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Cartas al director

La moralidad ante todo

El simple hecho de ubicar los paradores nacionales, o buena parte de ellos, en castillos medievales o renacentistas, ¿justifica la adopción por parte de sus gobernantas de posturas igualmente medievales?Esto viene a cuento porque, a pesar de haber reservado habitación en el parador nacional de Benavente, la misma nos fue negada por la santa Lechuga -gobernanta del mismo- por carecer del Libro de Familia en ese momento. Y a pesar de que nuestros DNI no eran precisamente sospechosos, ni siquiera, ¡ay!, en cuanto a la edad.

De nada valió la amable intervención del señor cabo de información de la Guardia Civil, requerido por nosotros, ya que la citada señorita Lechuga, «a la vista del progresivo deterioro de las buenas costumbres morales del país» (sic), había dado estrictas órdenes de exigir el citado documento, con amenaza de suspensión de empleo y sueldo al personal que no cumpliera a rajatabla tal orden.

Finalmente, todo se arregló, pero nosotros habíamos estado repetidas veces en el mismo establecimiento en los últimos meses, es el único lugar en que tal cosa nos ha ocurrido y, sobre todo, ¿hasta cuándo la administración de dicho Tarador va a mantener dicha orden tajante?

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