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Club de Tenis Chamartín, la cuna del talento de hoy: “En Madrid no solo se pasan bolas”

Directivos, federativos y técnicos analizan la evolución de los últimos valores nacionales, Rafa Jódar, Martín Landaluce y Dani Mérida, nacidos en la capital

Jódar, durante el entrenamiento de este sábado en las pistas de tenis del Club de Tenis de Chamartín, en Madrid.Andrea Comas

“Mira, ahí lo pone: 1966”. El padre de Rafael Jódar, también Rafael, se acerca a la estatua conmemorativa y profundiza en los orígenes históricos del Club de Tenis Chamartín, fundado hace 60 años por un grupo de amigos que se reunían en la Ciudad Deportiva del Real Madrid y que decidieron comprar unos terrenos al norte de la ciudad, dentro de la almendra central de hoy. “Esto es nuestra casa, vivimos aquí”, dice el hombre, que una hora antes empujaba un carrito cargado de pelotas en la pista 13 mientras llovía a cántaros. Bajo la cubierta, un esquema básico: él, su hijo y un compañero. Nada más. Una escena absolutamente extraordinaria en el paisaje tenístico actual, donde los tenistas viven rodeados de satélites allá por donde van.

“Son gente muy sencilla, muy educada y muy normal. Se han movido toda la vida por aquí”, cuenta el vicepresidente deportivo de la entidad, Javier Linares Corral, quien a su vez remarca que poco a poco ha ido perdiéndose la cultura de club en favor de los centros de tecnificación y las academias. “Y lo importante es eso, mantener una filosofía definida que compatibilice la formación y la competición. Si lo pierdes… Mal camino”, continúa mientras va mostrando las diferentes estancias de un espacio por el que en su día desfilaron figuras de la talla de Björn Borg, John McEnroe, Ivan Lendl, Boris Becker y Stefan Edberg —en el contexto del Grand Prix que se celebraba entres los 70 y los 90; en concreto, de 1972 a 1994—, o celebridades varias del tenis español.

Hoy día, quienes relucen con fuerza son Jódar (19 años) y Martín Landaluce (20), dos hijos del Chamartín. También Daniel Mérida, de vuelta tras unos años de desarrollo en Alicante. Los tres han brillado en la Caja Mágica estos días y todos ellos —ya en el top-100, en el top-40 en el caso del primero— llevan el cuño del club hacia el que el tenis internacional dirige hoy sus ojos. ¿Qué ha sucedido en Madrid? ¿Por qué de golpe tres talentos de entre solo 5.000 socios? “Probablemente, como ciudad global ahora atrae a más gente que viene a entrenar”, razona Linares Corral, mientras el director de la escuela del club en los 40 últimos años, Alberto Martínez Rosado, apunta a un “planteamiento integral”.

En concreto, el formador explica que “Madrid lleva 25 años apostando muchísimo por la base, gracias a una estructura piramidal”, y apela al “sentido de pertenencia” a la vez que resalta que hasta cuatro jugadores del equipo absoluto —el cuarto es el lituano Vilius Gaubas, de 21 años y 124º del mundo— lograron acceder al cuadro principal del Masters de la Caja Mágica. Desde la Real Federación Española de Tenis (RFET) recuerdan que Manolo Santana y Antonio Martínez —fallecido el 18 de abril y al que Jódar dedicó un triunfo en el Godó— “crearon la escuela de maestría” y que esa fue la espoleta fundamental. A rebufo de Cataluña y el Levante, Madrid saca pecho en la actualidad.

“En mi generación”, rebobina el presidente de la Federación Madrileña (FTM), Tati Rascón, “tenías que irte allí si querías ser profesional. Pero ahora, la gran diferencia es que hay técnicos buenísimos por toda España”. El dirigente, de 55 años, subraya que “los clubes son el motor nacional” y que la sofisticación de la red madrileña —que organiza hasta 300 torneos nacionales y 17 internacionales— ha propiciado casos luminosos como los de Jódar, Landaluce y ahora también Mérida. También influye, según precisa Martínez Rosado, la localización: “Madrid [a 657 metros de altitud] te lleva a otra forma de jugar, porque no estás al nivel del mar. Se juega un tenis de futuro. Lo suele comentar Alejandro [el padre de Landaluce]: aquí los jugadores son más agresivos, no se trata solo de pasar bolas”.

‘Rafita’, la “computadora”

El técnico detalla que incluso la tensión del cordaje es diferente. “En Valencia, por ejemplo, es menor”, matiza. Sus ojos han visto crecer y evolucionar a Jódar y Landaluce, dos niños diferentes, así como el despegue reciente de Mérida. “Martín se desarrolló muy rápido y Rafa era más bien gordito, aunque luego pegó el estirón. Y el talento de Dani es brutal, solo le faltaba la parte física”. Directivos y especialistas coinciden en describir el estilo de juego de los dos primeros como “moderno” e inciden en el comportamiento impecable de ambos. “Son muy respetuosos. Nunca los he visto discutir con sus entrenadores e iban siempre a ayudar al equipo, aunque su nivel fuera muy superior”, señala Martínez Rosado, mientras Linares Corral aprecia un claro punto de inflexión en la experiencia universitaria de Jódar en Virginia.

“El año en Estados Unidos le sirvió para madurar mucho, tanto en términos físicos como mentales”, prosigue, al mismo tiempo que concreta que el tenista de Leganés, ahora 34º del mundo, “era más de cuartos y semifinales”, mientras que Landaluce (94º) “estaba más acostumbrado a ganar”. Ahora bien, la transición de uno y otro hacia la élite ha sido muy diferente. Mientras uno se alejó del foco después de triunfar como júnior en el US Open, al otro, también coronado en Nueva York, “lo cogió muy rápido un agente [Albert Molina, el mismo que dirige los pasos de Carlos Alcaraz], una multinacional [IMG] y varios patrocinadores”. Y eso, destaca, “no es nada fácil y por eso quizá a Martín le ha costado un poco más subir” en el ranking.

Cuentan que Jódar es el fiel reflejo de su padre, quien durante la sesión apenas da órdenes. Una simple mirada basta para que su hijo interprete de inmediato exactamente qué debe hacer, con qué grado de intensidad o en qué aspecto debe incidir. Jódar se ejercita al cien por cien, sin bajar de piñón, durante la hora bien aprovechada que dura el entrenamiento. No lleva la gorra. Es un chaval, pero trabaja como un veterano. Ni el chaparrón que cae sobre la cubierta al mediodía le descentra. Al parecer es un joven imperturbable. “Rafa tiene una forma de pensar muy científica, procesa y procesa: es como una computadora. Ya se ve durante los partidos, cuando falla alguna bola señala dónde debería haber golpeado. Hace esos gestos porque habla mucho consigo mismo. De pequeño no ganaba porque jugaba un tenis de mayor”.

Para Rascón, su caso es “único” no solo en España, “sino en el mundo”, teniendo en cuenta que el progenitor —licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) y profesor de Educación Física— no procede del entorno del tenis. Dos días antes, Jódar peloteaba en el Bernabéu acompañado de su amigo Alejandro García Cenzano, un sparring profesional y capitán de los equipos juveniles del club que ha trabajado con figuras como Rafael Nadal, Garbiñe Muguruza o Paula Badosa, y que relata a este periódico: “Son chicos muy humildes, con una personalidad similar. Muy campechanos. Y no tienen el típico juego español, porque suben y cierran en la red”. Y concluye: “Le jugó a Sinner de tú a tú. Sabíamos de lo que era capaz de hacer Rafita, pero lo de subir tan rápido es alucinante. Brutal”.

EL “ORGULLO DE PERTENENCIA”

A. C. | Madrid

La sede de la federación española sigue radicada en Barcelona, pero el protagonismo de Madrid es creciente. Paula Badosa se ejercitó en su momento en la capital (Ciudad de la Raqueta) y también lo ha hecho la gallega Jessica Bouzas. Tras el cambio de residencia, lo hace el veterano Pablo Carreño.

El caso de Mérida es especial. El madrileño, de 21 años y 86º de la ATP, se moldeó fundamentalmente en el Club Atlético Montemar de Alicante, aunque desde hace dos años compite para el Chamartín. “Hemos intentado captar el talento de Madrid, aunque no se hayan formado aquí”.

Linares Corral habla del “orgullo de pertenencia” y apunta que además de los tres jugadores citados, su club ha logrado reunir a otros oriundos como Álex Moro, Miguel Lamas o Sergi Pérez Contri. “Tenemos un grupo de ocho o diez profesionales y que son de aquí”, especifica.

Además del tenis, en el Chamartín se practican la natación y el pádel, e históricamente ha acogido en sus pistas a Fernando Verdasco, Pato Clavet, Guillermo García-López, Tita Torró o Silvia Soler. Por el Grand Prix también pasaron Emilio Sánchez Vicario, Sergi Bruguera o Àlex Corretja.

De 1996 a 1998, precisa la página web del club, se celebraron los Open Villa de Madrid Trofeo Páginas Amarillas contando con la presencia estrellas como Mónica Seles, Jana Novotna, Mary Joe Fernández, Gabriela Sabatini, Arantxa Sánchez Vicario o Conchita Martínez, entre otras.

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