Sadio Mané: “Yo solo trato de ser buen cazador”

El atacante senegalés del Liverpool relata sus dificultades para llegar a la élite, sus cualidades como goleador y analiza la final de la Champions

Sadio Mané, durante el entrenamiento del Liverpool de este miércoles preparatorio para la final de la Liga de Campeones del próximo sábado contra el Real Madrid, en París.
Sadio Mané, durante el entrenamiento del Liverpool de este miércoles preparatorio para la final de la Liga de Campeones del próximo sábado contra el Real Madrid, en París.Jon Super (AP)

Jamie Carragher (Bootle, Inglaterra, 1978), el defensa más intimidante y rascador que ha tenido el Liverpool en muchos años, se desternilla de risa con Sadio Mané (Bambali, Senegal, 1992), el atacante más circunspecto del fútbol mundial. “Tú vas a ganar el primer Balón de Oro después de la era Messi”, le dice. “¿Lo cambiarías por la Copa de África que ganaste en febrero?”. “Yo no cambio el Balón de Oro por la Copa de África”, le responde Mané, moviendo la cresta punk que adorna su cráneo desde tiempo inmemorial. “¿Y la Champions a cambio de un Balón de Oro?”. “Tampoco”, dice el áspero senegalés. “Si le dan el Balón de Oro a Benzema y yo me quedo con la Champions, lo firmo donde quieran. ¡Pero preferiría quedarme con la Champions y con el Balón de Oro!”.

El complejo de entrenamiento del Liverpool en Kirkdale fue el destino de una romería de futbolistas, medios de comunicación, veteranos del club, técnicos y transportistas este miércoles al mediodía. La multitud circulaba torpemente a través de los pasillos del majestuoso edificio central en medio de la agitación propia que producen en los clubes los días de vísperas de final de Champions (juegan este sábado contra el Madrid, a las 21.00). Pero Mané es diferente. Tras su encuentro con el amigo Carra recobra el aire inmutable de quien se ha visto en situaciones mucho más apretadas y se escabulle elegantemente entre los cables de micrófonos y cámaras. “Vamos al gimnasio, que estaremos más tranquilos”, dice. Se abre la puerta y allí, haciendo ejercicios contra un ventanal, se ve a Thiago Alcántara. El español hace un alto en su rutina de recuperación de los tendones de Aquiles —va contrarreloj, reconoce, pero es optimista— y se le iluminan los ojos cuando ve la figura compacta del formidable atacante, que se sienta en un banco de pesas a charlar.

Pregunta. A veces los jugadores necesitan demostrarse cosas a sí mismos. ¿Usted qué se demostró a sí mismo ganando la Copa de África?

Respuesta. Que yo amo el fútbol. Que quiero jugar todo el tiempo que me sea posible. Y mientras tanto quiero ganar todos los títulos que pueda: Champions, Premier, Copas de África y Mundiales. Quiero demostrarme a mí mismo que estaré listo para comportarme como un profesional que trate de ser el mejor en cada partido, alguien que ayude a su equipo a mejorar y que sea cada vez mejor jugador.

P. Usted se convirtió en el mejor jugador de África ganándole al Egipto de Salah la final de la Copa de África y después dejándolo fuera del Mundial de Catar. ¿Qué significa esto para alguien que ha nacido en Bambali, un pequeño pueblo de Senegal, un país sin tradición en el fútbol?

R. No ha sido fácil. El lugar del que provengo está muy, muy lejos. Para mí llegar hasta aquí ha sido muy especial. Esto es un sueño. Estoy muy feliz de haber podido darle esto a mi equipo y es algo que me hace sentir muy motivado. Quizás ganar la Champions no sea tan difícil como convertirse en jugador profesional saliendo de Bambali.

P. ¿Cómo enfocan esta final de Champions con el Madrid? ¿Ponen el marcador a cero o tienen muy presente lo que sucedió en la final de Kiev de 2018, en donde su portero le regaló un gol a Benzema y Ramos le rompió el hombro a Salah?

R. Esa final está fuera de mi mente. Ellos merecieron ganar. Nosotros hicimos lo posible y si no ganamos tampoco fue el fin del mundo. Para nosotros es algo superado. Han pasado cuatro años y las cosas han cambiado. Ahora tenemos más experiencia, más calidad, y si tuviéramos que jugar ese partido de nuevo ya no haríamos las cosas de la misma manera. Creo que en 2018 entramos al partido mejor que el Madrid. Pero este juego lo gana el equipo que más goles hace y hay que ser realistas: ellos fueron más decisivos y jugaron muy bien. ¿Cómo no van a jugar bien si son uno de los mejores equipos del mundo? Ahora estamos más preparados. Sabemos lo que nos espera. Y sabemos que será muy difícil. Pero si quieres ser el mejor, debes ganar a los mejores.

P. Salah dijo que esto era una revancha.

R. Para mí no. Revancha es una palabra demasiado grande. Esto es solo un partido completamente diferente. Una oportunidad de dar lo mejor de nosotros.

P. El Liverpool es el equipo más enérgico de los últimos años: presión, desmarque hacia el balón o al espacio. ¿Usted juega así porque Klopp le ha adiestrado para eso o se lo pide el cuerpo?

R. Nos movemos mucho porque está en nuestro ADN. No solo para presionar. Entrenamos mezclas de movimientos de desmarque que se repiten para poder asegurarnos de que se reproducen en los partidos, y las vamos variando con el tiempo. Si no te desmarcas constantemente y si no intentas que estos desmarques sean sorprendentes no complicas la vida a los rivales, sobre todo cuando te esperan atrás.

P. El último gol que hizo en la Premier fue provocado por un pase de tacón de Thiago que nadie esperaba. ¿Se paró a pensarlo o corrió antes de pensar?

R. Lo hice porque conozco a Thiago, sé que tiene calidad para darme ventajas. Los desmarques se hacen en función de los compañeros. Hay compañeros que te ponen las cosas fáciles. Cuando vi que el balón iba hacia Thiago ya pensé en atacar el espacio. Hice el gol gracias a él.

Mi trabajo consiste en moverme, no en moverme para que me den la pelota. Nos movemos para facilitar las cosas a nuestros compañeros

P. ¿Y si Thiago en lugar de pasarle la pelota de tacón la hubiera jugado de cara al centrocampista, que habría sido lo más natural?

P. Mi trabajo consiste en moverme, no en moverme para que me den la pelota. Nos movemos para facilitar las cosas a nuestros compañeros. Si no nos movemos todos, la jugada tiene menos claridad porque nos vamos quedando sin espacios. Nos movemos para ayudarnos unos a otros a pasar mejor la pelota, a asistir con más precisión y a marcar más goles. Eso es el juego de equipo.

P. ¿Usted ataca los espacios porque tiene instinto de cazador?

R. Le agradezco el cumplido porque yo solo trato de ser un buen cazador.

P. Klopp le ha trasladado del extremo izquierdo a la punta del ataque. ¿A qué atribuye esa serenidad con la que juega cuanto más estrechos son los pasillos por los que tiene que moverse? Muchos jugadores se agobian así.

R. Es que yo soy un rematador que puede jugar en cualquier parte del campo. Eso no es problema. Pero soy un rematador. Y soy feliz jugando en la izquierda, en la derecha o en el medio, siempre que ayude al equipo así.

P. ¿Cómo siente que llega mejor al gol, a la espalda de los centrales o buscando el contacto?

R. Depende de cómo te llegue el balón. A veces necesitas pelearlo para ganárselo al defensor en una acción de contacto y otras es mejor esperar a sorprenderlo a su espalda. Yo como delantero prefiero escapar a la marca. Pero eso no siempre es posible, así es que si hay que chocar se choca porque el objetivo es meter goles.

P. ¿Usted, el desmarque lo entrena o lo siente en el estómago?

R. A veces, haces un movimiento diagonal, ganas la espalda a los defensas, te quedas solo frente al portero, marcas, y no sabes cómo has llegado a meter ese gol. Si piensas en repetirlo no lo consigues. En cada gol sigues tu instinto.

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Sobre la firma

Diego Torres

Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

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