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Familiares de dos heridos de bala por la policía contradicen la información oficial

Familiares de los dos jóvenes heridos de bala el pasado lunes en el barrio de Fuencarral han desmentido la versión de los hechos dada por la policía, según la cual los disparos se habrían producido al amenazarles uno de los heridos con una navaja.Los heridos, de acuerdo con este nuevo relato, habían venido desde Bustarviejo a Madrid, en compañía de varias personas más, con el propósito de ver la corrida de los vitorinos, como solían hacer en años anteriores. Después de cenar en el Mesón del Paleto, se dirigieron al aparcamiento de Fuencarral a recoger sus coches. Cinco miembros del grupo, que se quedaban en Madrid, se despidieron de los demás a la puerta, ya que tenían los coches en plantas distintas.

De las siete personas restantes, que se disponían a regresar a Bustarviejo en un Citroën-GS furgoneta, tres quedaron esperando en la calle, mientras los otros cuatro descendían al aparcamiento. El incidente se registró en los escasos minutos que transcurrieron hasta que el vehículo salió a la calzada.

Un coche Seat de color blanco, tipo ranchera y sin signos distintivos policiales, se acercó a los tres y uno de sus ocupantes gritó «iArriba España!» después de bajar la ventanilla. (Era el mismo día en que grupos de ultraderecha habían promovido en el barrio de Salamanca graves alteraciones de orden público, con un balance de ocho coches quemados y treinta establecimientos destrozados.) Laureano Serrano, uno de los tres integrantes del grupo, les dijo que les dejaran en paz, y, sin mediar palabra, uno de los ocupantes del vehículo efectuó un disparo que le produjo heridas graves. Uno de sus amigos, Prudencio Plaza, se lanzó hacia el agresor al tiempo que le llamaba «asesino» y «pistolero», siendo también herido por un nuevo disparo. Los familiares de los heridos aseguran taxativamente que en ningún momento se esgrimió una navaja, por la sencilla razón de que no llevaban ninguna.

A los pocos instantes llegaron dos coches-patrulla de la Policía Nacional, con uniformes, que trasladaron a los heridos a las residencias sanitarias La Paz y Primero de Octubre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de junio de 1979

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