Eriksen, el gol del desfibrilador

El mediapunta danés reaparece con la selección nueve meses después de sufrir un paro cardíaco y marca en el amistoso ante Holanda

Eriksen dispara a portería para lograr el gol ante Holanda.
Eriksen dispara a portería para lograr el gol ante Holanda.KOEN VAN WEEL (EFE)

Dos minutos después de que pisara el césped del Johan Cruyff Arena, ese que le catapultó a la élite del fútbol porque llegó en juveniles al Ajax, Christian Eriksen (Middelfart, Dinamarca; 30 años) recogió un pase hacia atrás de Olsen y, de primeras, atacó a la pelota para enviarla a la escuadra contraria. Un golazo de aúpa en el primer balón que tocaba en el partido, también el primero que veía con la selección nueve meses después de abandonarla contra su deseo, pues sufrió un paro cardíaco ante Finlandia en el arranque de la Eurocopa pasada. “Fue una vuelta al fútbol internacional perfecta”, resolvió después el futbolista, feliz a más no poder a pesar de la derrota en el duelo amistoso ante Holanda (4-2). Ya advirtió que iba a volver, aunque lo suyo ha pasado.

En el Parken Stadion de Copenhague, Eriksen cayó fulminado al césped y los servicios médicos tardaron cinco minutos en reanimarle mientras yacía inerme. Cinco días después, en el hospital, aceptó la propuesta de que le implantaran un DAI, que es un desfibrilador eléctrico similar a un marcapasos que puede detectar un ritmo cardíaco anómalo y revertirlo automáticamente de manera programada, mediante descargas o técnicas de estimulación. “No me rindo”, escribió entonces en sus redes sociales acompañado de una foto en la cama del hospital con el dedo pulgar levantado. Pero le faltaba mucho.

Pasaron seis meses y el futbolista, que echaba mucho de menos al balón, se empezó a entrenar con el Odense, club en el que dio sus primeros pasos. Después, una vez el Inter de Milán le notificó que no podía inscribirlo de nuevo porque por normativa en Italia está prohibido jugar con un desfibrilador, decidió pasar unas semanas con el filial del Ajax para subir el ritmo. Y en el último día del mercado invernal, ya con la carta de libertad en la mano, firmó por el Brentford de la Premier, donde no existen estas restricciones. Bien lo sabe Daley Blind, excompañero de Eriksen en el Ajax que jugó durante cuatro cursos en el Manchester United antes de volver al club ajaccied. Quizá por eso, cuando Eriksen se encontró durante el calentamiento con Danny Blind -el padre de Daley y segundo entrenador de Holanda-, se fundieron en un sentido abrazo. Después llegó su gloria personal.

Antes de comenzar la segunda parte ante Holanda, el seleccionador Kasper Hjulmand cumplió con su palabra. “Eriksen es una historia que trasciende al fútbol. Es el mejor futbolista danés de la última década y nuestro amigo que se cayó en el terreno de juego. Ahora puede volver a hacer lo que más le gusta: jugar al fútbol”, explicó en la rueda de prensa previa al amistoso. Así que Eriksen le enseñó los tacos al cuarto árbitro en la banda, le dio un sorbo al botellín de agua y salió al campo en sustitución de Lindstrom. Querido por la hinchada -en su mayoría del Ajax- y también por el mundo del fútbol, el danés se llevó una ovación cerrada a la que respondió con aplausos pero sin dejarse llevar por la emoción, concentrado en lo que hacía. Dos minutos después, marcó su gol, el del 3-2. Y en los compases finales del envite pudo ser mejor su reaparición internacional -con el Brentford ya había disputado tres partidos (los dos últimos completos) y regalado una asistencia-, pues envió un disparo desde fuera del área al poste. “Fue un recibimiento conmovedor y estaba muy feliz de que me llegara la pelota. Me sentí futbolista de nuevo y marcar fue una sensación maravillosa”, reconoció el jugador a Sky Sports; “pero hubiera preferido que fueran dos goles. Una penal que esa pelota no entrara”.

De nuevo futbolista y hasta jugador referencial para Dinamarca, también engranaje del Brentford para el ataque, Eriksen ha olvidado lo pasado por más que sepa que juega con desfibrilador. “Estoy centrado en los partidos que vienen. Pero sí, tengo muchas ganas de jugar la Copa del Mundo de Qatar”.

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