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Eusebio Unzue, jefe del Movistar: “Enric Mas aún no tiene capacidad de liderar”

El responsable del equipo pide paciencia con el ciclista español: “Esto son ciclos; en dos años tendremos un horizonte más interesante”

Tour de Francia
Enric Mas durante el Tour de Francia.photo Nico Vereecken/PN/SprintCyclingAgency©2022 (Europa Press)
Carlos Arribas

Siglo XXI. Segunda década. En los años postapocalípticos del ciclismo, surge el Sky, un modelo de equipo que rompe las tradiciones, que llena los hoteles de especialistas de todo tipo, de ingenieros, tecnólogos, inventores, y con cuatro corredores diferentes –tres británicos, Wiggins, Froome, y Thomas, y un colombiano, Bernal—gana siete de los 10 Tours entre 2011 y 2020. Siguiendo su ejemplo, los demás equipos dejan a los médicos para curar enfermedades, y dejan su botiquín y sus planes de entrenamientos en manos de ingenieros, directores de rendimiento, entrenadores titulados, fisios, coach mentales… Los equipos se pueblan de personal extraño, científicos, universitarios, que ya no proviene en exclusiva, como había ocurrido siempre, del mundo del ciclismo, exciclistas reciclados que aprendieron lo que saben de otros exciclistas retirados en un ciclo sin fin.

Siglo XXI. Tercera década. Egan Bernal, su líder, se rompe en febrero. El Sky, ya Ineos, dominador de la segunda década, y su modelo, se estanca en un intento ambicioso de monopolizar a todos los corredores de talento que brotan en cualquier parte del mundo, a los que convierte a rivales entre sí. Su testigo transformador del ciclismo lo agarra el Jumbo neerlandés, que al tercer intento ha ganado el Tour con Jonas Vingegaard, tras los dos segundos puestos de Primoz Roglic y el mismo danés tras Tadej Pogacar en 2020 y 2021.

Es un Sky corregido, aumentado y perfeccionado en una década en la que la posibilidad de computación en la nube ha generado unos avances de material insospechados hace nada, y el desarrollo de complejos softwares para controlar hasta el mínimo detalle los entrenamientos específicos e individualizados, la nutrición al gramo, el conocimiento al segundo de lo que ocurre en el organismo de los corredores durante carreras y entrenamientos. 200 empleados. Un presupuesto sin techo. Investigaciones y experimentos sin parar, y un director, Merijn Zeeman, que a través del modelo Agile, que la empresa ha copiado a la forma en la que se relacionan entre sí los miembros de los equipos de programadores, ha conseguido generar un sentimiento colectivo en egos tan afirmados como los de los fenomenales Van Aert, Roglic o Vingegaard.

“Pero ese modelo no es tan diferente del nuestro, del de todos los equipos que seguimos la línea que inauguró el Sky”, dice Eusebio Unzue, el responsable máximo del Movistar, el mejor equipo español, después de un Tour al que llegaban con la aspiración de colocar a Enric Mas en el podio y que han terminado, dice su corredor Carlos Verona, “con sabor amargo”. “¿Qué necesitamos para ser cómo ellos? Sencillamente corredores del mismo nivel, que son más que muy buenos, son fenómenos”. Y habla Eusebio Unzue, y habla y no para, fascinado como todo el mundo, de Wout van Aert, de sus exhibiciones, de una calidad tan extraordinaria que hasta cuando se equivoca le salen bien las cosas. “Se ha pasado el Tour jugando con el pelotón”, dice. “Ha sido un claro ejercicio de convencimiento de que son superiores. Y si estuvieran en mi equipo serían igual de buenos”.

“Pero nosotros somos tan buenos por ciencia infusa”, explica el ganador del Tour, Vingegaard, de 25 años. “Sin mi entrenador, Tim Heemskerk, yo no sería lo que soy, ni sin mi coach mental. Tenemos los mejores entrenamientos, el mejor material, los mejores nutricionistas, y nuestras concentraciones en altura son de un nivel único”.

Una diferencia fundamental, una brecha que no puede colmar el Movistar es la del presupuesto. El contrato de patrocinio termina el próximo diciembre. Aún no ha habido conversaciones de renovación con Telefónica, dice Unzue, “pero hay buenas ideas”. Con 15 millones de euros, en la parte baja de la tabla, saben los especialistas, no se va a ninguna parte frente a equipos de 30 o más millones de euros. “Las diferencias las marcan los corredores, y para tener buenos corredores hay que poder ir al mercado con una buena cartera”, insiste Unzue, y habla de corredores a los que no fichó cuando tenían 18 años porque no confiaba en los jóvenes, y ahora espera que le quieran. “Ahora no, pero en dos años, cuando los mejores jóvenes españoles ya estén libres [y habla de Carlos Rodríguez, Juan Ayuso, Raúl García, Igor Arrieta, los zoomers de oro del ciclismo español], tenemos un horizonte más interesante. Todo son ciclos. No olvidemos lo que en el ciclismo acabamos de tener, Contador, Valverde…”

La frase favorita, la más repetida de Unzue para explicar por qué andan tan bajos su equipo y el ciclismo español es la de “esto es lo que hay”, y nadie asume la responsabilidad de que lo que hay sea tan poco apetitoso. Y en ese lo que hay incluye a Landa, Pello Bilbao, Valverde, “corredores en declive”, y a su líder Enric Mas, al que ha renovado por dos años más.

“El episodio de bloqueo psicológico de Enric Mas en el Tour no es normal”, dice. “Pero nos ha servido para creer que, a los 27 años, aún no tiene capacidad de liderar. Aún no está preparado para asumir la responsabilidad de un equipo y de las ilusiones del país. Hay que tener paciencia, esperar a que alcance la madurez. Y no, no me atrevo a decir que está bien para ir a la Vuelta, pero él en ningún momento se plantea no ir”.

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Sobre la firma

Carlos Arribas
Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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