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Reportaje:

1977, año de obras para el Ayuntamiento

Un año de obras es el que parece que se está preparando el Ayuntamiento de Madrid, nada más empezar este 1977. Las grandes -Plan de Urgencia para Acondicionamiento de Barriadas y depuradora Sur- vienen acompañadas de las de menor envergadura, pero no menor importancia -Red de Control de la Contaminación Atmosférica y Viaducto-. Pero no sólo de obras físicas va a vivir el Ayuntamiento a lo largo de los próximos doce meses, sino que tiene otras que, sin remover tierras, le van a proporcionar más de un quebradero de cabeza, como es el caso, por ejemplo, del intento de arreglar la circulación, ya caótica, o de poner más medios colectivos de transporte al servicio del madrileño. De analizarlo se ocupa, en estas líneas, Carlos Bellver.

Un rápido vistazo a las delegaciones de servicios del Ayuntamiento de Madrid puede servir para darse cuenta de que Obras y Servicios Urbanos es la que va a recibir un mayor volumen de trabajo en el año que acaba de comenzar. Dos son los grandes ternas con que se ha de enfrentar en 1977: uno, por Popular. el otro, por la importancia que ha de tener para el futuro de la ciudad. Se trata del Viaducto y el Plan para Acondicionamiento de Barriadas.Mientras el tema del Viaducto ha de verse resuelto -demolición o reconstrucción- a partir del día 7 del mes que viene, fecha en que termina el plazo de admisión de proyectos, con todas las alternativas abiertas para su reconstrucción o su sustitución por uno nuevo, el Plan de Barrios no hará casi más que empezar, a lo largo, de todo el 1977. Se trata en líneas generales', y según ya lo dijo asimismo algún técnico del Ayuntamiento, de «reparar aquello que las inmobiliarias han dejado de hacer y que ahora está en pésimo estado».

Si bien la de Obras va a ser la delegación municipal que se va a encontrar con los problemas ' más políticamente difíciles, la que posiblemente esté más atareada, metida en obras, sea la de Saneamiento y Medio Ambiente, que este año acomete y ha de dar cumplimiento a tres proyectos, relacionados todos ellos con la contaminación, de diferente importancia. Son la estación depuradora Sur. que ha de absorber las aguas residuales que no puedan reciclar las depuradoras que se encuentran aguas arriba- la puesta en marcha de la Red Automática de Control de la Contaminación Atmosférica, que habrá de servir, en su día, para conocer el estado de la contaminación en la ciudad, en todo momento, y el segundo Centro de Diagnosis de Vehículos.

Esta depuradora Sur, que habrá, de estar terminada en el año 1979, según las previsiones realizadas, tendrá una capacidad de depuración de seis metros cúbicos por segundo volumen equivalente a una población de millón y medio de habitantes y aún habrá de ampliarse, más adelante, a nueve metros cúbicos por segundo. El segundo Centro de Diagnosis de Vehículos hará que, cada tres meses. todo el parque automovilístico Diesel de la ciudad pase por cualquiera de los dos centros, a fin de reducir la contaminación, sobre la actualidad los vehículos pesa todo por humos, que producen en dos.

Dentro también de las actividades a que se compromete esta delegación, de cara al año que empieza, se podría incluir la recogida de basuras nocturna -que colaboraría en gran medida la circulación rodada diurna- y la ampliación de la Patrulla Verde,_ policía municipal encargada especialmente de velar por los niveles de contaminación que se producen durante el día en Madrid.

Circulación

Pero, por mucho que todos estos temas interesen a una gran mayoría de madrileños, por el simple hecho de vivir en la ciudad, el que, sin duda, le quita más el sueño al habitante medio es el de la circulacíón y el transporte colectivo, unos por aquello de no saber qué hacer con el coche en medio de la ciudad y el otro porque ve cómo cada día tarda más tiempo en llegar al trabajo cada mañana.

La Delegación de Circulación y Transporte del Ayuntamiento ha resuelto intentar arreglar, en la medida en que le es posible, el caos circulatorio que atenaza la ciudad. Y en este intento se incluyen los carril de solo bus-taxi o las calles peatonales por las que el madrileño de a pie pueda transitar sin miedo a que un coche se lo lleve por delante. Pero no por ello debe el madrileño pensar que podrá atravesar la ciudad en pocos minutos, por muy bien que se pongan las cosas. La solución al problema del tráfico puede estar en que la gente deje el coche en casa y se disponga a ir en autobús (la flota de la EMT ha de aumentar considerablemente en este año).

Pero los taxis no van a aumentar en este año o, por lo menos, las previsiones no señalan ese camino, No falta quien dice que el establecer el turno de libranza que ha implantado el Ayuntamiento para los taxistas no ha sido más que por hacer desaparecer de la ciudad un buen número de ellos cada día, «porque sobran». De momento los más agradecidos son los propios obreros del taxi.

Y el Metro ha de encontrar en este 1977 la resolución a su situación actual, en la que parece que nadie se quiere quedar con él. Es de esperar que el organismo que se encargue de la gestión de la actual Compañía Metropolitano de Madrid se constituya en los próximos doce meses y el mejor medio de transporte para una ciudad tan grande como Madrid pueda ser eso: el mejor.

Cultura

El Ayuntamiento de Madrid no puede olvidarse en este año de la necesaria programación de escuelas para poder mantener los niveles de enseñanza. En ello habría de entrar, por supuesto. una planificación consciente y acorde con la necesidad que ofrece cada punto de Madrid. No se trata de decir que hay tantas plazas escolares. sino en decir que existen las necesarias y en los puntos en que hacen falta.

Los barrios, por su parte. entre otras cosas, se quejan de la falta de centros recreativos y culturales en los que formar, cuando menos, la conciencia de algo que se está perdiendo en medio de la ciudad: el convencimiento de que somos ciudadanos, por vivir en ella. En este año 1977, año de elecciones, el Ayuntamiento de Madrid se ha de enfrentar con grandes problemas -como casi todos los años- Algunos son previsibles y se trata, en ocasiones, de poner manos a la obra en determinadas obras. Otros se le van a venir encima y los habrá de resolver -o parchear- sobre la marcha .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de enero de 1977