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Reportaje:

China, ¿modelo de desarrollo exportable?

La actual sociedad china es una sociedad de alto rendimiento en comparación con las sociedades industrializadas del mundo occidental. El concepto de sociedad disciplinada se basa en la prioridad del trabajo sobre el sexo y en una ausencia total del estímulo al consumo. Su espectacular desarrollo no deja de ser una tentación para teóricos del desarrollo que no están de acuerdo con la estructura socioeconómica occidental. No obstante, el modelo chino no se puede trasladar, tal cual,a otros países en vías de desarrollo, ya que las características especiales de la República Popular China son parte intrínseca de este mismo modelo.

El desarrollo de la República Popular China en los últimos veinticinco años ha sido asombroso, destacando, sobre todo, el aumento de la producción alimenticia que les ha llevado casi al autoabastecimiento.Aunque el pueblo tenga que llevar un estilo de vida espartano en comparación con la sociedad de consumo occidental, se puede hablar de una justa distribución de los bienes materiales.

El querer aplicar el modelo chino a otros países en vías de desarrollo para lograr una solución rápida a su miseria, entraña dificultades. Con frecuencia esta manera de pensar solamente se fija en la distribución de los bienes, la liberación del hombre o la reestructuración de la sociedad, olvidándose de otros factores que son inseparables del modelo chino.

Características intrínsecas al modelo chino

Las riquezas naturales es uno de esos factores. El desarrollo agrícola por ejemplo, hubiera sido distinto sin las fértiles tierras de loess. Al modelo chino pertenecen también las grandes corrientes de agua con su enorme potencial energético y posibilidades de embalse. Pero el éxito agrícola chino no solamente se debe a las características de la tierra. La mecanización de la agricultura se ha potenciado con todos los medios, siendo el objetivo lograr la total mecanización en el año 1980. También la revolución verde está en marcha tras la introducción de semillas de alto rendimiento y el empleo masivo de abonos naturales y artificiales. Con ello se esperan obtener 7,5 toneladas de arroz por hectárea.

En el año 1975 se utilizaron 30 millones de toneladas de abono natural, cuya producción ha sido estimulada incluso con un consejo de Mao que instaba a que cada cerdo se convirtiese en una fábrica de abono. La producción de abono artificial se elevó en 1974 a 4,3 millones de toneladas, a las que se tuvieron que sumar 1,2 millones de toneladas que tuvieron que ser importadas de los países capitalistas. Sin embargo para el año 1980 está previsto el autoabastecimiento, con una producción anual de unos 26 millones de toneladas. Para hacer realidad esta meta, se han realizado numerosos pedidos en el extranjero de fábricas de abonos artificiales completas.

Una gricultura intensiva y mecanizada (la materia prima de los abonos artificiales es el petróleo) no se puede concebir en un país en vías de desarrollo si no es con una producción propia de petróleo. Hasta el año 1960 la República Popular China tuvo que importar petróleo de la Unión Soviética, pero desde 1965 se autoabastece. Las cifras de producción son: en 1970, 1,7 millones de toneladas; en 1973. 50 millones; en 1975, 80 millones. El objetivo es producir 200 millones de toneladas de petróleo en 1980, de las cuales cincuenta millones serían para la exportación, lo que actualmente significaría una entrada de divisas de 2.500 millones de dólares (Arabia Saudita, la mayor exportadora de petróleo del mundo, produjo en 1973, 350 millones de toneladas de petróleo).

Estos objetivos no son utópicos ya que las reservas de petróleo de la República Popular China se calcular en 35.000 millones de toneladas (58.000 millones de toneladas el Oriente Próximo, 10.000 millones de toneladas la URSS y 5.000 millones de toneladas los EEUU).

Riquezas minerales

La mecanización de la agricultura exige también una amplia industrialización (lo que en numerosos países subdesarrollados no es factible). En este campo China dispone de casi todas las materias primas necesarias. La extracción de mineral de hierro en el año 1975 fue de 45 millones de toneladas, lo cual supera a la producción de Alemania Federal y Gran Bretaña juntas. La producción de acero se elevó en el año 1975 a 45 millones de toneladas. Esto fue posible gracias a la abundancia de carbón, una materia indispensable para la industria siderometalúrgica, de la cual China dispone de unas reservas de 2.000 millones de toneladas que ya han sido descubiertas, calculándose que esta cifra se elevará en un futuro a 9.000 millones de toneladas. En el año 1974 la extracción de este mineral fue:-China, 380 millones de toneladas; URSS, 484 millones; EE.UU, 542 millones.

Esta producción de acero no se hizo en el gran salto hacia adelante empleando la llamada intermediate technology de uso frecuente en los países en vías de desarrollo, sino que la R.P. China instaló modernos complejos siderometalúrgicos. En esto tampoco serviría como modelo, ya que siderometalúrgica es para muchos planificadores casi sinónimo de ayuda errónea a los países en vías de desarrollo. Mientras que la R.P. China sí empleó la intermediate technology en las grandes obras de construcción de embalses, carreteras, ferrocarriles, etc., no se puede decir que las grandes turbinas y generadores eléctricos hayan sido construidos en las herrerías de los pueblos, igual que los cohetes espaciales y las bombas atómicas no fueron obra de mecánicos de bicicletas.

Estímulos de superación en las comunas

El éxito del alto rendimiento en la agricultura hay que apuntarlo en parte al estímulo a la productividad, aunque éste no está orientado hacia el individuo, como sucede en los koljós soviéticos, sino a la colectividad. Las comunas (30.000 personas) tienen que producir una cifra determinada, así en el sector agrícola de cereales están estipulados 250 kilogramos de trigo anuales por cabeza.

Todo lo que sobrepasa la cota señalada en gratificado con un bono. La comuna modelo de Tachai producía en 1975 el doble de lo estipulado, o sea, 500 kilos de trigo por cabeza. Estas ganancias de la producción quedan a disposición de la comuna, la cual las invierte en escuelas, servicios sanitarios Y otros servicios sociales que al contrario que en otros países socialistas, tienen que ser subvencionados por la propia comuna.

Sin embargo no se debe olvidar que en el casi 5 por 100 de las tierras de las comunas que son cultivadas privadamente por los campesinos, se produce el 20 por 100 del total de los productos alimenticios, en forma de hortalizas, aves de corral y sobre todo cerdos. Los excedentes de todo ello pueden comercializarse libremente en los mercados locales. Aunque se hable ya de los nuevos hombres chinos, la atracción por los bienes materiales sigue teniendo fuerza, por lo que el Gobierno les recuerda constantemente los peligros de la fiebre capitalista por obtener ganancias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de junio de 1976

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