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La Federación de Baloncesto, seriamente amenazada

Esta mañana, a Ias diez, dará comienzo la asamblea de la Federación Española de Baloncesto. Una asamblea, como casi siempre, un tanto peculiar, con temas importantes y trascendentes, entre los que destaca, sobre todo, la norma de las elecciones, que la propia asamblea debe solucionar. Tendrá que ponerse de acuerdo y, especialmente, cuidar mucho los cimientos sobre los que se apoyará el futuro del baloncesto español.El caballo de batalla residirá en la ilegalidad de esta asamblea, que, al parecer, con el reglamento en la mano, no debería celebrarse por no cumplirse los requisitos indispensables, según quedó explicado en EL PAÍS del 29 de abril. Las federaciones provinciales no celebraron sus respectivas y obligadas asambleas, y el que las ponencias no hayan salido a la luz en su momento hace que, una vez más, la presidencia esté más preparada que la asamblea, cosa que, en verdad, tampoco es muy difícil.

Asambleas de árbitros y preparadores

Como prólogo a esta asamblea se celebraron, el domingo pasado, las de árbitros y preparadores. Los árbitros parece que llevan la contraria a la Federación, y dicen que no permitirán injerencias de los clubs. En la Española, los clubs son juez y parte. En la que celebró la Asociación de Preparadores hubo antes que nada sorpresa, por la presencia en la misma, a uno y otro lado del presidente, Ramón Bravo (en otro tiempo en la más tremenda oposición), de Eugenio Mazón, presidente del Comité de Competición, y a Raimundo Saporta, que por primera vez oficialmente se dejó ver como gestor del Tempus, al expresar su deseo de entregar el trofeo de mejor entrenador a Rafael Peiró, al que recientemente cesó.Como en los viejos tiempos, hubo cierto enfrentamiento entre Gasca y Ferrándiz. Como en los viejos tiempos, ganó éste -ahora en la votación- por 27-22 (hubo dieciséis abstenciones), por lo que, según el sistema D'Hont, vaya usted a saber en qué quedó la cosa. Lo que no está claro es la participación de los preparadores en esa asamblea, y mucho menos claro parece el hecho de que vaya a ser la AEBI quien ostente la representación de los jugadores cuando esta asociación está integrada sólo por internacionales, y en su mayoría inactivos desde hace tiempo. No parece lógico que tengan que ver ellos en el futuro del baloncesto.

A la vista de todas estas circunstancias habrá que recordar a clubs y federaciones provinciales cuál es su verdadero papel en esta reunión, que de momento habrá que definir como pseudoasamblea. A partir de las diez, el presidente podrá ratificar esto o desmentirlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de mayo de 1979

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