Alcaraz sacude Roland Garros: “¡La que está liando nuestro Carlitos!”

El murciano, que debuta este domingo contra Londero en el despegue del grande francés, arrastra a los aficionados de París y se posiciona: “Voy a por el título”

Alcaraz, rodeado de aficionados a su salida del entrenamiento. Imagen de Roland Garros.
Alcaraz, rodeado de aficionados a su salida del entrenamiento. Imagen de Roland Garros.

La secuencia concluye entre empujones, codazos y carreras. Ocho hombres de negro rodean a Carlos Alcaraz a su salida del entrenamiento en la Pista 5, tratando de evitar el abordaje masivo de los aficionados al tenista por el que hoy día beben los vientos. A su espalda, también dentro del círculo de seguridad, camina con cara de circunstancias el agente del tenista, Albert Molina, mientras que el técnico, Juan Carlos Ferrero, y el fisioterapeuta que cuida del murciano estos días parisinos, Juanjo Moreno, se han desmarcado para evitar el estrés que ha formado la marabunta en los 200 metros comprendidos entre el marco del entrenamiento y el vestuario de la Philippe Chatrier. Sintetiza este último: “¡Ya ves la que está liando nuestro Carlitos! Una locura…”.

Cuenta Moreno que él y su equipo están más que satisfechos con la evolución de su jugador, que la última pretemporada le ha aportado un plus físico indispensable para alcanzar los objetivos y que “ha costado, ha costado…”, subraya con la repetición, que el chico comprendiera y asumiera que para conseguir la mutación corporal de este año necesitaba rediseñar hábitos y alimentarse de otra forma. “Pero estamos muy contentos, la verdad, porque el crecimiento es evidente y ha terminado de entender que debe seguir este camino”, añade antes de poner rumbo a otra zona del complejo para vigilar a Pablo Carreño, con el que también trabaja en la academia de Villena (Alicante).

Este último entrenamiento retrata la realidad actual de Alcaraz, que a sus 19 años se ha elevado a la categoría de estrella. Los asistentes aprovechan la balconada de uno de los costados de la Chatrier para disfrutar de sus virguerías y su aceleración, especialmente impactante en directo. Todos le siguen, todos le observan, todos le elogian. “Es la historia del tenis masculino en los últimos cuatro o cinco meses con grandes argumentos. Ha dado un gran salto hacia adelante en el ranking [es sexto] y los resultados que ha estado logrando [títulos en Río, Miami, Barcelona y Madrid] son extraordinarios para alguien de su edad”, destaca Novak Djokovic, batido hace dos semanas por Alcaraz en la Caja Mágica de Madrid.

El número uno lo definía entonces como un tenista “perfecto”, sin agujeros en el juego. Se suma el aplauso el dos en el escalafón, el ruso Daniil Medvedev: “Juega fantásticamente bien”. Y comparte el sueco Mats Wilander, que en su columna en el diario L’Èquipe fue todavía un poco más allá: “Su tenis es mejor que el de Nadal y Federer a su edad. Tiene más variedad, más velocidad y un lenguaje corporal impecable. Hace puntos increíbles”, escribió el ganador de ocho grandes, en el marco de una extensa cobertura en la que el rotativo francés le dedicó la portada y hablaba del “hambre de tierra” de “un prodigio”.

De un talento único que la edición pasada ya dejó pinceladas de su potencial —cedió en la tercera ronda contra el alemán Jan-Lennard Struff—, pero que esta vez aterriza bajo un halo muy diferente, ya como uno de los firmes candidatos a levantar el trofeo el 5 de junio y como indiscutible referente de la nueva hornada de jugadores. A sus 19 años, los mismos con los que Rafael Nadal conquistó su primer Roland Garros, el español está sometido al primer bautismo de verdadera presión: con 28 triunfos esta temporada, 16 sobre arcilla (una sola derrota, ante Sebastian Korda en Montecarlo) e instalado en el tercer escalón de la carrera anual, es la nueva gran atracción. “Increíble, muy agradable de ver”, dice Gabriela Sabatini. El juguete actual del tenis.

Estreno contra Londero

“¿Por qué es tan bueno Alcaraz? ¿Qué tiene de diferente? ¿Cuántos Grand Slams será capaz de ganar?”. Periodistas de todo el mundo se aproximan con frecuencia a los enviados españoles, a los que plantean repetidos paralelismos con Nadal, de 36 años. De momento, entre uno y otro hay guiños históricos, trazados similares a la misma edad. Pero hoy por hoy, uno es la leyenda y el otro —citado en el estreno con el argentino Juan Ignacio Londero, hacia las 18.00; Eurosport—, la ilusión. Viene Alcaraz, el maravilloso advenedizo; acelera el murciano, impacta en París —”¡Caaaaarlos! ¡Caaaaarlos! ¡Caaaaarlos!”, le dedicaban el sábado durante el entrenamiento— y le mima el séquito que le acompaña estos días en el Bois de Boulogne.

“Voy a por Roland Garros”, anticipaba hace unos días en su tierra, durante la 40ª edición de la Gala del Deporte de la Región de Murcia. “Dije que quería ganar un grande este año y voy a por ello. Va a ser difícil, pero me veo con opciones. Debo seguir la línea de los últimos torneos”, prolongaba el tenista, alojado en el mismo hotel que Nadal, cerca de la Torre Eiffel. Protegido por su equipo y por los guardias de seguridad, en una imagen reveladora. Es su nuevo día a día, aquí y allá: codos, manotazos, empujones. Griterío y revuelo. El fenómeno Alcaraz.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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