El Salón de la Fama del baloncesto español abre sus puertas a 19 nuevos miembros

Siete jugadores, tres entrenadores y la selección de 1984 son reconocidos en Sevilla en la gala celebrada por la Federación Española y el diario As

Los premiados en el Salón de la Fama de 2022.
Los premiados en el Salón de la Fama de 2022.alberto nevado

El estadio de La Cartuja, en Sevilla, volvió a vestirse este jueves de corto para acoger la segunda edición del Hall of Fame, el Salón de la Fama del baloncesto español, un acto organizado por la Federación Española de Baloncesto (FEB) y el diario As. Las puertas del Salón se abrieron para dar entrada a 19 nuevos integrantes.

En la categoría de jugadores fueron reconocidos Clifford Luyk, Nino Buscató, José Manuel Calderón, Blanca Ares, Elisa Aguilar, Oscar Schmidt (premio internacional) y Uliana Semenova (premio extraordinario). Como entrenadores accedieron Lolo Sainz, Aíto García Reneses y Javier Imbroda (in memoriam). Y como árbitro, Francisco Monjas.

Premiados en el Salón de la Fama 2022.
Premiados en el Salón de la Fama 2022.

Por su labor en el mundo del baloncesto cruzaron el arco del Salón de la Fama siete nuevos miembros en la categoría de contribuidores: tres directivos in memoriam, Raimundo Saporta, Ernesto Segura de Luna y Pilar Godía; un médico, Jorge Guillén; dos periodistas, Pedro Barthe y Héctor Quiroga (in memoriam); y la Junta de Andalucía como reconocimiento extraordinario. Y como equipo, la inolvidable selección masculina absoluta de 1984 que conquistó la plata en los Juegos de Los Ángeles: Juan Antonio Corbalán, Nacho Solozábal, José Luis Llorente, Juan Antonio San Epifanio (Epi), Josep Maria Margall, Juan Manuel López Iturriaga, José Manuel Beirán, Andrés Jiménez, Fernando Arcega, Fernando Martín, Fernando Romay, Juan Domingo de la Cruz, Antonio Díaz Miguel (seleccionador), Josep Lluís Cortés (entrenador ayudante), Manolo Padilla (delegado), Jorge Guillén (médico), Cristóbal Rodríguez (médico) y Paco Binaburo (fisioterapeuta).

El Salón de la Fama del baloncesto español celebró su primera edición el año pasado, con un curso de retraso debido a la pandemia. Entonces abrieron la puerta, entre otros, Corbalán, Epi, Amaya Valdemoro, Navarro, Sabonis, Fernando Martín, Andrés Montes y la selección femenina de 1993, que consiguió en el Eurobasket de ese año el primer oro del baloncesto español.

Con estos premios, la FEB y el diario AS pretenden “tributar reconocimiento y recuerdo, de forma individual y colectiva, a los más destacados protagonistas” de la historia del baloncesto español. “De los elegidos para figurar en él se tiene en cuenta no sólo su aportación al desarrollo deportivo y organizativo del baloncesto español sino también, y de forma muy especial, su labor en la difusión y transmisión de los valores que encarna nuestro deporte, por lo cual se les debe considerar un ejemplo para las presentes y las futuras generaciones”, explican la Federación y el diario As.

La cita en Sevilla celebró esta vez también el oro conquistado por el conjunto masculino en el pasado Europeo, otro gran momento de salud de un deporte que sigue cosechando éxitos. ”España es la envidia de mucha gente. En Estados Unidos tienen mucho cariño al baloncesto español, no por ganar, sino por cómo lo hacemos”, expresó un emocionado José Manuel Calderón; “realmente somos una familia”.

“Es un enorme orgullo entrar en el Salón de la Fama del baloncesto español”, añadió el histórico Lolo Sainz. “Doy las gracias al baloncesto. Se convierte en un embrujo. Estuve 36 años en el Madrid, donde me inculcaron los valores que emanan del deporte, la comprensión, el respeto, la lealtad. En el Joventut pasé tres años inolvidables. Tuvieron fe en mí. Cómo echó de menos ese club. Volví a coger confianza en mí como entrenador. Y en la selección española, el primer equipo, viví otro sueño. Entrenar a ese equipo es lo más grande que le puede pasar a un entrenador”. Clifford Luyk reivindicó el valor de la generación del 60, como Nino Buscató, y de los jugadores nacionalizados como él. Pedro Barthe habló de los años 80, anticipio del premio a la selección masculina de 1984, y el acto lo cerró el mítico Oscar Schmidt, el máximo anotador histórico (49.737 puntos) en el baloncesto mundial.

Luyk, al recibir su premio.
Luyk, al recibir su premio.alberto nevado

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Sobre la firma

Juan Morenilla

Es redactor en la sección de Deportes. Estudió Comunicación Audiovisual. Trabajó en la delegación de EL PAÍS en Valencia entre 2000 y 2007. Desde entonces, en Madrid. Además de Deportes, también ha trabajado en la edición de América de EL PAÍS.

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