciones extremistas que mantuvo en la campaña electoral.

Junto a los anteriores y en la misma mesa nacional se encuentran también nombres tan significativos de la derecho conservadora nio María e Iñigo Oriol de Urquijo, José Miguel Ortí Bordás e Ismael Medina, Luis Aparicio, Manuel Funes Robert, Fernando Gallo.

La operación Política conducida por el señor Silva -y que junto a un manifiesto programático incluye una llamada a la unidad de la derecha española- se observa con recelo entre los dirigentes de AP, preocupados por la posibilidad de que una buena parte de sus bases, decididamente inclinadas hacia la derecha, puedan optar en breve por la bandera que levanta el señor Silva. No es casual que la constitución de DDE coincida con una campaña de afiliación nacional de AP y con la puesta en marcha de los congresos provinciales, en los que -para mayor dificultad en este sentido- se intenta, sin confesarlo abiertamente, eliminar a los elementos más integristas de los cuadros de responsabilidad, de cara al congreso nacional que los actuales dirigentes de AP desean celebrar en el otoño próximo.

Es posible que la operación del señor Silva acelere los planes de AP, en el sentido de que Manuel Fraga recupere oficialmente el liderazgo del partido.

En el acto de constitución de DDE, la mesa autorizó a la comisión promotora para «iniciar, en tiempo oportuno, y llevar a buen fin las gestiones necesarias con las restantes fuerzas políticas de la derecha española para conseguir la fijación de una acción y estrategia común y los puntos mínimos y concretos en los que ha de apoyarse el entendimiento».

En la misma sesión constituyente del partido se aprobó una declaración de principios que consta de catorce puntos. El último de ellos señala que «acatamos la Constitución vigente Y nos esforzamos para reformarla en la legalidad».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de junio de 1979