Lewandowski, origen y punto final del Barça

Un excelente gol del delantero resuelve un partido en el que el Mallorca acarició un mejor resultado hasta la última jugada

Robert Lewandowski controla el balón ante Antonio Raillo.
Robert Lewandowski controla el balón ante Antonio Raillo.Francisco Ubilla (AP)

Lewandowski resolvió con una jugada de salón un farragoso partido de entreguerras, demasiado largo y áspero para un equipo sensible como es el Barça. Los azulgrana acusaron el parón de selecciones, una tregua liguera que interrumpió su buen momento de forma, y nunca perdieron de vista el encuentro del martes contra el Inter. El contexto facilitó las rotaciones y la alineación de Piqué y Jordi Alba, ilustres veteranos que enfrenten partidos sobreros o que estorban como era el de Mallorca.

MLLMallorca
Mallorca
0
Predrag Rajkovic, Jaume Costa (Braian Cufré, min. 77), Valjent, Raíllo, Pablo Maffeo, Copete, Ruiz de Galarreta (Lago Junior, min. 84), Iddrisu Baba, Antonio Sánchez (Dani, min. 66), Lee Kang-In y Muriqi
BCN Barcelona
1
Barcelona
Ter Stegen, Piqué, Alba (Sergi Roberto, min. 80), Alex Balde, A. Christensen, Busquets, Gavi, Kessié Franck (Pedri, min. 66), Ansu Fati (Raphinha, min. 67), Lewandowski y Ousmane Dembélé (Ferrán Torres, min. 80)
Goles 0-1 min. 20: Lewandowski.
Árbitro Jesús Gil Manzano
Tarjetas amarillas A. Christensen (min. 38), Piqué (min. 39), Jaume Costa (min. 42), Kessié Franck (min. 44), Busquets (min. 74) y Valjent (min. 82)

A Aguirre le faltó Lewandowski para coronar su plan y alcanzar un mejor resultado ante la excitación de la hinchada del hoy llamado estadio Visit. La suerte se apiadó a última hora de un Barcelona conformista, acomodado y reservón, más pendiente de su portería que la de Rajkovic. Las áreas volvieron a ser decisivas y el gol de Lewandowski pesó tanto como las intervenciones de Ter Stegen, que batió su récord de imbatibilidad, un frontón desde que tomó aquel gol de Isak en Anoeta.

No es fácil entrar en el campo del Mallorca. El equipo se tapa muy bien con dos líneas de hasta diez jugadores, apenas concede espacios, defiende fuerte y ataca de manera selectiva y sibilina con sus dos laterales para encontrar el juego interior de Kang In Lee y el poderío de Muriqi. Los muchachos de Aguirre se baten para forzar un córner, que se celebra como una ocasión de gol, o para acabar la jugada y evitar la contra del rival, sobre todo si le gusta correr como ocurre a menudo últimamente en el Barça. A los azulgrana les cuesta defender las jugadas de estrategia y a su fútbol de posesión le falta velocidad y finura cuando no juega Pedri.

El partido apenas tenía vida y no había más ruido que el de la grada cuando compareció Lewandowski. El ariete recibió de Ansu Fati en el vértice derecho del Mallorca. Los jugadores aguardaban un pase más, un toque intrascendente u otro rechazo de los centrales hasta que el polaco frenó, recortó a Valjent y apuntó al poste izquierdo de Rajkovic. Un gol salido de la nada puso en ventaja al Barça. No había aire ni espacio en cancha del Mallorca y, sin embargo, Lewandowski se afirmó como solista: no solo es el punto final del Barça sino que se convierte en el origen del gol cuando no funciona la mecánica de juego en el equipo de Xavi.

El 0-1 no serenó a los barcelonistas sino que animó al Mallorca. Los rojillos tomaron el balón e intimidaron a un contrario que no sabía cómo enfriar la contienda, poco preciso con la pelota y excesivamente vulnerable en defensa, especialmente por el costado derecho, mal defendido por Balde y Kessie. Balde es un veloz lateral izquierdo que fue alineado en la banda derecha por las ausencias de Koundé, Araujo y Bellerín. El agujero parece demasiado grande para un aprendiz que no tenía ayuda en Kessie. El volante se perdió mientras Christensen y Piqué cargaron en un minuto con una tarjeta ante la permeabilidad del centro del campo del Barça.

No marcó el Mallorca porque no tuvo tino en un par de remates francos, sobre todo uno de Jaume Costa, que se quedó cara a cara con Ter Stegen. La respuesta del portero fue soberbia para alegría de su equipo, destemplado y desquiciado, demasiado expuesto frente a un intenso y valiente Mallorca.

El guion de la contienda no varió ni con el descanso de por medio: el equipo de Aguirre no solo presionaba muy arriba sino que chutaba más y mejor que el Barça. Los azulgranas se convirtieron en espectadores de la cita al Visit. No ligaban una jugada, caminaban por el campo y, sin control del choque, perdían la pelota ante un nervioso Xavi.

Proteger a Pedri

Aunque el marcador peligraba en Mallorca, el entrenador azulgrana tenía en la cabeza la salida del martes en San Siro. La rueda de cambios solo empieza por indicación del banco de datos que registra los minutos que le corresponde a cada jugador en función de sus parámetros físicos si no hay necesidad de forzar como era el caso si se atendía al 0-1. La consigna es proteger a un futbolista exquisito como Pedri, demasiado explotado la pasada temporada, y tener cuidado con extremos de la talla de Raphinha. Ambos salieron con menos de media hora por disputar, dispuestos a controlar más que cerrar un partido sin ritmo y demasiado abierto, peligroso para el Barça e intrascendente nuevamente para Ansu Fati.

Tampoco arreglaron la situación y el partido acabó en el área de Ter Stegen. El miedo a cometer un error primó más que la ambición de buscar el gol definitivo en el desganado Barça. La afición mascó el gol hasta la última jugada cuando una internada y el centro de Kang-In Lee no encontró por poco la portería ni el pie de Muriqi.

Nadie mejoró la jugada del gol de Lewandowski, el único que fue capaz de encontrar un resquicio en la armadura dispuesta por el Vasco Aguirre. La victoria azulgrana está asegurada si marca el delantero centro, que ya suma 12 tantos, nueve en la Liga después de anotar en los últimos seis encuentros —el choque inaugural con el Rayo Vallecano en el Camp Nou acabó 0-0—.

No hay descanso para Lewandowski, obligado a jugar también los partidos de relleno, aquellos que los grandes equipos se exigen ganar, como era el de Mallorca. El Barcelona se remitió al gol de Lewandowski y al resultado para no tener que dar explicaciones sobre una noche futbolísticamente pobre en Mallorca. Aunque fue su peor partido, el Barça podrá seguir presumiendo de Lewandowski.

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Sobre la firma

Ramon Besa

Redactor jefe de deportes en Barcelona. Licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universitat de Vic y profesor de Blanquerna. Colaborador de la Cadena Ser y de Catalunya Ràdio. Anteriormente trabajó en El 9 Nou y el diari Avui. Medalla de bronce al mérito deportivo junto con José Sámano en 2013. Premio Vázquez Montalbán.

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