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La nominación de Rosón provocó graves tensiones en la UCD

En contra de lo que se ha dicho, no hubo consenso inicial en la reunión de parlamentarios gallegos de UCD en la nominación de Antonio Rosón para la presidencia de la Xunta de Galicia. Antes de llegar al consenso se hizo una votación de sondeo en la que aparecieron al menos cuatro papeletas en blanco y una en la que figuraba el nombre de otra persona. Posteriormente, el llamamiento a la unidad que hicieron algunos parlamentarios forzó al consenso.El ala progresista de diputados de Unión de Centro Democrático prefirió olvidar toda la actitud personalista e incluso ideológica para conseguir la rápida publicación del decreto preautonómico, que se espera sea sancionado en el Consejo de Ministros de esta semana. Esta es la explicación de que la nominación de Rosón no encontrara oposición entre los parlamentarios más progresistas del partido

Víctor Moro, cabeza del bloque progresista de UCD, manifestó en la reunión de Madrid, a requerimiento de José Luis Meilán, que él no participará en la Xunta, actitud que podría adoptar también José Rivas.

Ha trascendido también que en la reunión mantenida el martes, antes de tomar contacto con el ministro para las Regiones, Pío Cabanillas informó a Moro -como posible candidato a la presidencia- que la mayoría de los parlamentarios apoyarían a Rosón. El diputado pontevedrés rechazó algunas ofertas que le hizo el ministro de Cultura. A continuación, fue el propio Víctor Moro quien evitó que algunos diputados hicieran frente a la propuesta de Rosón para la presidencia. En palabras de Cabanillas, el Gobierno exigía conocer el nombre del presidente del órgano preautonómico antes de dar vía libre al decreto.

La nominación de Rosón para la presidencia de la Xunta se ha producido, según todos los indicios, como reacción frente a la candidatura de Moro -en algún momento bien considerada en la Moncloa- al que no se perdona su vinculación a actividades galleguistas y a la Junta Democrática de Galicia junto a comunistas y otras fuerzas de izquierda. Incluso se considera que Cabanillas habría pensado en el nombramiento del senador Suárez Núñez.

Por otra parte, El PAÍS ha podido saber que el sector más conservador de UCD defendió la tesis de una xunta presidencialista e intentó incluso poner en duda la validez de las elecciones celebradas por UCD a nivel provincial -excepto en Pontevedra- para designar nombres de representantes en el órgano preautonómico. Esta cuestión y alguna otra relativa a las disensiones de los centristas gallegos motivó fuertes enfrentamientos dialécticos entre Meilán y Cabanillas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de marzo de 1978

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