Juegos Olímpicos

Ana Peleteiro: “Por una medalla me parto una pierna, y dos veces si hace falta”

La atleta gallega, tras culminar un proceso largo y laberíntico, debuta en unos Juegos a los 25 años, nueve después de proclamarse campeona mundial júnior

Ana Peleteiro, durante la final de triple salto del Mundial de Doha 2019.
Ana Peleteiro, durante la final de triple salto del Mundial de Doha 2019.David Ramos

Cuando ya es también campeona de Europa de triple salto en pista cubierta, plusmarquista nacional (14,73m), medallista europea al aire libre, mundial en pista cubierta y finalista en dos Mundiales al aire libre, y casi, casi, estrella mediática, nueve años más tarde de proclamarse campeona mundial júnior, Ana Peleteiro (Ribeira, A Coruña, 25 años) debuta, por fin, hoy a las 12.05, en unos Juegos Olímpicos. “He vivido los mejores meses antes de unos Juegos de siempre”, dice una de las esperanzas del equipo español en una entrevista hecha a mediados de junio en Madrid. “Antes de Río 2016 estaba fatal. Fue cuando me fui a Portugal a entrenar, y me lesioné... Estaba hecha una mierda”.

Pregunta. Por fin ha llegado a los Juegos.

Respuesta. Cuando presentaron la ropa de Tokio me acordé de cuando Londres, que yo tenía la mínima y al final no fui, y de Río, que me había lesionado... Y este año, verlo tan cerca... Cuando me vacunaron, me decían, pero qué, ¿estás nerviosa? Y yo, pues claro, me estáis vacunando para ir a los Juegos. Es como un pasito más. Ya no soy una niña, ya voy a disfrutarlo y apreciarlo. Cuando no te enteras de lo que pasa porque vas sin haberlo sacrificado, no es lo mismo. Para mí estar en Tokio es todo un sueño. Estar allí ya lo hace realidad.

P. ¿Cómo estará de forma?

R. Obviamente con muchísimo que dar, aunque después de la pista cubierta hicimos una segunda preparación para aire libre y mi pico de forma aún no es... Sería malo que fuese ahora porque llegaría quemada a los Juegos. Nuestro proceso de cara a estar al 150% es estarlo en Tokio, y ahora jode, porque yo soy muy competitiva, y me gusta estar saltando ya muy bien desde el principio. Pero hay que entenderlo. He estado cambiando cosas, entrenado otra vez muy rápido encima de la tabla, como antiguamente, y eso hace que ande un poco perdida. Estoy en muy buena forma pero hay que acabar de alinear las cosillas.

P. ¿Habla de detalles técnicos?

R. Tengo todas las fases perfectas, pero tengo que conseguir juntarlas. En un salto hago bien la entrada, en otro hago bien el segundo paso, que lo he mejorado, en otro el primero, en otro el último. El día que consiga juntar todo, será el día en que haga la marca. Pero estoy en buen camino.

P. No compitió nada en 2020 por la pandemia, y apenas se entrenó, se entregó plena a un reality de televisión y ha empezado el año un poco irregular…

Me gusta quedar con gentes de otros gremios, te hace tener conversaciones que no tienen nada que ver con tu día a día, y eso me hace sentirme viva.

R. En pista cubierta estaba perdida. No estaba en tan buena forma. El tema del Desafío me afectó un poquito y me pasó factura. Al final conseguí un buen Europeo indoor, pero nos costó entrar porque yo estaba muy despistada. Me afectó mucho llegar a las pistas sin público saliendo de un plató de televisión con mucha gente, los focos, el barullo, y hacer tu trabajo en la pista y no divertirte porque no había gente. Me costó, me costó mucho.

P. En Tokio tampoco habrá público en el estadio…

R. Ya, pero es diferente. La cabeza ya está preparada para eso, no es como en pista cubierta. Todo era nuevo para mí, porque no competí el año pasado.

P. ¿Sigue igual de exigente que cuando empezó con su entrenador, Iván Pedroso, poniéndole pruebas para seguir confiando en usted?

R. Cuando yo empecé con Iván, yo no era exigente conmigo misma, y él tenía que serlo para yo rendir. Y ahora es al revés. Yo soy muy exigente conmigo misma y él me tiene que frenar y tranquilizarme, darme sosiego para que las ganas no acaben conmigo, que a veces me pasa. Ya he madurado, ya soy yo la que me pongo mucha presión. Me exijo mucho porque también sacrifico mucho por este deporte. Ya ni de coña eso de que me pusiera objetivos mínimos para aguantarme. Casi más se lo tengo que decir yo a él: Como no tal, me voy.

P. ¿Como no me exijas lo que a Yulimar Rojas, la mejor del mundo?

R. Efectivamente. Somos compañeras de entrenamiento, pero en la pista somos rivales, y siempre, claro, desde el respeto. Las dos sabemos lo que cada una sufre. Nos respetamos porque sabemos que ambas sacrificamos mucho para estar donde estamos.

P. ¿La rutina de Guadalajara, una ciudad pequeña, no cansa?

R. Yo soy de pueblo, ¿eh? Me gusta estar tranquila. Solo nos vemos en el entrenamiento. Por la tarde, ya no nos vemos, y los fines de semana, solo compitiendo. Si no, nosotros nos vamos a Madrid a ver a familiares o amigos. Cuando quieres desconectar, lo último de lo que quieres hablar es de atletismo. Quedar con ella no es el pan de cada fin de semana. Intento desconectar del atletismo. Intento quedar con gente que no tenga nada que ver con el deporte, porque es lo que mejor me va. No me gusta tanto estar todo el día deporte, deporte, deporte...

P. ¿Y con Nelson [Évora, triplista portugués y pareja de Peleteiro]?

R. Claro, el entrenamiento, mi casa, incluso hay fines de semana que él viaja a Lisboa y yo me quedo. Intentamos darnos nuestro espacio también, es muy importante, y más después de tantos años.

P. ¿Aparte de deportista, da la impresión de que usted se siente más artista que otra cosa?

R. Sí... Yo siempre lo digo, soy una artista frustrada, eso está clarísimo...

P. ¿Frustrada? Si aún es joven.

R. No, que no voy a ser artista, pero me gusta y ya que ahora tengo amistades de otros mundos, después del Desafío... Quedar con gentes de otros gremios te hace tener conversaciones que no tienen nada que ver con tu día a día, y eso me hace sentirme viva.

P. Entenderá que a muchos aficionados les escandaliza que una atleta pueda tener más intereses aparte de trabajar para rendir el máximo…

Ya he soñado varias noches con los 15 metros. Cuando se empieza a soñarlo es porque ya empiezas a creerte que puedes hacerlo.

R. A ver... Hay que saber separar. Yo, ahora mismo, a mediados de junio, no estoy haciendo nada de televisión porque es una distracción. Yo soy muy profesional y lo que hago me gusta hacerlo bien, y para hacer bien una cosa no puedes estar pensando en dos, y hacerlas al 50%. A mí me gusta hacer bien una cosa al 100%. Más adelante, cuando me haya construido más como deportista, y ya tenga un estatus más grande dentro del deporte, porque aún estoy creciendo... He ganado alguna medalla pero aún hay muchas cosas por conquistar. Entonces, a lo mejor, ya podré replantearme dividir ese 100% a mi manera. Pero ahora quiero ir poco a poco, y separar los mundos. Durante las grabaciones de Desafío me di cuenta de lo muy importante que es el descanso. Y eso hay que respetarlo, porque, si no, no se rinde igual.

P. Y a usted le hace tener más personalidad, ¿no? Ya no es solo una persona nacida para saltar y correr...

R. Poco a poco la gente va viendo que yo no solo sirvo para hacer triple salto. Yo lo noto en los trabajos que me llegan. Me llaman mucho. Y eso es porque haces bien tu trabajo, le gustas a la gente.

P. Cuando cuelgue los clavos ya tiene trabajo…

R. Quizás lo deje después de Los Ángeles 28... Aún sería joven, con 32 años. Dependiendo de cómo me trate la vida, no me gustaría retirarme muy mayor, sino en muy buen momento. Ganar una medalla, estar bien... Nelson también decía eso y ahora no se quiere retirar, y no ve el momento. Tiene 37 años. Fue campeón olímpico en Pekín 2008 y campeón del mundo en 2009. Se lesionó y volvió, y ganó los Europeos de 2018… Es todo un ejemplo que seguirá ganando, y sorprenderá en Tokio.

P. ¿Y usted? Las rivales saltan mucho.

R. Para ganar una medalla hay que saltar 15 metros, y yo estoy luchando para hacer eso el día que tengo que hacerlo. Es muy difícil, pero me encuentro en muy buen estado de forma. Si lo consigo, genial, y si no lo consigo no voy a estar decepcionada porque he trabajado muchísimo. Pero yo sueño con eso, ya he soñado varias noches con los 15 metros. Cuando se empieza a soñarlo es porque ya empiezas a creerte que puedes hacerlo. Antes del Europeo de Glasgow, soñé un día que saltaba 14,74m, solo un centímetro más del récord que hice... Mal encaminada no voy. Yo, con tal de llegar con salud, ya le puedo prometer a toda España que no me voy a dejar nada en el tintero. Me voy a exprimir. Como si me tengo que dejar allí una rodilla. Ya lo hemos hablado... Si te garantizo una medalla y te dicen que para hacer ese salto tienes que partirte una pierna, ¿lo harías? Pues yo me la parto, dos veces si hace falta. Voy a ir como a la arena, que se metían ahí los gladiadores con los leones, yo igual.

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