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El descenso de inversión, producto de la situación del ahorro

La debilidad de la demanda y una fuerte redistribución de la renta hacia los asalariados -en gran parte a través del aumento de los pagos a la Seguridad Social- han sido los principales causantes de la disminución de la rentabilidad de las inversiones, según un informe realizado por el Banco Hispano Americano, publicado en su boletín Pulso Económico.En estas circunstancias -señala el informe- es natural que la inversión se haya retraído. El único componente que la demanda que ha mostrado un crecimiento dinámico en los últimos años ha sido la exportación, aunque es relativamente pequeño (8,5 % del PIB el pasado año), y su crecimiento no parece haber tropezado todavía con las limitaciones de capacidad productiva.

Tras señalar que la desidia inversionista no es un fenómeno aislado de nuestro país, el informe apunta que el factor diferencial en España es la deprimida situación del ahorro. En efecto, en los últimos tres años la disminución de la demanda y el estrechamiento de los márgenes han incidido brutalmente sobre el ahorro de las empresas. El sector público ha aumentado su consumo a expensas del ahorro y el único sector interior que podría haber ahorrado -las economías domésticas- no lo ha hecho debido a las crecientes expectativas inflacionistas.

Como resultado, el ahorro interior global ha disminuido con fuerza: mientras en 1973 la economía española ahorraba un 25 % del PIB, en 1975 esta proporción había descendido a un 23,4 % y en 1976 a un 22,8 %.

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