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Fraga: "Las últimas medidas adoptadas por el Gobierno son insuficientes"

«En las urnas habrá que optar por el marxismo totalitario y el terror o por el humanismo cristiano y la libertad», dijo Fernández de la Mora en el acto de presentación en Asturias de Alianza Popular, celebrado ayer tarde en el Palacio de los Deportes de Oviedo, con asistencia de unas 5.000 personas. En el transcurso del mismo acto, el señor Fraga Iribarne consideró que las últimas medidas adoptadas por el Gobierno son insuficientes.

Tras la lectura de un telegrama de salutación dirigido por López Rodó, abrió el acto Fernández Junquera, secretario de Alianza Popular en Asturias, que hizo una breve presentación. Habló luego Fernández de la Mora, presidente de UNE, que tras definir el estilo político de Alianza Popular pidió que las elecciones «se convoquen sin demora para que no se llegue a ellas a destiempo». El orador concluyó pidiendo a los españoles el voto para Alianza Popular porque significa «el progreso en orden y la libertad en paz». A continuación intervino el señor Martínez Esteruelas, que expuso dos ideas básicas en los fines últimos del programa de Alianza Popular: «que España salga del marasmo social y económico en que se encuentra y edificar una economía fuerte que posibilite la plenitud de la justicia». Dijo asimismo el orador que la planificación que Alianza Popular postula se concibe como un amplio campo de encuentro entre obreros, empresarios y Estado.A continuación intervino Licinio de la Fuente, que cosechó el mayor número de aplausos. Expuso fundamentalmente el orador los grandes objetivos de la política social tal como está comprendida en el programa de Alianza Popular. Habló de corregir las desigualdades de las rentas y de las oportunidades así como del ejercicio efectivo de las libertades públicas y la participación.

Fraga dijo «basta»

Finalmente, correspondió el turno de las intervenciones a Fraga Iribarne. Afirmó en primer lugar que «nuestro compromiso actual en esta España sumida en el desasosiego, no es defensivo, como tampoco tiene voluntad revanchista». Tras referirse al problema moral, señalando que «estamos perdiendo nuestra identidad moral» afirmó que «ha llegado el momento de decir que ya está bien. Que este es el resultado de las negociaciones sin contrapartida, del menoscabo de la autoridad y del gobernar pensando más en lo que puedan decir fuera que en lo que está pasando dentro». Tras manifestar el terrorismo criminal sólo se le puede hacer frente desde un Estado fuerte y que las últimas medidas adoptadas por el Gobierno son insuficientes, volvió a referirse a la necesidad de «una España fuerte y dueña de sus propios destinos».Tuvo palabras duras para los comunistas y tras destacar, según su opinión. la situación en la que se encuentran estos países comunistas, afirmó que «esta es la mercancía averiada que nos quieren vender dos cabecillas de la guerra civil, la Pasionaria y Santiago Carrillo. Estamos ante una gran operación de carnuflaje en que los comunistas intentan presentarse como gentes de orden... Pero hay que recordar que son una organización ilegal... Su tono jactancioso y totalitario asoma ya a la prensa diaria de España». También tuvo palabras para los socialistas: «Si los grupos socialistas renunciasen a los plantéamientos de lucha de clases y a la reivindicación marxista como punto de partida, qué duda cabe que civilizaríamos la pluralidad política.»

Tras hablar de las «montañas de Covadonga», la «bravura de los hombres asturianos», «los valles apacibles donde pastan los rebaños» y las «casonas de solares ilustres y piedras antañeras». añadió que en general, el español vibra más ante las grandes hazañas, la heroicidad de un momento que ante las empresas de larga dedicación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de febrero de 1977

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