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El argentino Cesarski, procesado por asesinato

Jorge Cesarski, súbdito argentino residente en España desde hace diez años, ha sido procesado por el Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid como presunto autor de un delito de asesinato y de otro de tenencia ilícita de armas en relación con los sucesos en los que fue muerto a tiros el estudiante Arturo Ruiz García cuando participaba en una manifestación pro amnistía celebrada en Madrid el día 23 del pasado mes de enero. En relación con el delito de asesinato, el señor Cesarski ha sido procesado en grado de cooperación necesaria en base al párrafo tercero del artículo 14 del Código Penal, en el cual se consideran autores del delito a «los que cooperan a la ejecución del hecho con un acto sin el cual no se hubiere efectuado».

Detenido a raíz de la muerte de Arturo Ruiz, el señor Cesarski fue puesto a disposición de la autoridad judicial el día 27 de enero, la cual ha investigada desde entonces la posible relación del procesado con los hechos que se le imputan. Según el auto de procesamiento, el señor Cesarski habría sido la persona que entregó el arma, una pistola, al autor material del asesinato de Arturo Ruiz. Los hechos habrían sucedido así: en un momento dado de la manifestación un grupo de personas apareció en la acera de enfrente donde se encontraban varios manifestantes. Algunos de éstos, al darse cuenta de la presencia de dichas personas, comenzaron a gritar: «¡Son guerrilleros!» Estos dirigieron entonces insultos y amenazas a los manifestantes. Arturo Ruiz se apartó un poco de su grupo con una piedra en la mano. Uno de los guerrilleros también hizo lo mismo respecto a su grupo, a la vez que hacía el ademán de echar mano a una pistola que, sin embargo, no llevaba. Este gesto no inmutó a Arturo Ruiz, quien siguió separado de su grupo. El joven guerrillero retrocedió y pidió a su grupo una pistola. Cesarski, según el auto de procesamiento, fue la persona que entregó el arma al joven guerrillero, quien, dándose la vuelta, disparó sobre el estudiante.Posteriormente, según testimonios de un testigo, el señor Cesarski tomó un taxi y ordenó al conductor que le llevara al kilómetro dieciocho de la carretera de La Coruña. Sin embargo, cuando ya el taxi marchaba por la calle de la Princesa, el procesado cambió de opinión y ordenó al taxista que le llevase a la calle de Rey Francisco, próxima a aquel lugar, donde se apeó en un número no determinado de la misma. En dicha calle ha existido hasta hace algunos días una oficina donde se conectaban datos e informaciones de diversos servicios de información. Dicha oficina ha sido trasladada recientemente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de febrero de 1977

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