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Los "delfines" del Gobierno, a la cancha electoral

La desconfianza evidente del Gobierno hacia Alianza Popular -que se reflejará palpablemente en las normas electorales de próxima aparición- se ha extendido al Centro Democrático y ha decidido al Gabinete Suárez a plantear batalla electoral mediante sus delfines, que ayer estudiaron la constitución de la Federación Social Independiente (FSI). En la operación gubernamental por la que la FSI vendría a potenciar la Alianza Socialista de los señores Cantarero, Garcia López y Murillo, no estaría ajeno el actual presidente de las Cortes, Torcuato, Fernández-Miranda, y tendría como objetivo final desplazar de posibles opciones de Gobierno tanto a personalidades centristas y democratacristianas como al bloque socialista de mayores posibilidades, el PSOE.

Sobre los criterios electorales definitivos que aplicará el Gobierno en las normas a punto de aparecer, fuentes oficiosas aseguran que la Administración estudia cuidadosamente las encuestas realizadas por el Instituto de la Opinión Pública -ahora afecto a Presidencia-, con objeto de tenerlos muy en cuenta. El hecho de que entre los resultados deducidos de tales encuestas figure la seguridad de que Alianza Popular triunfará en veintinueve provincias -pertenecientes al centro peninsular y a las zonas rurales, con exclusión de los grandes núcleos industrialespodría inclinar al Gobierno a rebajar el mínimo de diputados por provincias, que AP propone en tres (más los diputados que correspondan en proporción a la población, lo que en la práctica equivale a un mínimo de cuatro por provincia). El último criterio oficial estaba cifrado ayer en dos diputados.En cambio, sí es posible que el mínimo de votos necesarios para tener acceso al Congreso, que en el borrador gubernamental se fijaba en un 2%, se eleve a lo solicitado por AP, un 5%, si bien existen dudas todavía sobre si este porcentaje se aplicará a nivel provincial o regional. En todo caso, el Gobierno y AP coincidirían coyunturalmente en este punto, cuyo objetivo sería evitar la presencia en las Cortes de miembros de partidos situados en los extremos del espectro electoral: tanto marxistas, como de ultraderecha.

Nueva actitud

En todo caso, la novedad reside en la actitud gubernamental respecto al Centro Democrático, que en un principio parecía que sería apoyado por el Gabinete Suárez y que en las últimas semanas ha perdido el favor del Gobierno. La presencia de José María de Areilza -presidenciable desplazado en su momento por Suárez- como uno de los líderes del partido nuclear del CD, el Partido Popular, ha tenido influencia, según algunos observadores, sobre el cambio de actitud.

Asimismo, fuentes bien informadas aseguran que el presidente de las Cortes, Torcuato Fernández-Miranda, no ha sido ajeno al nuevo planteamiento. El señor Fernández-Miranda se entrevistó con el líder del PSOE histórico, señor Murillo, poco antes de que fuera legalizado. Ayer, por primera vez desde que ocupa la presidencia de la Cámara legislativa, dejó de presidir la reunión de la mesa de las Cortes, por encontrarse en el palacio de la Moncloa con Adolfo Suárez, si bien se desconoce el motivo de la entrevista, que oficialmente podría ser la fijación de fecha para el próximo Pleno de las Cortes, que en círculos legislativos se cree que se celebrará el día 15 del actual mes de marzo. No se descarta en fuentes oficiosas que ambos presidentes abordarán temas relativos a la normativa y estrategia electoral.

De cualquier modo, el Gobierno ha decidido promover su propia opción, situándola más a la izquierda del Centro Democrático, partiendo de los sectores reformistas que le vienen apoyando en las Cortes y fuera de ellas y que, aún tratándose de personas que, a pesar de su juventud, han hecho carrera en el Régimen, serán mejor recibidas en la Alianza Socialista que en el propio Centro Democrático. El cerebro de la operación parece ser Rodolfo Martín Villa, quien ya antes de que fuera legalizado el PSOE histórico había pedido a las personas vinculadas políticamente a él, tanto en la Organización Sindical como en el Ministerio de la Gobernación, que aceleraran los trámites para la legalización del partido.

Ayer se reunieron en un hotel madrileño unas cuarenta personas, entre las que figuraban los señores Sancho Rof, Castro Villalba, Sánchez Moreno, Meliá, Martínez Fuertes, Campmany y Cisneros. La reunión finalizó a las doce de la noche y el principal acuerdo de la misma fue crear un nuevo partido político con el nombre de Federación Social Independiente (FSI), que presentará los documentos para su legalización la próxima semana. En la sesión fueron discutidos los estatutos, que quedaron aprobados en sus puntos básicos, y el esquema de una declaración programática de quince apartados. También fue designada una junta provisional de gobierno compuesta por los señores Sancho Rof, López Nieto, San Martín, Saco, Molero, Luciáñez y Ortiz.

Un intento similar, promovido por muchas de estas mismas personas hace varios meses, originó categóricos mentís por parte del señor Martín Villa. En cuanto a la posible integración en la Alianza Socialista, el líder deI PSOE histórico, Manuel Murillo, declaró ayer a Cifra que «son infundadas las noticias en tomo a la formación de un partido institucional auspiciado por el actual Gobierno», y desmintió asimismo cualquier contacto con el Gobierno. Alianza Socialista (integrada por el PSOE histórico, Reforma Social Española y Partido Socialista Democrático Español) acordó ayer tarde «aprobar las bases del programa electoral» y redactar el borrador de programa

La vinculación del presidente Suárez al partido socialdemócrata en gestación parece evidente. Fuentes solventes no descartan que, en el último momento, caso de que la estrategia electoral de los sectores afines al Gobierno no resulte suficientemente eficaz, el presidente Suárez dé el golpe de efectó de bajar al ruedo electoral, iniciativa que, por el momento, no desea tomar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 1977

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