UGT partidaria de una sola empresa nacional de ferrocarriles
Renovación y continuidad podrían definir los resultados del XII Congreso del Sindicato Ferroviario de la UGT que ayer fue clausurado en Madrid. La organización y los estatutos del mismo han salido revisados, en estas jornadas de trabajo, al tiempo que la dirección del sindicato, y su secretario general, Victoriano Sánchez, veían ampliamente aprobada su gestión y renovada la confianza hasta el próximo congreso.
El XII Congreso del Sindicato Ferroviario de UGT ha aprobado una ponencia sobre política sindical y de estrategia de cara al próximo convenio del sector, en el que se señala que todas las empresas ferroviarias deben formar parte de una sola, para evitar -en palabras de Victoriano Sánchez a la agencia Efe- «que pequeñas empresas "parasitarias" hagan deficitaria a la Renfe».Las tesis ugetistas sobre potenciación prioritaria de las secciones sindicales sobre los comités de empresa fueron también ratificadas por el sindicato ferroviario.
Asimismo los congresistas han elaborado una alternativa al transporte ferroviario con el objetivo de que éste se planifique a través del Ministerio de Transportes y se consiga hacer más rentable a este medio en relación con el transporte por carretera. Muchas materias, especialmente las peligrosas, deben canalizarse según los ugetistas a través del ferrocarril.
La clausura del congreso, al que asistieron unos doscientos delegados en representación de unos 20.000 afiliados, se celebró en la mañana de ayer con la intervención de responsables de algunos sindicatos del transporte que integran junto con el ferroviario la federación ugetista del sector. También intervinieron las delegaciones invitadas del Sindicato Unitario, CCOO, CNT, y de organizaciones obreras del Reino Unido, Francia, Italia y Bélgica.
En nombre de la comisión ejecutiva confederal de UGT habló Máximo Pazos, quien señaló que el congreso debía ser el enlace entre los nuevos tiempos y la tradición histórica de esta organización ferroviaria, cuyo anterior congreso se celebró bajo ja presidencia de Julián Besteiro en 1933. Pazos comentó después la situación política general e hizo hincapié en la agudización de la crisis económica «con su repercusión en un millón y medio de parados».


























































