Opiniones ex cátedra
En su periódico del día 1 de abril, publica un artículo el profesor Gimbernat, catedrático de la Universidad de Salamanca, dando su opinión sobre el tema del aborto, junto con el de la pena de muerte. Tengo que confesar que al leer que el feto «hasta los tres meses da un electroencefalograma plano, prueba esta a la que se acude precisamente para confirmar la muerte de una persona», no pude reprimir la risa, al imaginarme cómo se las apañaría un investigador al intentar aplicar un electroencefalograma a un feto dentro del útero materno. Y resulta un tanto extraña la seguridad con que habla de coágulos de sangre y de embriones un catedrático de ¡Derecho Penal! Lo que pretendo con mi carta, señor director, es recordar el criterio actual de la Ciencia (la verdadera) sobre el origen de la vida humana. Para ello,recurriré simplemente a la asociación «Laissez-les vivre», que dirige el profesor Lejetine, catedrático de Genética de la Universidad de La Sorbona y número uno en Europa en cuestiones sobre el origen de la vida, en una declaración firmada por más de 10.000 médicos: «En cada instante de su desarrollo, el fruto de la concepción es un ser vivo, esencialmente distinto del organismo materno, que le acoge y alimenta. Desde la fecundación a la senectud, es el mismo ser el que se forma y, madura y crece.» Con lo que queda bastante patente la criminalidad, jurídica y moral, de los abortos voluntarios.


























































