Molina, Ruggeri y el agujero lateral que pone en peligro la temporada del Atlético
El Brujas, como la mayoría de los rivales de los rojiblancos, machacó la debilidad defensiva del argentino y el italiano con sus extremos


La incapacidad del Atlético para conservar, primero la sustancial ventaja del 0-2 al descanso ante el Brujas, y después el 2-3 logrado a diez minutos del final, volvieron a delatar que el equipo de Diego Pablo Simeone tiene un agujero considerable en la defensa de los costados. Los equipos contrarios lo saben y son machacones por esa vía, que en el Jan Breydel ocuparon Nahuel Molina en la derecha y Ruggeri en la izquierda. Este último, en la bochornosa derrota del domingo ante el Rayo (3-0), ya fue buscado y retratado por Ilias.
El miércoles, el entrenador del Brujas, el croata Ivan Leko, admitió en la rueda de prensa que sus extremos, Diakhon y Tzolis habían sido preparados para encarar una y otra vez a los laterales del Atlético. Aunque quiso destacar a todos sus futbolistas y resaltó la palabra “cojones” para resumir la actuación de su equipo, Leko respondió afirmativamente cuando fue preguntado por si una de las debilidades del Atlético que había anunciado en la previa que trataría de explotar era la defensa de las bandas del conjunto rojiblanco.
Por su parte, Simeone, que elaboró un forzado discurso para no transmitir negatividad al grupo después del fiasco, deslizó que estaban prevenidos. “Ellos buscaban jugar por dentro para luego entrar por fuera y lo sabíamos”, lamentó el preparador el argentino. Los dos últimos goles del Brujas dejaron el rastro de esa debilidad. En el del empate a dos, Diakhon recibió con comodidad antes de encarar a Giuliano y soltar el centro raso que cazó Tresoldi. Molina, en vez de ayudar al extremo argentino, se había ido a tapar el primer palo.
En el tercer tanto, la secuencia reincidió en la advertencia del Cholo. Seys le filtró un pase a Onyedika, que le había ganado la espalda a Llorente. El mediocentro nigeriano abrió a la izquierda y allí encontró sin marca a Tzolis. Giuliano estaba diez metros por delante, fuera de posición, y Molina, de nuevo, se había ido a cerrar al centro sin necesidad. Koke se quejó de la falta de concentración al término del encuentro por lances como el que había supuesto el empate a uno y el definitivo empate a tres del Brujas. “Nos hemos puesto 0-2 y no hemos sabido mantener el resultado. Ha sido una montaña rusa, como está pasando todo el año. Y tenemos que estar más concentrados, sobre todo en las jugadas a balón parado. A mí se me escapa Tzolis y en los rechaces nos hacen el gol. Luego, en la siguiente jugada nos meten otro”, advirtió el capitán rojiblanco. “Incluso otra vez nos hemos vuelto a poner por delante y otra vez nos vuelve a pasar que nos empatan el partido. “Tenemos que cuidar esos detalles; cuando nos ponemos por delante, saber mantener el resultado”, insistió Koke.
Algo ha fallado en la planificación deportiva, primero bajo la dirección de Carlos Bucero y después de Mateu Alemany, cuando Ruggeri, el lateral más frágil en defensa, se ha quedado sin competencia en el puesto tras la marcha de Javi Galán en el mercado invernal. Hancko podría ser una solución, pero el eslovaco se ha afianzado como la pareja de Pubill en el eje de la defensa. Además, cuando ha jugado en el puesto de Ruggeri se le ha visto sufrir cuando es rebasado y tiene que girarse y correr hacia atrás. En la derecha, hasta la última lesión de Barrios, Llorente ocupaba esa posición y Molina era su suplente, una vez que Pubill fue reconvertido a central por el Cholo desde sus primeros entrenamientos como rojiblanco. Llorente fue el elegido, en vez de Baena, para suplir al canterano, y Molina aprovechó la oportunidad en el carril en la contundente victoria copera ante el Barcelona. Como el plan salió bien, Simeone lo mantuvo en Brujas, pero el lateral argentino volvió a tener uno de esos partidos en los que falla en todo tipo de suertes, ya sea en la marca o en conducciones o en controles que rompen la continuidad de las jugadas del Atlético y generan contragolpes del rival.
Con la Copa como el título más factible, el agujero defensivo del Atlético en los laterales apunta a la debilidad que tratará de explotar el Barça con Raphinha y Lamine Yamal. Una pareja de extremos como para preocuparse porque es superior a la del Brujas, que intentará volver a hacer daño el martes en el Metropolitano. “Hay que mejorar todo”, concluyó cortante Simeone ante los micrófonos de Movistar al término del partido. Esa sentencia delató, como su tono, su rostro y el preferir elogiar la competitividad de su equipo a quedarse con los errores, que el Atlético arrancó un empate en Brujas que, igualmente, pudo ser una derrota.
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