El Barcelona de balonmano se clasifica para la final de la Champions

Un firme equipo azulgrana con Aleix Gómez en modo ventilador derrota con autoridad al Kiel (30-34), y buscará este domingo su undécimo título contra el Kielce y ser el primero que repite corona en una Final Four

Aleix Gómez supera a Niklas Landin en un penalti durante la semifinal de la Final Four de la Champions.
Aleix Gómez supera a Niklas Landin en un penalti durante la semifinal de la Final Four de la Champions.FABIAN BIMMER (REUTERS)

El pabellón de Colonia empezó como una caldera, dejándole claro al Barcelona que ante el Kiel jugaba en territorio poco amigable, y acabó con un inofensivo soniquete de ruidos y bocinas en la esquina de los aficionados alemanes. El Barça más firme y sólido sometió este sábado con gran autoridad al empedrado y a un oponente que se quedó muy corto tras el descanso, incapaz de soportar el ritmo de producción azulgrana y de un Aleix Gómez en modo ventilador (12 goles en 13 lanzamientos). En la otra orilla, sin los lesionados Sagosen y Pekeler (entre ambos sumaban un cuarto de los tantos de su equipo en Champions) y una portería transparente (Niklas Landin terminó con apenas seis paradas y un pobre 17% de acierto), el muro se fue agrietando al tiempo que los muchachos de Carlos Ortega iban encontrando las soluciones precisas. A pie de pista, en el palco culé, un bronceado Joan Laporta, con el exjugador Iñaki Urdangarin justo detrás de él (su hijo Pablo ha debutado con el primer equipo), se relamía por la victoria y echaba cuentas para la undécima Copa de Europa de la sección.

Nunca un vigente campeón había alcanzado la final al año siguiente desde que el torneo se resuelve en la última década con una Final Four en la ciudad germana. Nunca el Barcelona había derrotado al Kiel en la cita de Colonia. Las dos cosas hizo este sábado el conjunto azulgrana. Le queda la tercera. En realidad, la única que aparece en los libros de historia. Enfrente tendrá al Kielce (este domingo, 18.00, Dazn), que a primera hora de la tarde se volvió a comer al Veszprem (35-37) con diez minutos de furia. En la fase de grupos, la escuadra de la familia Dujshebaev (Talant dirige a sus hijos Álex y Dani) derrotó al Barça en los dos duelos.

Niklas Landin contra Gonzalo Pérez de Vargas. En los corrillos del Lanxess Arena no había conversación que no terminara (o empezara) con estos dos porteros. En sus extremidades estaría un buen trozo de la final, vaticinaban. No se puede decir que ninguno rompiera la banca, pero la incomparecencia del primero dejó a los suyos en paños menores. Del toledano se recuerdan actuaciones mucho más memorables (10 intervenciones y un 28%), pero aun así detuvo varias en la segunda mitad en medio de la crecida de los suyos y ayudó a apuntalar el triunfo. Sin guardametas como piezas sobresalientes, casi todo se resolvió en ataque, y ahí nadie brilló más que Aleix Gómez, el chico tímido que percute sin parar, lo mismo desde el ala derecha que desde los siete metros (cinco tantos). No habla, corre y dispara.

La vía Wiencek

Durante la primera mitad, el tiroteo fue recíproco. Mandaban los ataques. El Barcelona trataba de galopar, su menú preferido, y el Kiel castigaba por fuera y con el martillo del pivote Patrick Wiencek. El alemán, un fortachón muy duro de pelar en defensa, uno de esos teutones que no se andan con contemplaciones, también sabe deslizarse en ataque. Él fue el máximo productor de la primera mitad en el Kiel: seis goles en siete lanzamientos. Como luego se descubrió (solo sumó otro más tras la pausa), puede que no fuera un mal negocio del todo para el Barcelona que el mejor rival fuera Wiencek. El caso es que en ese primer acto nadie le pudo echar el lazo. El Kiel percutía con él y desde fuera con Reinkind (cuatro tantos sin fallo hasta el descanso) y Weinhold (3).

Los dos técnicos cambiaron a sus porteros. Carlos Ortega lo hizo pronto, mediada la primera mitad. Filip Jicha, cuando empezó a verse desbordado en la segunda. Sin embargo, se impusieron casi siempre los ataques. El del Barcelona aguantó el ritmo mientras el del Kiel se agrietó en la segunda mitad, también porque Pérez de Vargas dejó varias señales de vida, valiosas ante el secarral de su colega Wolff.

A la vuelta de los vestuarios, el ascenso culé no tuvo marcha atrás. La ventaja fue escalando y, salvo un leve apretón a cuatro minutos del final (29-32), la galia de la esquina de aficionados azulgranas, apenas dos centenares frente a un recinto entregado al anfitrión, tuvo tiempo de explayarse en la celebración. N’Guessan, Langaro y siempre Aleix Gómez fueron arrinconando a un Kiel sin salidas y, finalmente, tan callado como la concurrencia. Después de una temporada de muchas dudas, de volver a probar el sabor de la derrota a mitad de camino, el Barça está donde no estuvo nadie. El vigente campeón defenderá la corona en la cita final.

Kiel, 30 - Barcelona, 34

Kiel: Niklas Landin; Ekberg (3,1p), Reinkind (6), Wiencek (7), Weinhold (3), Bilyk (2), Horak (-) -siete inicial-, Myrhol (1), Duvnjak (2), Zarabec (3), Magnus Landin (1), Ehreig (2), Dahmke (-) y Quensted (p.s.).

Barça: Pérez de Vargas (Maciel, m. 23 a 28); Gómez (12, 4p), Mem (4), Fábregas (2), Cindric (3), N’ Guessan (3), Ángel Fernández (3) -siete inicial-, Petrus (-), Richardson (-), Janc (2), Ariño (1), Lángaro (3), Ben Alí (1) y Alí Zein (-).

Árbitros: Nenad Nikolic y Dusan Stojkovic. Excluyeron a Fábregas (dos veces) Petrus, Ben Alí (roja directa, min. 54) y Mem, Wienhold (2), Reinkind (2) y Magnus Landin.

Marcador: 2-2, 4-5, 8-9, 12-12, 16-15, 19-18 (descanso), 22-20, 24-22, 28-24, 31-26, 32-27 y 34-30.

Lanxess Arena, Colonia. 19.750 espectadores.

Kulesh, del Kielce, agarrado por Lauge.
Kulesh, del Kielce, agarrado por Lauge.ROBERTO PFEIL (AFP)

La fiebre amarilla de Kielce vuelve a amargar al Veszprem

La sobremesa en Colonia se abrió con un episodio que recordó en parte a algo que ya había ocurrido hacía seis años en el mismo lugar. Los protagonistas este sábado fueron los mismos: Kielce y Veszprem. En 2016, el equipo polaco dirigido por Talant Dujshebaev se apuntó en la final ante el conjunto húngaro una de las remontadas más rebobinadas del torneo: levantó nueve goles en solo 15 minutos. Esta vez no necesitó tanto, además era una semifinal, pero a la hora del café, en el Lanxess Arena, una fiebre amarilla volvió a extenderse sobre el parqué para cobrarse la misma víctima (35-37).

Después de una primera parte con ligero dominio del Veszprem (18-16) gracias a las diez paradas de Rodrigo Corrales, la pausa devolvió un giro notable de los acontecimientos. Diez minutos le resultaron suficientes al Kielce para ajustar las tuercas y estrujar sin piedad a su rival, que terminó una semana que irá directa a su museo de los lamentos: el pasado fin de semana perdió la Liga en el último instante y este sábado se quedó en la cuneta a las primeras de cambio en la Final Four de la Champions.

Un parcial de 3-9 tras el intermedio resolvió la papeleta. Dani Dujshebaev empezó con un doblete, el rudo Blagotinsek cargó con una roja directa en el minuto 35 y Wolff dejó en un siete metros una de sus escasas paradas de la tarde (apenas nueve, con un escaso 23% de acierto). En la otra orilla, Corrales había marcado el paso en el inicio, pero la meta húngara sufrió un apagón fatal durante los primeros 20 minutos de la segunda mitad, lo mismo con el gallego que con Cupara. Ni una intervención en ese tramo entre los dos. La del Kielce no se distinguía por su producción, pero ese frenazo atrás más la crecida de los muchachos de Talant Dujshebaev fueron mucho para el Veszprem.

21 tantos anotó el Kielce a la vuelta de los vestuarios. Un acelerón que acabó despachando a su rival, que sigue sin cantar victoria en la Copa de Europa, ni en el nuevo ni en el viejo formato. El Kielce, mientras, buscará este domingo su segunda corona. La primera la levantó en esa tarde para el recuerdo de 2016.

Veszprem, 35 - Kielce, 37

Veszprem: Corrales (Cupara, m.42 a 54); Marguc (6,4p), Blagosintek (1), Mahé (1), Fathy (4), Lauge (8), Strlek (7) -siete inicial-, Nenadic (6), Maqueda (1), Nilsson (1), Ligetvári (-) y Sipos (-).

Kielce: Wolff (Kornecki, m.22 a 30); Moryto (8,3p), Álex Dujshebaev (4), Gebala (-), Karalek (2), Karacic (5), Nahí (2) -siete inicial-, Kulesh (4), Sicko (2), Tournat (4), Vujovic (2), Sánchez-Migallon (-), Daniel Dujshebaev (3), Thrastarson (1) y Paczkowski (-).

Árbitros: Mads Hansen y Jesper Madsen. Excluyeron a Karalek (dos veces), Sánchez-Migallón, Vujovic, Gebala, Ligetvari (dos), Blagosintek (min. 11 y 34 con tarjeta roja directa), Maqueda (dos) y Sipos (dos).

Parciales: 2-3, 5-7, 9-10, 11-12, 13-14, 16-18 (descanso), 20-20, 24-21, 27-24, 30-27, 35-31 y 37-35 (final).

Lanxess Arena, Colonia. Unos 18.000 espectadores.

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