Messi ignora a Laporta

A un año de su despedida entre lágrimas del Barcelona, el delantero argentino no se pronuncia sobre su regreso al Camp Nou y espera triunfar en el PSG

Messi marca de chilena en el partido entre el Clermont y el PSG.
Messi marca de chilena en el partido entre el Clermont y el PSG.STEPHANE MAHE (REUTERS)

Cuando nadie lo esperaba, el nombre de Lionel Messi, de 35 años, apareció en el barcelonismo. Sobre todo, en la gira del Barcelona en Estados Unidos. A partir de los estados de ánimo del presidente Joan Laporta, a veces más eufórico, otras más prudente, la nostalgia por el tan abrupto como sorpresivo adiós del argentino —máximo goleador en la historia de club azulgrana (672 tantos) y jugador que más veces ha vestido la camiseta del equipo (778)— se convirtió en esperanza de regreso del Diez. “Espero y deseo que el capítulo de Messi en el Barça no haya terminado. Moralmente, estoy en deuda con él”, sostuvo el máximo directivo. Messi, sin embargo, no dijo ni pío. Al menos, públicamente.

Xavi Hernández también quedó atrapado en el laberinto Messi que había creado el presidente. El técnico apostó por el sentido común. “Leo tiene contrato. Es una utopía decir que vendrá este año. Sí me gustaría que su etapa en el Barça no haya acabado”, expuso el preparador. El rosarino estará vinculado al PSG, como mínimo hasta 2023, y ya se sabe lo que cuesta escapar del Parque de los Príncipes. Si no que se lo pregunten a Neymar y a sus frustradas ganas de regresar a España.

Fuentes de la dirección deportiva del Barça aseguran, en cualquier caso, que Messi celebra el juego del equipo de Xavi. Situación que puso en alerta al cuerpo técnico del Barça. “Con la presión que realiza el equipo ahora, Leo metería 50 goles”, aseguran en los despachos de la Ciudad Deportiva. El argentino, de nuevo, no dijo ni pío. Nada raro en el Diez. Sí, en cambio, tanto Messi como Xavi reconocen que su relación se ha mantenido viva desde que dejaron de compartir vestuario en 2015. “Tengo amistad con Leo”, remata el catalán.

Hoy se cumple un año de cuando Xavi puso un alto en sus vacaciones para despedir a Messi del Barcelona. El 8 de agosto de 2021, el técnico catalán se presentó en el Camp Nou el día que el Diez, entre lágrimas, soltó: “Yo hice todo lo posible por quedarme. El club, no lo sé”. Laporta, dos días antes, también en la misma sala del Auditori 1899 había explicado por qué el Barcelona no podía cumplir con el contrato que le había prometido al rosarino. “Para tener el fair play, el Barça debía hipotecar por medio siglo los derechos de televisión. Y eso no estoy dispuesto a hacerlo por nadie. El club está por encima de todos, incluso del mejor jugador de la historia”, subrayó Laporta. Este verano, para cumplir con los requisitos de LaLiga (además de para poder revertir la situación patrimonial), el Barça vendió el 25% de los derechos de televisión por los próximos 25 años. Un nuevo escenario económico y financiero que le permitió a la dirección deportiva fichar (todavía no inscribir) a Kessié, Chistensen, Raphinha, Koundé y Lewandowski por cerca de 170 millones.

La distancia Lewandowski

La llegada del polaco, nuevo jugador franquicia del club, representado por Pini Zahavi —”Gracias por traerlo, hermano”, le reconoció Laporta—, distancia a Messi del Barcelona. El nuevo delantero centro azulgrana fue uno de los pocos futbolistas con los que el argentino tuvo un rifirrafe público. “Te merecías el Balón de Oro”, dijo Messi tras superar a Lewandowski en las votaciones del último premio de France Football. “Me gustaría que su declaración fuera honesta, no palabras vacías”, le contestó el entonces delantero del Bayern. Al Diez no le gustó nada que se cuestionara su honestidad: “Que diga lo que quiera, no me interesa”.

Lewandowski juega en la misma posición en la que Messi pretende terminar su carrera. Pero, sobre todo, para que el rosarino regrese al Camp Nou se deberían producir diferentes condiciones. La herida aún le escuece y el poder del club (en los despachos y en el vestuario) reside en quienes empujaron su salida.

Desde París no quieren especular sobre el posible regreso del jugador al Camp Nou. En el entorno del argentino apuntan a 2023 como el año en el que decidirá su futuro. “Hasta después del Mundial no voy a tomar ninguna decisión, tanto a nivel de selección como de club”, explica el capitán de Argentina en privado.

Messi ya purgó su desencanto en París y ahora enciende su fútbol en el Parque de los Príncipes. “El año pasado tuvo una temporada difícil, se estaba acostumbrando”, asegura el entrenador del PSG, Christophe Galtier. Ayudado por el nuevo sistema táctico, ahora parece liberado. “Tenemos la sensación de que se está gestando algo grande”, reconocen en el vestuario del PSG. Donnarumma se quedó con la portería, Sergio Ramos se olvidó de las lesiones, Verrati y Vitinha generan equilibrio, y Neymar y Messi aceptan que el club parisino se haya entregado a Mbappé.

Eso sí, el argentino quiere ser él quién mande en el campo. El brasileño ya sabe vivir con la ambición de su colega. Ahora lo tendrá que aceptar el francés.

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Sobre la firma

Juan I. Irigoyen

Redactor especializado en el FC Barcelona y fútbol sudamericano. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Ha cubierto Mundial de fútbol, Copa América y Champions Femenina. Es licenciado en ADE, MBA en la Universidad Católica Argentina y Máster de Periodismo BCN-NY en la Universitat de Barcelona, en la que es profesor de Periodismo Deportivo.

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