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El Betis superó con justicia al Madrid

El Madrid perdió con justicia. Pese a que tuvo la mala suerte por llamarle de alguna forma de encajar un segundo gol dudoso, que le dejó groggy varios minutos -los suficientes para que su rival le derribara hasta el límite de un elocuente 4-0-, nunca hizo méritos para ganar. Su única labor brillante, dentro de un nuevo partido lamentable, en el que cedió ante un Betis mejor táctica y físicamente, fue la reacción cuando se alcanzó el punto máximo de la goleada. Ello le permitió acortar distancias y llevar el temor y el desconcierto a un Betis que sólo se volvió a asentar tras el segundo gol madridista.De todas formas, el líder desaprovechó otra oportunidad de despegarse del Barcelona, después del fallo azulgrana del sábado, pues la lucha por el título continúa siendo un rosario de errores por parte de ambos protagonistas. El Madrid fue víctima, una vez más, de los propios, ante un Betis que sólo aprovechó las oportunidades, aunque también supo buscarlas. Si el primer gol fue conseguido en un fallo o el segundo en jugada dudosa, la, verdad es que a lo largo del partido el Betis impuso su ritmo táctico y también tuvo más ocasiones, especialmente del hábil, pese a su reciente lesión, Anzarda.

El Madrid, ante el 4-3-3 clásico del Betis, salió con un 4-4-2 muy claro, siendo sus centrocampistas, San José, para dedicarse a Cardeñosa, como único fijo, y los otros tres Stielike, Jensen y Wolf, para cerrar el paso a. López y Alabanda. Wolf, concretamente, al que Molowny sigue empeñado en formarle un lío sin saber de qué juega, fue una especie de «hombre libre» en el centro del campo, hasta que en la segunda parte, cuando se demostró su inutilidad, para atacar o para defender, intercambió su puesto con Pirri. El Madrid funcionó entonces algo mejor, hasta que se agotó el capitán, pero ya era tarde y además vinieron los goles ante un Madrid desconcertado tras el segundo. La entrada de Sabido por Benito fue muy positiva, lo cual es de destacar.

La ventaja numérica del Madrid en el centro del campo no le sirvió para dominar el partido, ni siquiera en la primera parte, pues sus cuatro hombres no apoyaron debidamente a los solitarios Juanito y Santillana, fallando incluso mucho en el pase. Aunque Bizcocho, el teórico marcador de Jensen, tardó en salir de su posición de lateral, donde no tenía a quién marcar, acabó incordiando por el centro del campo lo suficiente como para equilibrar el juego. Por otro lado, Cardeñosa volvió «loco» al principio a San José con su calidad y cuando le flaquearon -de «Flaco»- las fuerzas, allí estuvo Alabanda, sobre todo, que se permitió el lujo de sostener a Stielike y a tensen, ayudado bien, a veces, por López. El danés sólo dio señales de vida al final del partido, pero aunque dio un gol y marcó otro, también fue tarde. Además, la defensa bética, en cuanto se asentó su centro de campo tras el segundo gol del Madrid, volvió a ser una muralla, con el «hombre libre», Mühren, de pieza fundamental.

El Madrid comenzó bien el partido -hasta que Bizcocho se «encontró»- y tuvo ocasiones de Stielike y Santillana. Pero después, el Betis le respondió con armas mucho más efectivas, sin tanto «Cuentocampismo malo». Buen ejemplo de ello fueron las escapadas de Gordillo, un extremo venido a defender, pero que no olvida sus antiguas cualidades, como debe ser. Es justo reconocer que el partido varió de signo al marcar el Betis tan pronto y con suerte -en su única ocasión de la primera parte-, pues a partir de ahí el Madrid, conservador, se iba a ver obligado a arriesgar. Pero tampoco ello fue justificación. El líder sólo enseñó sus uñas con 4-0 en el marcador, más por amor propio ante la humillación, que por entidad dejuego. El Madrid sigue huérfano en ello, y el Barcelona, mañana, puede dejarle en ridículo por poco que juegue. Su única ventaja -grande, siendo el rival el cuadro azulgrana- parecen ser sus mayores ansias de triunfo. En eso, como en aceptar una decisión posiblemente injusta o una derrota amplia, el Madrid sigue siendo un señor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de abril de 1978

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