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John Coughran, cabeza de turco del Madrid de baloncesto

Con el homenaje a Clifford Luyk y Vicente Ramos, el Real Madrid culminó una temporada verdaderamente extraña. En nueve meses, de octubre a junio, consiguió ganar dos veces la Copa Intercentinental y se proclamó, por sexta vez, campeón de Europa. Sin embargo, por primera vez en diecinueve años no obtuvo ningún título nacional. El Real Madrid prepara ya el equipo para la próxima temporada, pero más que hablar de estructura habría que hablar de cierto desbarajuste, ya que no parecen muy consecuentes las bajas y las altas.

Lo primero que no se alcanza a entender y explicar es la baja de Coughran. Cuando John Coughran quedó libre por la desaparición del Ymca, Lolo Sainz y Ramón Guardiola, los técnicos madridistas, se apresuraron a fichar al jugador para que jugase la Copa de Europa. Fue como un hallazgo, una suerte con la que se encontró el equipo blanco. Habían conseguido el concurso de un jugador calificado por todos como el mejor americano de esa temporada en España. Al empezar la temporada 77-78, Sainz se ratificaba y llegó a hacer algo poco habitual en el club y que incluso fue antipopular. Dejó a Walter para la Copa de Europa e incorporó a John Coughran para la Liga. Es decir, se confiaba plenamente en Coughran. Han pasado tan sólo nueve meses y el técnico madridista no se lo ha pensado dos veces. Le dijo a Coughran que no contaba con él para nada porque necesitaba un pivot. Según palabras del propio Coughran, no ha habido muchas más explicaciones. Tampoco se incorpora a Walter de nuevo en la Liga. Se ficha a Randy Meister.Si es verdad, como parece, que la única razón de dar la baja a Coughran es la de que hace falta un pivot, hay que decir que ha andado un poco lento Lolo Sainz, ya que al Madrid le hace falta un pivot desde que se marchó Miles Aiken, momento en el que empezó a olvidarse del título europeo. Luyk iba hacia abajo y Rullán todavía no estaba lo suficientemente maduro. Por otro lado, no se entiende que en nueve meses Coughran haya bajado tanto en la cotización del técnico madridista. Hay que suponer que desde que Sainz viera jugar por primera vez a Coughran observase que no se trataba de un pivot, cosa que está al alcance de cualquier técnico mediocre.

Es evidente que no está muy claro que los mismos técnicos que le ficharon, que desbancaron nada más y nada menos que a Walter para incluir a Coughran, ahora le echen. Todo esto lleva más bien a pensar en que se ha querido buscar una cabeza de turco por la pérdida de la Liga y la Copa. Y antes de que pudieran rodar otras cabezas se ha elegido, en una clara inconsecuencia, la de Coughran. Es algo que ocurre con mucha frecuencia en nuestro deporte.

Tampoco se trata de una rectificación, ya que Walter no va a ser incluido en el equipo que juegue la Liga. Sin embargo, Walter es el que ha intervenido en las competiciones que esta temporada ha ganado el Madrid. «A mí no me importaría volver a jugar la Liga, pero haré lo que me digan. Creo que se echan demasiadas culpas a los americanos, olvidando otras circunstancias. A Coughran se le ha exigido demasiado. Se ha querido que defendiera, reboteara... y, además, que hiciera puntos. Con un americano en la cancha conviene que éste se mantenga los cuarenta minutos, para que sume puntos en vez de sacrificarle tanto para la defensa.»

Algo parecido ha pasado con Samuel Puente, al que se incorporó «prematura o equivocamente», como informó EL PAIS al hacer un análisis del equipo finalizada la temporada nacional. También en aquella información se decía que «el rendimiento de Coughran dependía en gran parte de la estrategia del entrenador», y así se ha confirmado al haber jugado Coughran en un sitio que no es el suyo, como el propio técnico reconoce.

En la Copa Intercontinental, John Coughran, que ya sabía lo de su baja, ha decidido jugar a su aire y ha sido el mejor del torneo. Ahora, a John Coughran le llueven las ofertas nacionales e internacionales, aunque él lo primero que va a intentar va a ser incorporarse a un conjunto profesional de Estados Unidos. Están interesados por él dos equipos de Roma y otros dos italianos fuera de la capital. También el Niza. Saporta le ha hecho la oferta de quedarse en el Tempus como jugador y entrenar a los juveniles, pero el jugador aún no ha contestado en ningún sentido. Cotonificio también está interesado en ficharle, y el Barcelona piensa en la posibilidad de que vista de azulgrana para jugar la Recopa. Jugadores como John Coughran no hay muchos sueltos, y esta lluvia de ofertas es completamente lógica. Doctores tiene el Madrid para que tomen decisiones, y el tiempo juzgará.

De momento, el domingo, en el Pabellón, hubo un grito unánime: ¡Coughran! ¡Coughran! ¡Coughran!

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de julio de 1978