Tribuna
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Qué significa votar república ahora?

Candidato de Izquierda Republicana al Congreso por Madrid

El 1 de marzo próximo, a diferencia de las elecciones de 1977, nuestro pueblo podrá votar en republicano. La presentación de candidaturas unitarias de Izquierda Republicana en la casi totalidad de las circunscripciones electorales del país es quizá la gran novedad en las elecciones que ahora se desarrollan. Si en el 77 el voto de la izquierda democrática y progresista se vio obligado a perderse en las manos de los partidos de la oposición conocidos como mayoritarios y disolverse en el consenso, esta vez podrán encontrar su verdadero sentido.

La cuestión de la República será, por tanto, un punto de referencia obligado y esperado por muchos, pese a quienes por su acción u omisión han pretendido reducir el republicanismo de los pueblos de España a la arbitraria ilegalidad o al testimonialismo histórico.

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Es así que hoy, en la actual situación política, confusa y decepcionante para muchos, nuestras candidaturas significan poder llevar una luz de honradez, sinceridad y compromiso con los intereses populares al Congreso y al Senado. Pero, además, República es futuro. República es avanzar en la reconstrucción de ese movimiento democrático y de oposición, unitario, que bajo nuevas premisas dictadas por la nueva situación concrete organizativamente la necesidad de la Unidad Popular y alcance nuevas cotas de libertad y democracia. Votar las candidaturas unitarias de Izquierda Republicana significa, ahora, desbrozar el camino de la libertad, y limpiarlo de oportunismo, partidismo sin principios y mezquindad electorera.

Pocas candidaturas. pueden presentarse con un atractivo semejante. Sobre la base de un programa electoral unitario y popular que elude todo planteamiento demagógico y evita cualquier oportunismo.al uso del «yo puedo prometer y prometo», las listas de Izquierda Republicana reúnen, aparte de sus propios miembros, desde significadas representaciones del republicanismo democrático liberal provenientes de diversas organizaciones hasta el republicanismo avanzado de la Convención Republicana de los Pueblos de España. Desde cualificados miembros de las corrientes disidentes de la política «consensual» del PSOE, PCE, PSUC, etcétera, hasta militantes del Partido Comunista de España (m-l). Desde sindicalistas revolucionarios de la AOA hasta líderes honrados y combativos de CCOO, UGT, USO, etcétera. Desde jornaleros andaluces hasta cumbres de la intelectualidad progresista como José Bergamín...

Hay quienes insisten en presentar la cuestión republicana como algo sentimental y abstracto. Esas manifestaciones parten en exclusiva de los que desde posturas reaccionarias continúan intentando desprestigiar la República. Pero la República no es sólo un problema de colores en la bandera. Su significado es algo mucho más concreto. Es la garantía de la aplicación efectiva de los derechos y libertades democráticos y es la reforma agraria desde el punto de vista de la repartición de los grandes latifundios y tierras sin explotar entre los jornaleros, entre quienes trabajan la tierra. Las transformaciones económicas y sociales que la clase obrera y los trabajadores necesitan, la recuperación de la independencia nacional frente a las injerencias extranjeras, principalmente norteamericanas y las reivindicaciones específicas de la mujer y la juventud, encuentran su marco adecuado únicamente en la República.

Votar republicano significa, además, conseguir unas voces libres de compromisos con el Poder, en el Parlamento, facilitar el progresivo reforzamiento del campo popular y republicano como única alternativa válida para cerrar el paso al falaz reagrupamiento de las fuerzas reaccionarias neofranquis tas y la creciente fascistización del régimen. Porque nuestra obliga ción es, además de ofrecer unas cosas, acabar con otras. Hay que acabar con esos criterios y estilos antidemocráticos que emanan constantemente de los poderes actuales. Hay que lograr la legalización de todas las organizaciones democráticas de quienes, como el PCE (m-l), CRPE, HASI, LAIA, la francmasonería y otras, tienen todos los derechos a actuar libremente. Hay que acabar con esos artilugios que bajo nombres tan europeizados como la ley de Seguridad Ciudadana esconden estados de excepción solapados pero constantes en nuestro país en los últimos años.

En las candidaturas unitarias de Izquierda Republicana no hay el menor protagonismo personal, porque es el hecho, la alternativa republicana, la que se impone por sí sola. Por eso, aquellos que somos o nos sentimos republicanos, aquellos que concedemos importancia a la libertad, la democracia y a la República, votaremos Izquierda Republicana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 23 de febrero de 1979.

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