Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:

El profesor Tierno replica

El profesor Tierno nos envía -sin título alguno, que ha sido puesto por la redacción de EL PAIS - la siguiente nota en contestación a nuestro artículo editorial de ayer sobre «Los otros socialistas.» EL PAIS quiere señalar que hace casi un mes que solicitó al profesor Tierno un artículo de opinión para la Tribuna Libre Electoral, que debería haber sido publicado precisamente ayer, pero que no fue enviado a nuestra redacción. La serie de editoriales que nuestro periódico ha publicado sobre los partidos políticos ha producido también una contestación de Pilar Brabo -por parte del Partido Comunista- y otra de Gregorio Peces Barba -del PSOE-, que en días sucesivos daremos a conocer.

Presidente del Partido Socialista Popular Candidato al Congreso por MadridEn el editorial de EL PAIS de fecha 8 del actual mes y año, hay una violenta censura contra el PSP y contra mí mismo como presidente. La violenta censura rebasa con mucho lo que es normal en este diario; no existe en sus páginas hasta esta fecha nada parecido. En cuanto a la injusticia y a la inexactitud en los hechos son notorias. En la breve reseña de mi biografía política ni siquiera se menciona lo que hoy todo el mundo sabe, que el contacto que entre el Grupo Funcionalista de Salamanca y los exiliados se estableció en 1957, gracias a un documento que redactado por mí y sostenido por otros demócratas del interior, produjo el llamado «Pacto de París», de cuyo texto me trajo y entregó una copia mi buen amigo Antonio Amat quien atravesó clandestinamente la frontera para ello. Tengo la idea de que el «Pacto de París» fue el fulminante que produjo las primeras explosiones políticas, que en el orden práctico comenzaron a desgastar el sistema franquista. En el año 1957 éramos muy pocos los que jugábamos este juego. EL PAIS llega a omitir, por sí algún lector no lo sabía, que el año 1965 me habían expulsado de la cátedra de Salamanca y también ignora que en 1954 dejé de participar en la revista del Instituto de Estudios Políticos (de cuyo centro nunca fui más que que un simple recensionista asalariado) por una conferencia en la que, dice el historiador Javier Tusell (La Oposición Democrática al franquismo, pág. 352), «una conferencia de contenido tan transparente respecto de Franco y del franquismo que había de producir, como produjo, un escándalo considerable: su consecuencia inmediata fue que Tierno dejó de tener cualquier contacto con el Instituto de Estudios Políticos». Advertiré, porque seguramente esto también lo ignora EL PAIS, que el incidente, que fue penoso, nació de que la conferencia era un análisis marxista despiadado de la situación del franquismo y de la España franquista en 1954. Por aquellas fechas no ocultaba mi formación y criterio ideológico.

El problema quizá no esté en la injusticia que supone los deliberados olvidos a que acabo de aludir, la cuestión principal está en las razones por las cuales EL PAIS ha caído en algo que es absolutamente impropio de un periódico que pretende ser serio y neutral. En el transcurso de los últimos meses, el análisis de la información de EL PAIS sobre la situación y el proceso político español y el modo como informa de lo que cada día ocurre, me han llevado al convencimiento de que este periódico no es neutral en cuanto a filiación política de partido se refiere. Olvida hechos de conocimiento común como la tendencia tercermundista del PSP, sistemáticamente sostenida por teóricos del PSP y eleva hasta casi la agresión el tono de la censura, porque está defendiendo, quizá circunstancialmente, una posición de partido concreta. Yo creo que EL PAIS ha disimulado, aunque ya parece que renuncia a hacerlo, su vinculación a ciertos sectores socialistas en detrimento de otros, y que no somos nosotros los favorecidos. Ahora bien, esta actitud es a todas luces perjudicial para la honradez y el buen entendimiento democrático.

En lo que respecta a las posibles relaciones del PSP con el Centro, quede claro que nuestro partido nunca ha hecho o pretendido hacer ningún «Pacto de la Moncloa» y que yo he repetido muchas veces que, sólo participaríamos con el Centro en un Gobierno de urgencia nacional, pero nunca en una coalición aislada.

Nada más por hoy, salvo dos ruegos: el primero, que procure dar a esta nota las características tipográficas y el lugar que merece en correspondencia a los citados párrafos del editorial en que se alude al PSP. El segundo, que aparezca en el número de mañana del diario EL PAIS, pues confío que no escapen los perjuicios que puede causar el retraso de la publicación de esta respuesta.

En otra ocasión, cuando no estemos al borde de unas elecciones y no se corra el riesgo de que EL PAIS encuentre pretextos para otras censuras injustas e inexactas, me permitiré hacer en las mismas páginas de este diario, si para ello no hay inconveniente, un comentario más amplio, cuyo contenido versará sobre el análisis conceptual de lo que se debe entender por prensa parcial o no objetiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de junio de 1977