50.000 personas se manifiestan en el centro de Madrid

Al final la policía efectuó cargas y hubo detenidos.

Alrededor de cincuenta mil personas se concentraron ayer en la calle de Preciados y colindantes para unirse a la concentración convocada por los estamentos-ciudadanos como un acto más dentro de la Semana Ciudadana que se celebra estos días. Desde antes de las ocho empezó a concentrarse una enorme multitud, en un acto sin precedentes en la historia del movimiento ciudadano. madrileño, para celebrar el tercer acto -autorizado desde la entrada en vigor de la Ley de Reunión.A las ocho y cuarto de la tarde, con treinta grados de temperatura, comenzaron los gritos que pedían Abajo los topes salariales, Enseñanza Popular, Viviendas Populares, Legalización de las asociaciones en trámite, que eran las mismas frases escritas en un centenar de pancartas que llegaban desde la Puerta del Sol hasta la plaza del Callao por toda la calle Preciados. Las calles colindantes estaban atestadas de personas, en su mayoría jóvenes.

Miembros del movimiento ciudadano, con distintivos y brazalets, se encargaron de mantener el orden interno, proteger las cristaleras y puertas de los establecimientos comerciales y mantener un cordón estrecho, a todo lo largo de la calle Preciados, por el Lque, aunque con dificultad, se podía circular. A las ocho y treinta y dos minutos se dirigió a los presentes un miembro de los firmantes de la solicitud de concentración, Ana María Fontaneda, para, a continuación, ceder la palabra a Juan Carlos Amo, firmante también de la solicitud presentada ante la DGS, quien se dirigió a los concentrados para leer el documento que por primera vez se leyó el día 16 de mayo en Aranjuez y, posteriormente, fue hecho público con motivo de la convocatoria de la Semana Ciudadana.

En este documento se denuncia la «caótica situación de la enseñanza, las deficientes condiciones de la vivienda, urbanismo, transportes y comunicaciones, así como la carestía de la vida y la situación de la sanidad».

Posteriormente, se aludió a la incapacidad de los Ayuntamientos para resolver las situaciones planteadas y se pidió la legalización de las asociaciones en trámite. «Exigimos, el reconocimiento absoluto de los derechos de reunión, manifestación y expresión y pedimos una amplia amnistía para los presos políticos. »

Las palabras pronunciadas por los oradores desde el balcón de la pensión La Marina, fueron interrumpidas numerosas veces por los ciudadanos para gritar las mismas frases antes reseñadas. Finalmente, Juan Carlos Amo dijo que desde el 16 de mayo, en Aranjuez, hasta ahora, se han producido prohibiciones, detenciones y multas a los vecinos. A las ocho y cuarenta y ocho minutos, Antonio Villanueva, presidente, de la Federación de Asociaciones de Vecinos, pidió la disolución ordenada de la concentración. Durante todo el acto las calles cercanas a Preciados así como las plazas del Callao y Sol, estuvieron intensamente vigiladas por efectivos de la fuerza de la Policía Armada que, después de anunciada la disolución, taparon la salida de la Puerta del Sol. Algunos grupos sé dirigieron en manifestación desde la plaza del Callao hacia la Plaza de Cibéles y plaza de España, así como por la calle Hortaleza, donde los manifestantes fueron disueltos violentamente.

Si bien el grueso de los manifestantes comenzó a circular alrededor de las nueve de la noche, formando nutridos grupos desde las calles de Galdo, Carmen, Maestro Vitoria, Rompelanzas y Abada uno muy numeroso, por la de Mesonero Romanos, accedió a la Gran Vía y, frente a la Telefónica coreó algunos gritos en demanda -de readmisión-de los despedidos de dicha empresa; no obstante y hasta poco antes de las nueve y media algo más de cinco mil personas permanecieron en la calle de Preciados esgrimiendo sus pancartas y coreando amnistía y libertad, al igual que la legalización de las asociaciones de vecinos y pidiendo un sindicato obrero. En alguna ocasión, los propios manifestantes, habían vetado algunos gritos no estipulados, que se conjugaban luego en un gran estruendo global en demanda de unidad.

Gradualmente, la aglomeración pasó a la plaza de Callao, donde los manifestantes repetían consignas y con los dedos hacian el signo de la victoria. Poco antes de las nueve y media de la noche comenzaron a sonar sirenas de vehículos policiales y fuerzas de la brigada antidisturbios disolvieron los núcleos de personas que circulaban por la Gran Vía en dirección a la plaza de España. En algunos casos, el paso de los manifestantes coincidió con la salida y las calles aparecían abarrotadas.

Algunos cálculos hablan de varias decenas de detenidos, aunque el número exacto de éstos no ha podido comprobarse aún. En varios furgones se vieron algunas decenas -de detenidos y, al parecer, en la calle de Hortaleza la policía detuvo a trece personas.

En una rueda de prensa celebrada con posterioridad al acto de la calle Preciados, la Junta Coordinadora de Entidades Ciudadanas; firmante de la solicitud de la concentración, explicó que el tiempo previsto en media hora se había recortado ocho minutos para disolver lo antes posible la concentración, ya que la fuerza pública había pedido que se disolviera antes de cinto minutos. «Esta concentración ha sido para protestar por la carestía y para pedir la legalización de asociaciones en trámite. La respuesta popular a la convocatoria ha excedido en mucho las previsiones de la Junta a pesar de las dificultades que hemos encontrado para convocar esta concentración.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 22 de junio de 1976.

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