Casper Ruud, un alumno ejemplar contra Nadal

El noruego, especialista sobre tierra batida y formado en la escuela del balear en Manacor, se impone a Cilic (3-6, 6-4, 6-2 y 6-2) y alcanza su primera gran final

Casper Ruud, durante la semifinal.
Casper Ruud, durante la semifinal.CHRISTOPHE PETIT TESSON (EFE)

Después de lo sucedido la semana pasada en París, cuando los aficionados del Liverpool pusieron en jaque a las fuerzas del orden en los aledaños del estadio de Saint-Denis, a las puertas de la final de la Champions contra el Real Madrid, la pista central de Roland Garros acogió ayer otro episodio que genera sonrojo en Francia. Sucedió en la segunda semifinal masculina, antes de que Casper Ruud batiera a Marin Cilic (3-6, 6-4, 6-2 y 6-2, tras 2h 55m) y certificase el acceso a la final. Su primera gran final.

El marcador reflejaba 4-1 a favor de Ruud y se habían disputado un par de puntos del sexto juego cuando una espontánea logró saltar a la arena y se enganchó a la red gracias a una brida. “Nos quedan 1028 días”, lucía en la camiseta la ecologista. Rápidamente, los miembros de seguridad rodearon a los dos tenistas y estos se retiraron al vestuario. Su acción interrumpió durante un cuarto de hora el partido, que había comenzado a favor del veterano croata y cayó finalmente del lado del noruego.

Ruud, un joven de 23 años que sin hacer demasiado ruido ha ido colándose entre los más fuertes del circuito, impuso su buen hacer y se hizo un hueco en el gran día. Del mismo modo, está situando en el mapa de tenis a Noruega, convertido ya en el primer jugador de su país que llega tan lejos en un gran torneo, después de haber sido el primer en levantar un título de la ATP –posee ocho, dos esta temporada; Buenos Aires y Ginebra– y el primero en figurar entre los diez mejores del listado.

No es nada casual su ascensión, ni tampoco el hecho de que este primer aldabonazo con verdadero eco se produzca en París. La arcilla es su hábitat. De hecho, él es el jugador que más victorias (65), títulos (7) y finales (8) ha registrado en los dos últimos cursos en polvo de ladrillo. De ello presume la Rafa Nadal Academy, el centro de formación impulsado por el español en su localidad natal. Ruud ingresó en él hace cuatro años, 2018, y ahí se ha contagiado de la ética de trabajo y el instinto terrícola del balear.

Del 143º al 8º peldaño

“Será un momento especial, porque Rafa ha sido mi ídolo durante toda mi vida. Supongo que este es el momento perfecto para jugar por primera vez en una final de un Grand Slam. Al menos está teniendo enfrente a un estudiante de su academia, así que espero que sea divertido”, bromeaba el nórdico ayer, después de imponer la lógica contra un rival, Cilic –de 33 años, 23º del mundo y campeón del US Open 2014, también finalista en Wimbledon (2017) y el Open de Australia (2018)–, que le mantuvo el pulso hasta que empezó a acusar la falta de gasolina y se le fundieron los fusibles.

Nadal lo define como un alumno metódico y ejemplar. Lo acogió en la academia cuando era el 143º de la ATP y observa con agrado cómo el noruego (diestro, fuerte, revés a dos manos) ha ido abriéndose paso en el circuito profesional. “Es un chico muy humilde, con buena predisposición siempre para aprender. Y creo que nosotros le hemos ayudado”, apunta el español. “Y lo he dicho siempre: me gusta ver a las buenas personas alcanzar sus sueños. Él y su familia son muy buena gente. Tengo mucho respeto por él”.

Nacido en Oslo, está dirigido por su padre Christian, ex tenista profesional. Le gusta jugar al golf, ver el hockey sobre hielo y la comida tailandesa. Desde el punto de vista técnico, destaca por su juego ordenado y por tener paciencia para elaborar los puntos. Este año ya ha disputado la final del Masters 1000 de Miami, en la que cedió contra Carlos Alcaraz, y hasta ahora no había logrado superar la tercera ronda en Roland Garros. En los grandes, su mejor registro responde precisamente a esta temporada, al haber progresado hasta los octavos en el Open de Australia.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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