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Situación crítica en Valladolid por la huelga de los basureros

La huelga de los empleados del servicio de limpieza del Ayuntamiento, que hoy jueves cumple su séptimo día, ha motivado una situación crítica en la ciudad. Las basuras que se amontonan en las calles y el gran número de ratas y moscas que han empezado a salir, han motivado las manifestaciones de los vecinos en todos los puntos de la ciudad. Ayer, a las diez y media de la noche, tuvo lugar en el barrio de La Pilarica una reunión de los comités representativos de las distintas asociaciones de vecinos de Valladolid que, previamente, durante la tarde, se habían reunido en asambleas para tratar de los problemas derivados por la huelga de basureros. Los acuerdos de dicha asamblea de comités se resumen en pedir la dimisión del alcalde por su actitud intransigente e inoperante, solidaridad con los obreros municipales en huelga y unirse a la huelga general convocada para el día 8 y que englobaría a fábricas y establecimientos en general.Por iniciativa de la asamblea de barrio, los vecinos se dirigieron anoche hacia el Ayuntamiento donde arrojaron contra la fachada bolsas de basura. Posteriormente, lo hicieron también obreros de distintas empresas. A continuación en todos los barrios se inició la quema de grandes montones de basuras, hogueras que ya desde media tarde se habían empezado a ver en algunos puntos de la ciudad.Al filo de la media noche y primera. hora de la madrugada la situación más conflictiva volvía a concentrarse en el barrio de La Rondilla, donde el día anterior se formaron barricadas de basura y se produjeron disparos de la fuerza pública. Numerosos coches de la policía se hallaban apostados en los alrededores del barrio sin recibir órdenes de entrar en él.El origen del conflicto se halla en la reivindicación de los barrenderos municipales de que su salario mínimo sea de 25.000 pesetas, incluidas en nómina. En la actualidad el sueldo base es de 13.000 pesetas en nómina, más unos pluses por nocturnidad y toxicidad. También piden cuarenta horas semanales de trabajo y descanso los domingos.El conflicto iniciado por 350 trabajadores a los que el Ayuntamiento ha despedido, se encuentra en una fase muerta. El Ayuntamiento niega que sea él quien haya acabado las negociaciones, mientras los -dos denuncian la postura intransigente del alcalde, señ.or 1, -,-Undez Santamaría. Distintos rnovimientos ciudadanos han manifestado su apoyo a los trabajadores, a la vez que se han unido a la petición de dimisión del alcalde. Estos movimientos, junto con los parlamentarios elegidos el pasado día 15, han pedido que se inicien negociaciones de nuevo, con presencia de los representantes de los vecinos. Mientras tanto, la ciudad presenta un estado lamentable; todas las calles llenas de basura que despide un olor en algunos puntos insoportable. El arreglo de la situación no se ve claro. La posibilidad de que sea el Ejército el que salga a limpiarlas ha quedado descartada por la negativa del capitán general de la VII Región, Angel Campano, a acceder a la petición del Ayuntamiento de que patrullas de soldados iniciaran la limpieza.

Jornada de acción ciudadana

Por otra parte, la asamblea de trabajadores en huelga de los servicios de limpieza, vías y obras de saneamientos del Ayuntamiento, han difundido un comunicado en el que agradecen las muestras de solidaridad recibidas y hacen un llamamiento a la responsabilidad general. «Creemos -dicen- que hay que hacer un esfuerzo para evitar los enfrentamientos y acciones violentas enlas calles, al tiempo que recriminamos la desproporcionada e injusta actuación de la policía y exigimos la inmediata libertad de los detenidos.»

Por último, los trabajadores en huelga proponen una jornada de acción, ciudadana para el viernes día 8, para obligar al Ayuntamiento a dar soluciones al problema creado en la ciudad, negociando con los trabajadores y satisfaciendo sus reivindicaciones, limpiando urgentemente la ciudad. La citada jornada consistiría en asambleas y paros en todas las fábricas, obras y centros de trabajo, cierre total de mercados y comercios y una concentración de todos los ciudadanos a las ocho de la tarde en la plaza Mayor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 1977

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