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La construcción del centro comercial de La Vaguada es irreversible

La solución dada a La Vaguada del barrio del Pilar por parte de la anterior administración municipal quedará tal cual, salvo pequeñas actuaciones puntuales, según anunciaron ayer por la mañana, en una nueva rueda de prensa, los responsables político y técnico de la Gerencia Municipal de Urbanismo.

«La licencia otorgada a la empresa francesa La Henin para la construcción de un gran centro comercial en La Vaguada es un hecho consumado y heredado de la antigua Administración, ya que han pasado todos los trámites necesarios. Y es válida esa licencia a menos que se demuestre que le faltan requisitos por cumplir», aseguró, durante la rueda de prensa, el concejal responsable de la Gerencia, el comunista Eduardo Mangada.Sin embargo, el tema de la construcción del centro comercial va unido al de la autopista que ha de servir de cierre del tercer cinturón (M-30) por su parte noroeste. El movimiento vecinal de la zona se opone tanto al centro como a la autopista. Con respecto a la autopista, el señor Mangada dejó entrever que se trata de buscar una solución alternativa al problema de la autopista, solución en la que entran en juego tanto un nuevo trazado de, la misma como su posible enterramiento, cosa esta última que evitaría la división del barrio en dos partes limitadas por la autopista.

«Hay que tener en cuenta», dijo el concejal, «que la autopista es valorada negativamente por la gente que vive en el barrio y que los demás habitantes de la ciudad, potenciales usuarios de la misma, la consideran positiva para sus desplazamientos». «Hay que buscar unas alternativas», añadió, «en las que entran en juego un cambio en su diseño y un trazado hundido que daría como resultado unos mínimos perjuicios para la zona».

Por lo que respecta al centro comercial, a construir también en La Vaguada -cuya licencia está ya legalmente otorgada por la anterior Corporación municipal-, el concejal responsable de Urbanismo sólo ve dos posibles soluciones: la primera, se refiere a revocar la licencia. «Esto supondría», dice, «el cargar con unos costes de indemnizaciones que podrían cifrarse en miles de millones de pesetas, con los que no puede cargar el Ayuntamiento». La segunda, habla de estudiar la forma y gestión del centro comercial y la consecución de la contrapartida por parte de los promotores de construcción de un centro cívico para el barrio.

Con todo, para el señor Mangada, el tema de La Vaguada del barrio del Pilar se inscribe en un marco mucho más amplio, como es el Plan Parcial de La Veguilla-Valdezarza-Vertedero, «un pequeño monstruo», dijo, «donde caben 220.000 personas». La opinión de la Gerencia, personificada, en esta ocasión, por su concejal responsable, es la de que es absolutamente necesario conseguir una modificación de la situación dada por el plan. «Para conseguiresa modificación», especificó, «nos vamos a apoyar en el Programa de Acción Inmediata (PAI) del noroeste, que engloba todo el plan».

Precisamente, con respecto a este PAI -estudio a fondo de los déficit urbanísticos que se dan en cada distrito madrileño-, el concejal se mostró dispuesto a añadir al Plan de La Veguilla otras áreas, con el fin de, con la suma de terrenos disponibles, conseguir suelo donde asentar los equipamientos que hoy por hoy faltan en la zona.

La primera parte de la rueda se dedicó a una discusión acerca de la representatividad de las asociaciones de vecinos, en base a su participación en la discusión del planeamiento. Tanto el concejal como el gerente aseguraron sobre este punto su intención de que las asociaciones de vecinos no tengan voz ni voto en la decisión, aunque sí participarán en la discusión, sobre todo a través de las juntas de distrito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 1979

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