Mireia Belmonte: “Mi objetivo es meterme en las finales”

La mejor nadadora española confiesa que no acude a Tokio pensando en ganar medallas sino en clasificarse entre las ocho primeras en 400 estilos, 800 y 1.500

Mireia Belmonte, durante un entrenamiento.
Mireia Belmonte, durante un entrenamiento.FERNANDO MAIA (EFE)

Mireia Belmonte apareció sonriente en la pantalla de Zoom. Embutida en un polo rojo, la nadadora de 30 años exhibió el pelo recortado sobre los hombros, su look de campaña, y convalidó su mímica con afirmaciones de un optimismo jovial: “¡Serán unos Juegos muy bonitos!”.

José Belmonte, su padre, su agente, su mánager, su factótum, ha dejado de coger el teléfono que antes no paraba de emplear para convencer al mundo del deporte español de que su hija debía ser la abanderada de la delegación olímpica. Fred Vergnoux, su entrenador y estratega, el hombre que la impulsó a la conquista de cuatro medallas olímpicas entre 2012 y 2016, ha sido apartado del cargo de entrenador jefe del CAR de San Cugat y no tendrá acreditación para acompañarla en la piscina de Tokio después de un año marcado por los rumores de fatiga, entrenamientos suspendidos y una tendinitis crónica que le carcome los dos hombros.

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En la marejada de noticias desalentadoras, solo el Banco de Santander, su patrocinador, ha sido capaz de convencerla de que ofrezca una conferencia de prensa, este viernes, cuatro días antes de viajar para Tokio. Al menos, en calidad de abanderada de España durante la ceremonia inaugural. “Estoy haciendo las maletas”, dijo Mireia; “me tengo que llevar la ropa del desfile por primera vez. En otros Juegos me la dejaba en casa porque, por el calendario de la natación, no podía ir”.

Antes, cuando participó en los Juegos de Pekín, Londres y Río, la nadadora de Badalona no desfilaba porque su prioridad era competir por medallas y los horarios del desfile se superponían con las horas que debía dedicar a dormir si quería preparar con celo las pruebas de la mañana siguiente. El calendario de Tokio no ha cambiado en ese aspecto. La ceremonia de apertura es el viernes 23 de julio por la noche y los preliminares de la carrera de 400 estilos son por la mañana del sábado 24. En teoría, los 400 estilos son la prueba en la que Mireia encontraría menos competencia en la lucha por medallas. Sus 4m 39,37s en el mítin de las Siete Colinas, celebrado en junio, la convierten en la 24ª del ránking desde enero de 2020 y la colocan a unos cuatro segundos de una hipotética final. El corte que marcó la última clasificada para la final de Río fue de 4m 36,54s.

“En los 400 estilos no puedo hacer una predicción, no sé cómo me encontraré ese día”, dijo este viernes, durante la conferencia virtual. “Mi progresión en los últimos meses fue buena. Si sigo así, me gustaría estar en la final. Pero no sé qué pasará. No fue un año perfecto, pero no bajo los brazos. Serán como mis primeros Juegos”.

En sus primeros Juegos, en 2008, con solo 18 años, Mireia nadó los 400 estilos sin aproximarse a su mejor marca de entonces. Hizo 4m 37,91s, dos segundos más rápida que lo que ha nadado en los últimos meses, y quedó clasificada en la posición 14º. Sin posibilidades de nadar la final.

La mejor nadadora española de todos los tiempos, verdadero remolcador del equipo nacional en la última década, no pisa un podio desde los Mundiales de Budapest, en 2017. La tendinitis, insiste, ha sido su principal obstáculo. “Físicamente estoy mucho mejor”, dice ahora; “estoy entrenando cada día”.

“Cuanto más te obsesiones, peor”

“Nadaré los 400 estilos, los 800 y los 1.500”, explicó. “Es un calendario más corto que en Río, donde hice seis pruebas. Pero estas son pruebas largas y son bastante duras. Además, se añadió el relevo de 4x100 estilos que nos pilló por sorpresa. Tengo ganas de nadar esa prueba. Un relevo es especial. Será una prueba muy bonita y ojalá tengamos un récord de España”.

Tanto en 800 como en 1.500, Mireia Belmonte se topará con una generación sublime de nadadoras. La estadounidense Katie Ledecky, las australianas Titmus, Malverton y Gough, la italiana Simona Quagliarella o la china Wang componen una pared prácticamente infranqueable, considerando que desde 2020 la española ocupa el puesto 20º del ránking mundial en 1.500 metros y el 42º en 800.

“No lo sé”, respondió cuando le preguntaron en qué prueba se sentía más fuerte. “Tengo tres oportunidades de hacerlo bien. Iré a por las tres y saldrá la que tenga que salir, según me encuentre ese día”.

La gran paradoja de Mireia Belmonte son los 200 mariposa. Su prueba fetiche. La que peor se le daba de niña y la que ha cimentado su formidable carrera. Desde 2017, nadie ha nadado más rápido que la española en esta especialidad. Sin embargo, se ha borrado de la participación en el 200 mariposa de Tokio. “La principal razón es que he estado lesionada de los hombros y con molestias inguinales, dos partes del cuerpo que en mariposa se requieren bastante y no he podido entrenar”, comentó.

“Siempre he dicho que cuanto más te obsesionas en una medalla menos te salen las cosas”, concluyó. “Lo importante es disfrutar del camino y del día a día. El trabajo hecho ya está. Ahora mismo hay que centrarse en los pequeños detalles. No sé que opciones tendré de medalla y no puedo decir ahora un resultado porque estaría mintiendo. Soy una persona muy prudente y me gusta ir poco a poco. Mi objetivo es entrar en las finales, pero no es bueno correr sino disfrutar de cada prueba. Creo que puedo hacer una competición bastante buena”.


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Sobre la firma

Diego Torres

Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

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