Benzema y Vinicius, todo sigue igual

Los mejores de la pasada Champions vuelven a conectar para que el francés levante su primer trofeo como capitán y se coloque como segundo máximo goleador de la historia del Madrid

Vinicius y Benzema celebran el gol del francés al Eintracht.
Vinicius y Benzema celebran el gol del francés al Eintracht.KAI PFAFFENBACH (REUTERS)

El Real Madrid siguió la historia donde la había dejado en París, con una copa. Karim Benzema y Vinicius continuaron levantando lo que habían estado construyendo hasta el pasado mayo, y el francés sigue ahora desde su nueva condición de primer capitán. Con otra noche profesoral, y su primer trofeo al aire.

RMAReal Madrid
Real Madrid
2
Courtois, Alaba, Dani Carvajal (Rüdiger, min. 84), Ferland Mendy, Eder Militao, Kroos (Aurelien Tchouameni, min. 84), Casemiro, Modric (Rodrygo, min. 65), Vinicius Junior (Dani Ceballos, min. 84), Benzema y Federico Valverde (Camavinga, min. 75)
EFR Eintracht Fr.
0
Eintracht Fr.
Trapp, Almamy Touré (Lucas Alario, min. 68), Obite Ndicka, Tuta, Djibril Sow, Christopher Lenz, Rode (Götze, min. 57), Ansgar Knauff, Santos Borré, Daichi Kamada y Jesper Lindstrom (Randal Kolo Muani, min. 57)
Goles 1-0 min. 36: Alaba. 2-0 min. 64: Benzema.
Árbitro Michael Oliver
Tarjetas amarillas Lucas Alario (min. 91)

En el Olímpico de Helsinki todo tenía aroma de tributo, de colección de grandes éxitos. Desde que el Madrid ganó la decimocuarta Copa de Europa en París y el Eintracht conoció su rival por la Supercopa, resucitó, como sucedía cada Navidad en la BBC, la final de Glasgow de 1960, el 7-3 con cuatro de Puskas y tres de Di Stéfano. Y una hora antes del partido, volvieron a encontrarse sobre la hierba, 62 años después, tres supervivientes de aquel desmelene: José Santamaría, Erwin Stein y Dieter Stinka, que cumplía 85 años.

Hasta la alineación del Madrid venía de otra noche con Orejona, la del 28 de mayo contra el Liverpool. Los mismos, para un partido que Ancelotti ya veía como continuación de aquella felicidad. Tanto, que la primera gran oportunidad de su equipo pareció el gol del Stade de France. Valverde aceleró supersónico por la banda derecha y envió la pelota al área. En París, eso terminó en la carrera de Vinicius, que llegaba de chocarle la mano a Klopp en el otro costado. En Helsinki, hubo paradas intermedias. Carvajal saltó sobre el pase y se lo dejó a Benzema, a la altura del punto de penalti. Pero eso tampoco era París, y se la dio a Vinicius, que llegaba por donde había aparecido en Saint Denis. El portero, Kevin Trapp, se venció adonde recordaba que había chutado entonces, pero el brasileño la empujó al otro palo. La alcanzó Tuta deslizándose sobre el césped, y ese homenaje quedó a medias.

Lo que menos se pareció a París fue la organización. Con el eco de los estruendosos fiascos de dos de las últimas grandes finales de la UEFA (la Eurocopa en Wembley en 2021, y la última de la Champions), cinco horas antes de la de la Supercopa, su presidente, Aleksander Ceferin, se sentaba ante un café y un vaso de agua en la terraza del hotel Kämp. El lugar, de aire francés, con las sillas mirando a la calle en lugar de a los acompañantes, salvó de la ruina uno de los hoteles más singulares de Helsinki a finales del siglo XIX. Cuando el negocio naufragaba, abrieron un restaurante y el establecimiento remontó. Después de su café al sol, Ceferin contempló cómo su prestigio de organizador de finales no acumulaba un nuevo sonrojo.

Pero en la noche de los revivals, aún debía comparecer el jefe del escuadrón de Ancelotti. Pasada media hora, enlazó una combinación con Vinicius que destilaba el aroma de la pared con la que abrieron el marcador en la ida de los cuartos de la Champions contra el Chelsea, en Stamford Bridge. El francés lanzó al brasileño a correr, pero en esta ocasión en lugar de alcanzar la línea de fondo y ponérsela atrás a la cabeza como entonces, cruzó hacia la portería, tiró al palo más alejado, y Trapp alcanzó a desviarla a córner con las yemas del guante izquierdo.

No terminó en gol como en Londres, pero sí encendió la mecha del cambio como aquel día. En el saque de esquina, el capitán consiguió cabecear el lanzamiento de Kroos con algo de ayuda de un defensa y alcanzar a Casemiro en la línea de fondo. Acudieron tantos a taparlo, que cuando el brasileño la dejó atrás de cabeza, Alaba se encontró solo para empujarla.

Vinicius controla el balón perseguido por Ansgar Knauff.
Vinicius controla el balón perseguido por Ansgar Knauff.KAI PFAFFENBACH (REUTERS)

Aparece Benzema y se ilumina el Madrid. Y si lo hace con Vinicius, el destello deslumbra. El mejor jugador y el mejor joven de la última Champions, que algo más tarde culminaron el autohomenaje con una asistencia del brasileño al centro del área al francés. En una noche repleta de evocaciones, el nuevo capitán levantó su primer trofeo y superó a Raúl en la tabla de máximos goleadores históricos del club. Lleva 324, y solo le queda por delante Cristiano Ronaldo (451), el futbolista al que aupó y cuya marcha a Turín le empujó a cambiar su juego y su ambición, como había contado la tarde antes.


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Sobre la firma

David Álvarez

Redactor que cubre la información del Real Madrid en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de la sección de Deportes. Ha cubierto los Juegos Olímpicos y la Eurocopa. Antes trabajó en ABC, El Español, ADN, Telemadrid, y La Gaceta de los Negocios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.

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