Casi no hubo mercado

La pasada semana resultó, a efectos bursátiles, francamente aburrida, manteniéndose la tendencia a la baja.La nota más significativa a lo largo de todo el ciclo fue la ausencia prácticamente total de dinero, que forzaba a las distintas opciones vendedoras a replegarse discretamente en espera de que circunstancias más favorables permitan su materialización en los corros. Así pues, la atención de los habituales se centró en la ampliación de capital que comenzó a desarrollar la Telefónica el martes, y cuyo desarrollo en nuestro mercado, conforme era previsible, no puede ser calificado de brillante precisamente. No es menos cierto que la Compañía, con esta operación, no pretende conseguir nuevos socios y tan sólo espera que los antiguos accionistas acudan a la suscripción apoyándose en el hecho de que, sumados los dos dividendos con cargo al pasado ejercicio, unas 44 pesetas por acción, de mantenerse en niveles similares al ejercicio anterior, y que comenzará a hacer efectivo a través de su dividendo a cuenta, posiblemente, durante el período ampliatorio, supone un reducido desembolso para el suscriptor, pues la diferencia hasta el precio de emisión son unas ochenta pesetas, en razón de que 44 pesetas por cinco acciones que se necesitan para suscribir cada una nueva supone 220 pesetas, frente a un desembolso exigido de trescientas.

Ante la inoperancia del mercado ocurrió, como en estos casos suele ser habitual, que se dispararon los más variados comentarios, y que la menor actitud diferencial de cualquier valor con relación al resto de los de su grupo suponía una inmediata concentración de la atención de los habituales sobre él, siendo esto lo que le ocurría a Explosivos, valor que, tras tener grandes dificultades por falta de dinero, sesiones atrás, veía fijada sobre él algunas órdenes compradoras de cierta consideración, cuya justificación no acababan de encontrar demasiado clara los habituales. No podemos olvidar que hasta la fecha, y a sólo veinte días de que termine el plazo legal para ello, la sociedad aún no ha convocado su junta general, en la que ha de dar publicidad a unos resultados menos que discretos, pues, al parecer, sus beneficios antes de impuestos, durante el pasado ejercicio, fueron sólo de 237 millones de pesetas, frente a los 1.873 netos obtenidos el año anterior; todo esto con un capital de 16.000 millones de pesetas y con algunas dificultades recientes para hallar financiación exterior.

Resumiendo, diríamos que ha sido una tanda con muy poca historia, en la que el papel paulatinamente se ha visto obligado a retroceder ante la inexistencia de contrapartidas compradoras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 09 de junio de 1979.

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