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El Athletic jugó al fútbol y el Madrid marcó los goles

El Real Madrid y el Athletic de Bilbao jugaron ayer un partido de los que hacen afición. Con un juego tenso, de una corrección ejemplar (salvo los nervios finales), y en bastantes momentos de calidad mantuvieron el interés del público hasta el último minuto. El equipo vasco no mereció la derrota, pero se encontró enfrente con la suerte del Madrid y su mejor acierto ante el gol. El Athletic, quizá como esperaba o temía el Madrid, dio un recital táctico ante su rival, que notó excesivamente la ausencia de Stielike. El campeón no supo nunca romper con juego engarzado la malla bilbaína y sólo la habilidad de Juanito y Santillana, aparte de un penalti afortunado, le permitieron salvar el compromiso.Si realmente en el fútbol se puede hablar de suerte como algo decisivo para influir en el resultado, el Madrid sí la tuvo ayer noche. En esta ocasión no se encontró con un enemigo débil y fácil presa, como lo fueron Valencia y Barcelona, los dos visitantes anteriores de postín, sino con un Athletic de hechuras y dignísimo líder. Su derrota por un penalti innecesario, un error más de los que se pueden cometer en un campo de fútbol, no empaña en absoluto que hizo el mejor juego. A la contra, pero sin desperdiciar la ocasión del contraataque, amarró a un Madrid incapaz de abrir huecos en sus líneas. Villar, según se esperaba, anuló a Del Bosque y el Madrid se quedó sin brújula. Como San José no es Stielike en fuerza ni personalidad, Irureta no tuvo problemas para mantener el tipo, a la vez que Vidal con Wolf. Rojo.

La única superioridad del Madrid por momentos estuvo otra vez en Juanito y Santillana. A los seis minutos un gran pase del primero casi dio ocasión al santanderino para rematar, pero sólo fue un aviso, pues ya en todo el primer tiempo los marcajes férreos en el centro del campo a cargo de los bilbaínos, no dejaron oportunidad al débil centro de campo madridista para crear delante ocasiones de peligro. Como el equipo de Molowny, además, no tiene extremos y ni Sol, ni mucho menos Isidro, supieron irse por las bandas a centrar, la impotencia blanca con juego horizontal y sin saber qué hacer con el balón fue manifiesta. Por contra, el Athletic, aunque sin remate -sólo de lejos- sí supo abrir juego a las alas y sus hombres se desmarcaron con rapidez.

En un partido como el de ayer Juanito debe ser el mejor centrocampista siempre, arrancando desde atrás, pues si no está Stielike nadie lo hace, pero no lo fue y para colmo no tuvo el Madrid ni acierto en los pases adelantados en busca de la cabeza de Santillana. Lo que sí tuvo nada más empezar la segunda parte fue la habilidad de convertir en gol una jugada de laboratorio. Nada más. El Athletic demostró una vez más que tácticamente era superior y pese a abrirse un poco, lo que unido a una mayor velocidad blanca le pudo costar más goles, supo empatar. Fue el ejemplo palpable de que sólo le faltó remate a su juego perfecto de distensión cuando parecía acorralado en su área para ganar fácilmente. A ello colaboró también eficazmente la seguridad de Iríbar,.

Después de todo esto lo increíble es que el Athletic perdiese. Cuando el Madrid estaba más roto que en todo el partido, con Del Bosque más impotente que nunca, vino el penalti. Los aciertos individuales -hasta para forzar una pena máxima con el balón ya perdido- pudieron esta vez al mejor fútbol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de octubre de 1978

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