El capitán Alvaro Fernándes,
el último militar portugués de izquierdas exiliado, regresó ayer a Lisboa. Su regreso se ha efectuado por sorpresa, cuando se estaba gestionando un retorno con garantías. El capitán Fernandes estaba perseguido por haber repartido millares de ametralladoras G-3 entre formaciones de extrema izquierda.


























































