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Cartas al director

Problemas reales

Soy padre de un niño que asiste a una guardería dependiente del Ministerio de Cultura (en el régimen anterior pertenecía a la Sección Femenina). Hace unas semanas se presentó en dicha guardería un problema de contaminación de aguas, lo que ocasionó, lógicamente, el cierre de dicho centro durante casi quince días, con los consiguientes perjuicios de toda índole para niños y padres. Hace unos días, y una vez solventado, en parte, el problema, se reanudaron las actividades, pero he aquí que vuelven a repetirse los problemas que originaron el cierre de la guardería. La directora de dicho centro trata con esfuerzo ímprobo de solucionar el problema, pero los organismos oficiales competentes no le dan la solución práctica que deseamos.

Entonces, pienso yo que flaco servicio se le está prestando a la recién nacida democracia si estos problemas reales, cotidianos (y, creo yo, fáciles de resolver con voluntad clara de acercarse un poco a la realidad), no se resuelven y que tanto afectan a la credibilidad del proceso democrático en marcha.

En conclusión, sigue habiendo una España oficial (la de los grandes discursos, palabras, etcétera) y otra bien distinta, la España real (con todos sus problemas cotidianos reales, que siguen pendientes de resolver). Por tanto, el desencanto, y la decepción seguirán ganando adeptos y seguiremos creyendo que todo continúa igual, aunque, eso sí, las formas hayan cambiado.

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