El factor político
La notable reacción de la primera semana de julio se ha diluido en la segunda, debido a la repercusión de las oscuras violencias desarrolladas en el País Vasco.Sin embargo, hay una nota diferencial que vale la pena subrayar, y es la relativa tranquilidad con que se han asimilado estas turbulencias.
Cierto que las primeras planas de los medios informativos no son halagüeñas, pero de aquí a sacar la conclusión de que el país se está hundiendo media alguna distancia. Como nos recuerda el último boletín mensual del Servicio de Estudios de la Bolsa de Madrid, hay que comprender que en España se están produciendo los lógicos reajustes que requiere el tránsito a un sistema político y económico tan diferente del anterior, y no es honesto que la intemperancia nostálgica lleve a interpretar los hechos tan sólo en sus aspectos negativos, cuando se trata de un conjunto de indicadores que requieren una hermenéutica global, cuyo resultado no sería desalentador.
Por otro lado, el reconocimiento en el texto constitucional (artículo 34) de la libre empresa en el marco de la economía de mercado, debiera ser un factor a valorar, en el mundillo bursátil, como altamente positivo.


























































