Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:

Argumento para nostálgicos

La primera crisis de la nueva junta directiva del Madrid ha sido una simple rabieta. Eduardo Peña Abizanda ya intentó dimitir la víspera de la toma de posesión. Que no se haya respetado su organigrama nada tiene que ver en el asunto. Su proyecto fue estudiado, se formó una ponencia de la que él formó parte y se aprobó con su consentimiento.Ha habido precipitación por parte del vicepresidente dimisionario. Y más de una contradicción en su actitud. El participó en la reunión que el presidente mantuvo con Félix Fernández para explicarle a éste las razones por las cuales no figuraba en la lista de directivos. No parece consecuente participar en esta operación y después sentirse molesto porque no se nombre al señor Fernández.

Dice mucho en su favor -en cambio- la defensa que ha hecho de su amigo López Patiño, hombre de indudables valores, cuyo ingreso en el Madrid no se ha producido por una serie de circunstancias que no son imputables al presidente de la entidad.

A Luis de Carlos no le hace ningún favor la dimisión de un hombre escogido por él. Se da sensación de inestabilidad y ocasión a los nostálgicos para que piensen aquello de «con Bernabéu vivíamos mejor».

Peña Abizanda, que asciende a ministro plenipotenciario a finales de año, podría haber sido gerente del Madrid a partir de enero y para eso contaba con el apoyo del presidente. Su salida ha sido pelea de patio de colegio. Y en ella no ha intervenido Ramón Mendoza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de octubre de 1978