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Christine Sinclair, la máxima goleadora de selecciones de la historia que consiguió la igualdad salarial en el fútbol de Canadá

La atacante de 40 años, que busca marcar en el Mundial y ser la primera futbolista en hacerlo en seis campeonatos, es la imagen y el megáfono de su país

Mundial Fútbol Femenino
Sinclair, antes de tirar el penalti ante Nigeria que podría haberle hecho lograr el récord de marcar en seis Mundiales distintos.HANNAH MCKAY (REUTERS)

Se tomó un respiro, dio un par de pasos y, desde el punto de penalti, le pegó a portería, confiada en que la pelota le haría caso. Así fue, rasa y a su derecha. Pero la rebelde fue la guardameta de Nigeria, Chiamaka Nnadozie, que atajó el esférico y evitó que Christine Sinclair (Burnaby, Canadá; 40 años) agrandara todavía más su historia. Más que nada porque se hubiera convertido en la primera jugadora con dianas en seis Copas del Mundo, igualada ahora con la brasileña Marta —también está en Australia y Nueva Zelanda— y Cristiano Ronaldo. Parece, en cualquier caso, cuestión de tiempo que ocurra, quizá en el siguiente envite ante Irlanda, pues es una de las atacantes fijas de Canadá. Y su fútbol y determinación, ahora que ya no es la tímida que era sino que es el megáfono del país, le avalan.

Sinclair se presentó en sociedad al planeta fútbol en el Mundial sub-19 de 2002 en Edmonton, donde fue la Bota de Oro —10 goles y un repóquer sobre Inglaterra— y MVP del torneo. Un año más tarde, jugó la primera de sus seis Copas del Mundo con la absoluta, artillera en tres ocasiones para lograr el bronce. Fue solo el principio de esta atacante del Portland Thorns norteamericano porque su currículo cuenta que tiene una medalla de oro olímpica y dos de bronce, 14 veces mejor jugadora de Canadá, además de ser toda una personalidad en el país. En 2013, por ejemplo, fue incluida en Paseo de la Fama de Canadá y en 2017, el Gobernador David Johnston la nombró Oficial de la Orden canadiense.

No solo eso, puesto que en 2016 fue junto con Messi la portada del juego FIFA y un año antes, con su compañera Kadeisha Buchanan, apareció en un sello postal para conmemorar el Mundial de 2015. Y en enero de 2022, fue galardonada con el premio especial Best FIFA, como la máxima goleadora de todos los tiempos con una selección, ya que contabiliza 190 (por encima también de los 123 de Cristiano, el hombre que más tiene). Para Canadá, en cualquier caso, lo es todo porque también es la que más encuentros ha jugado (325) y la que más asistencias ha repartido (58).

Su titularidad no se pone en duda en la selección, aunque desde las semifinales de los últimos Juegos no acaba los partidos. Tiene mucho fútbol pero también 40 años —tres más que su seleccionador, Bev Priestman—, la segunda jugadora más veterana del Mundial tras la nigeriana Ebi Onome, que cuenta con un mes más. Muy lejos de la coreana Casey Yujin Phair, que acaba de cumplir 16 primaveras. Sinclair lleva 23 defendiendo la camiseta nacional de Canadá. Siempre, con el 12 a la espalda en honor a su ídolo de infancia —jugaba de niña a béisbol—, Roberto Alomar, segunda base de los Toronto Blue Jays. Pero la herencia familiar era el balón de fútbol, toda vez que su padre y su tío fueron campeones del fútbol amateur canadiense. Y se dedicó en cuerpo y alma, como aclaró en el Mundial de 2011, cuando se rompió la nariz en el primer partido y como respuesta se puso una máscara facial hasta quedar apeadas.

Aunque de niña apenas decía ni pío, ya que siempre se definía como tímida, los años le han dado poso y autoridad. Por eso fue la abanderada de la selección el año pasado en la lucha por la igualdad de sueldos con el equipo masculino nacional, al punto de que anunciaron que no participarían en la Copa SheBelieves. Pero ante la amenaza de acciones legales por parte de la federación, recularon sin perder de vista un acuerdo que acabó llegando, al menos para este Mundial. De paso, testificó ante un comité de la Cámara de los Comunes, denunciando el trato de la federación al equipo y aludiendo insultos del expresidente de la federación Nick Bontis, que posteriormente emitiría una disculpa pública.

Del mismo modo, Sinclair también enarbola la bandera de crear una liga profesional doméstica, que parece que verá la luz en 2025. “Esto es un desastre”, resumió para explicar la falta de progreso de la federación. Jugadora, capitana, megáfono y más, Sinclair tiene tiempo para participar activamente en la recaudación de fondos para la investigación y el tratamiento de la esclerosis múltiple, ya que su madre, Sandra, la padeció, fallecida el año pasado. Este Mundial, dice, va por ella. También para la historia.

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