El mal humor del centro del campo del Barcelona: “¿Qué estamos haciendo, pero qué pasa?”

Los centrocampistas azulgrana buscan su sitio en un equipo con un juego más directo y que exige mucha energía

Gavi controla el balón ante Lautaro Martínez durante el partido entre el Barcelona y el Inter la semana pasada en Milán.
Gavi controla el balón ante Lautaro Martínez durante el partido entre el Barcelona y el Inter la semana pasada en Milán.AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press)

”¿Qué estamos haciendo, pero qué pasa?”, farfullaba Sergi Busquets de mal humor y con los brazos abiertos mientras el árbitro le amonestaba en el minuto 84 por forcejear y abatir a Paciencia. El capitán, que ya se las había tenido con Alba, no entendía cómo su equipo era sometido por el Celta. El medio centro internacional, ausente por sanción en Anoeta, sale prácticamente a tarjeta por partido —siete en ocho de Liga y dos en tres de Champions— una prueba de que está incomodo y desquiciado cuando el equipo se parte y no le queda más remedio que recurrir a la falta táctica en el repliegue para proteger a Ter Stegen.

Nunca ha sabido retroceder sino que Busquets necesita jugar hacia adelante para tocar rápido y propiciar también la recuperación de la pelota en cancha contraria, la clave del juego en los equipos de Guardiola y Luis Enrique. Y Xavi “es una mezcla” de los dos ex técnicos azulgrana de acuerdo al diagnóstico que Eric García ha hecho a TV-3. El entrenador apuesta por “la presión tras pérdida” y la salida limpia con el balón, un plan que no acaba de funcionar últimamente porque hay demasiada distancia entre las líneas y la divisoria se convierte en una zona de paso más que de juego para desgracia de Busquets.

No hay término medio con Busquets. Imprescindible para compactar al equipo y atacar bien, se convierte en sobrero cuando hay que achicar porque se defiende mal como pasó ante el Celta. Malo cuando corre el medio centro y no el balón en un equipo que sacralizó la posesión, la posición y la presión desde los tiempos de Cruyff. Ocurre que al Barça le puede la prisa, la necesidad de llegar en cada jugada a la portería, la urgencia de ganar los partidos, un serial de exigencias que complican el procesamiento del juego por parte de los centrocampistas: a Busquets le cuesta tanto encontrar su sitio como a los interiores Pedri y Gavi.

La altura y la posición de los dos volantes varía en función de los encuentros y de los planteamientos de unos rivales que a menudo dedican una marca sobre Busquets. A Pedri le toca a veces jugar más cerca de Busquets que de Lewandowski. “Yo prefiero estar próximo al delantero”, afirma el tinerfeño, que suma dos goles y todavía recuerda el que le anularon en San Siro. Xavi protege al jugador y regula sus minutos para evitar las lesiones dada su importancia y porque no tiene sustituto ni complemento después de que el club no pudiera fichar a Bernardo Silva como pidió Xavi. El tercer medio es sin duda Gavi.

El andaluz es un futbolista fogoso y temperamental, competidor nato que ataca y defiende, intimida con y sin balón. El Barça parece jugar hoy más como le conviene a Gavi que a Pedri. A veces ni siquiera se encuentran: solo se asociaron tres veces en Milán. El ataque por dentro no es sencillo cuando el juego se carga por fuera sobre dos extremos abiertos como Dembélé y Raphinha. A los dos les cuesta golear y se exceden en cruzar centros para Lewandowski. Los delanteros además defienden poco y los zagueros atacan menos, circunstancia que se ha complicado por las lesiones de Koundé, Araujo y Christensen.

El equipo se ha aflojado y alargado y el entrenador no siempre encontró la solución. La sensación es que el Barça no juega como se suponía que jugaría por el pasado futbolista de Xavi. El técnico parece más partidario de un juego vertical e intenso que exige mucha energía, despliegue físico y continuidad que de un fútbol elaborado, calmo y paciente que permita descansar con el balón y controlar los partidos; la mezcla de ambas propuestas en un mismo encuentro es difícil de ver hoy porque seguramente todavía le falta madurez y personalidad al Barça.

Una cosa es que el ritmo y la velocidad del juego no sean suficientemente altos y otra que a los jugadores les queme la pelota y la pierdan No sería extraño que mientras se debate si el problema es táctico, mental o físico, obsesionado como está el equipo por las áreas, Xavi apostara ante el Inter por un cuarto medio como Frenkie de Jong en un 3-4-3 que puede le siente mejor a Busquets.

La supervivencia del Barça

El Barça afronta un ejercicio de supervivencia deportivo y económico cuando la temporada acaba de comenzar después de que el último parón de selecciones le haya sentado como un tiro: dos goles en tres partidos —Mallorca, Inter y Celta— y una derrota crucial en San Siro. Aquel equipo que promediaba tres tantos por encuentro —23 en ocho—, el mismo que “volaba” en palabras de Xavi, se paralizó y ya no tiene margen de error porque también cayó en Múnich (2-0). Algo parecido le pasó el curso pasado cuando se desplomó por el efecto del virus FIFA después del 0-4 del Bernabéu.
La situación es ahora más grave porque se han invertido 158 millones en mejorar la plantilla y ya no se pueden corregir los errores con más fichajes como sucedió a la llegada de Xavi. El Barcelona está hipotecado por las deudas y embargado por las dudas de la misma manera que sigue conectado con el Camp Nou. “Necesitamos a nuestra gente, que sea una noche mágica y el estadio se convierta en una caldera porque nos va la vida”, resumió Xavi. “Vamos a dejarnos la piel”, se animó. “Hay que ser valientes y atacar mejor. No firmo el 1-0, mejor el 2-0”. También el presidente Laporta se sumó a la arenga y buscó la reconciliación con el vestuario por haber reprochado a los capitanes que no se bajaran el sueldo, en alusión a Piqué, Busquets y Alba.
El Inter, que sigue sin Lukaku ni Brozovic, perdió el miedo después de ser rescatado por el Barça en Milán. Al Benfica le alcanzó el año pasado con un 0-0 para mandar al Barça a la Liga Europa. “¿Temor? Veo el partido como una oportunidad”, replicó Xavi.

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Sobre la firma

Ramon Besa

Redactor jefe de deportes en Barcelona. Licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universitat de Vic y profesor de Blanquerna. Colaborador de la Cadena Ser y de Catalunya Ràdio. Anteriormente trabajó en El 9 Nou y el diari Avui. Medalla de bronce al mérito deportivo junto con José Sámano en 2013. Premio Vázquez Montalbán.

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