Juegos Olímpicos

Djokovic: “La presión es un privilegio”

El número uno, que hace cuatro años sopesó retirarse tras cerrar el Grand Slam y perderse en un limbo, dice que ha encontrado herramientas con el tiempo y que sin el “ruido”, el deporte de élite no existiría

Djokovic, durante el partido de octavos contra Davidovich en el Ariake Tennis Park.
Djokovic, durante el partido de octavos contra Davidovich en el Ariake Tennis Park.GIUSEPPE CACACE / AFP

No es Novak Djokovic de los que escurra el bulto o suela pasar de puntillas a la hora de contestar. Siempre predispuesto, el serbio, 34 años y 20 grandes en la ficha, ofrece explicaciones interesantes y elaboradas a los periodistas cada vez que le toca intervenir públicamente. Y ahora, después de resolver el turno individual y luego el dobles mixto que disputa junto a su compatriota Nina Stojanovic, abordó lo que supone gestionar la presión para una estrella del deporte como él, señalado allá adonde va, obligado permanentemente a rendir y ganar.

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En paralelo al episodio de la gimnasta Simone Biles o la tenista Naomi Osaka, que han reconocido no sentirse bien —la primera ha renunciado en Tokio a defender el oro individual que ganó en 2016 y la segunda estuvo dos meses alejada de la competición—, el número uno del tenis ha aportado un enfoque diferente al que se oye estos días. Nole, que compite en estos Juegos por conseguir uno de los pocos grandes éxitos que se le resiste y completar una temporada de ensueño, tiene ante sí el reto de convertirse en el segundo jugador de la historia que logra el Golden Slam; es decir, ganar los cuatro grandes y el oro olímpico en un mismo año. Solo la alemana Steffi Graf, en 1988, lo consiguió.

“La presión es un privilegio, amigo”, introdujo al reportero que le preguntó por el asunto. “Y sin ella no existiría el deporte profesional. Si tu objetivo es estar en la cima de tu deporte, lo mejor es que comiences a aprender a lidiar con la presión y los momentos difíciles, tanto en la pista como fuera de ella”, continuó el de Belgrado, que asiste a sus cuartos Juegos Olímpicos y mantiene el litigio más fascinante de la historia del tenis con Rafael Nadal y Roger Federer, los tres igualados en una carrera histórica que en los últimos tiempos va de giro en giro; el último, antes de su desembarco en Tokio, cuando igualó la plusmarca del español y el suizo.

“No puedo decir que no vea o no escuche todo ese zumbido o ese ruido, porque por supuesto que está ahí, pero he aprendido a manejarlo de tal forma que no me destruya. No me desgastará. Siento que tengo la suficiente experiencia como para saber cómo debo entrar en la pista y jugar mi mejor tenis”, agregó el balcánico, que ostenta el récord de semanas (329) en lo más alto del ranking. Es decir, no hay demasiados deportistas que hayan ganado tanto y se impongan en su deporte como lo hace él, que hace cuatro años se metió en un laberinto psicológico que le condujo a plantearse la retirada.

Subir la montaña... y desinflarse

Entonces, después de ganar Roland Garros en 2016 —tras haber perdido las tres finales previas que había disputado en París— y completar el círculo del Grand Slam, Djokovic se desinfló anímicamente. “Cuando llevas mucho tiempo intentando subir una montaña y por fin lo haces, tiene un peaje, inevitablemente bajas los brazos. Y él los bajó”, comenta a este periódico una persona de su máxima confianza. “Por supuesto, es normal”, razona él, “nadie nace con esas habilidades [para gestionar la presión], sino que llegan con el tiempo”.

Recordaba Nole lo que le sucedió hace cinco años en Río, adonde llegó como absoluto favorito para ganar el oro, desfilando militarmente por el circuito de la ATP en los meses previos del año. Pero entonces se topó con Juan Martín del Potro en la primera ronda y se estrelló. “Fue una derrota muy dura para mí. Llegué habiendo ganado cuatro de los cinco últimos grandes y siendo el número uno, así que sé cuál es la sensación. Es similar a la de ahora, pero ahora tengo más experiencia; sé lo que debo hacer mentalmente y cómo hacer las cosas dentro y fuera de la pista para sentirme lo mejor posible”.

En junio, cuando se produjo el episodio de Osaka, él salió al paso de manera inmediata y empatizó con la japonesa, que le agradeció su apoyo. “La entiendo, porque a lo largo de mi carrera yo también he reñido con los medios de comunicación. Creo que ha sido muy valiente, y si necesita tomarse un tiempo, pensar y recargar las baterías, es lo que debe hacer. Le deseo lo mejor”, expuso abiertamente entonces.

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