Un sólido Leipzig castiga a una rácana Real Sociedad

El equipo donostiarra, más preocupado por no perder, solo se desmelena de forma estéril cuando se ve perdido

El portero del Leipzig, Gulacsi, para un disparo de Oyarzabal.
El portero del Leipzig, Gulacsi, para un disparo de Oyarzabal.Alvaro Barrientos (AP)

La Real quiso jugar a no perder, y se encontró enfrente a un Leipzig que salió a ganar y lo hizo. Los alemanes forman un conjunto temible, hecho más para atacar que para defenderse. El equipo de Imanol solo se lanzó a tumba abierta cuando el marcador empezaba a ser imposible y pagó su racanería de 60 minutos con la eliminación europea con un 1-3 en contra tras el 2-2 de la ida. La buena actuación de su portero no fue suficiente.

RSOR. Sociedad
R. Sociedad
1
Matthew Ryan, Le Normand (David Silva, min. 61), Zaldua, Zubeldia, Aihen Muñoz, Elustondo, Martín Zubimendi, Portu (Januzaj, min. 61), Oyarzabal, Rafinha (Sörloth, min. 83) y Isak (Näis Djouahra, min. 89)
RBL RB Leipzig
3
RB Leipzig
Gulacsi, Gvardiol, Mohamed Simakan, Willi Orban, Kevin Kampl (Tyler Adams, min. 89), Benjamin Henrichs (Tasende, min. 63), Laimer (Amadou Haidara, min. 63), Lukas Klostermann, Nkunku, André Silva (Forsberg, min. 63) y Dani Olmo (Yussuf Poulsen, min. 78)
Goles 0-1 min. 38: Willi Orban. 0-2 min. 58: André Silva. 1-2 min. 64: Martín Zubimendi. 1-3 min. 88: Forsberg.
Árbitro Anthony Taylor
Tarjetas amarillas André Silva (min. 62), Willi Orban (min. 71), Kevin Kampl (min. 84) y Januzaj (min. 87)

Lo que Ryan te da, Ryan te quita. El guardameta australiano de la Real actuó como el chaval que juega de portero en el patio del colegio y le regala la pelota al niño de enfrente para que le chute. Eso hizo. Salvo la primera ocasión clara del Leipzig, en la que salió a taparle el hueco a Klostermann en un contragolpe veloz, se dedicó en alma, y sobre todo en cuerpo, a reparar sus propios errores. Salvó con los pies un disparo de Kampl después de un saque de puerta defectuoso; luego el remate a bocajarro de Orban tras regalar una falta por detener la pelota con las manos fuera del área.

Ya no pudo con el penalti del minuto 36, provocado por una salida alocada a los pies de Nkunku. Adivinó, sí, a dónde iba el disparo de André Silva, pero el rechace lo aprovechó Orban para marcar el gol que ponía en ventaja al equipo alemán, que es el que había hecho los mayores méritos porque la Real, con una defensa de cinco y los carrileros sin proyección, parecía haber salido a aguantar el empate a cero. No había actividad cerebral en el medio campo, constreñido por la camisa de fuerza que pusieron Kampl y Laimer, bien apoyados por Dani Olmo. Nadie creaba en la Real Sociedad. Isak y Oyarzabal eran dos islas en medio del océano.

Entre eso y un par de veces en las que el inglés Taylor, que era el árbitro, cortó con sendas zancadillas involuntarias el intento de salida rápida de los donostiarras, el equipo de Imanol se quedó en nada en la primera mitad. La ausencia de Januzaj —que acabaría apareciendo en los minutos finales—, y la de Merino se notaron mucho en el balance ofensivo, que fue nulo en la primera mitad.

Imanol no cambió ni una coma de su guion en el inicio de la segunda parte, como si nada de lo que había ocurrido en la primera tuviera influencia en sus decisiones, que sólo se modificaron, de perdidos al río, cuando el Leipzig hizo su segundo gol en un remate duro y colocado de André Silva desde el borde del área, que se coló por la escuadra.

La salida de Silva

Entonces quitó un central, hizo ingresar a Januzaj, puso a Silva a los mandos junto a Rafinha, y envió al equipo hacia delante a la desesperada. La reacción visceral se sustanció en el gol de Zubimendi, tras la consulta al VAR que ratificó su posición legal, y el acoso a la portería de Gulacsi, en unos minutos frenéticos del equipo donostiarra, que juega mejor desmelenado que con el cinturón de seguridad abrochado, como viene sucediendo desde hace algún tiempo.

Quedaba ya muy poco y a la Real no le dio para más ante un equipo con buenas hechuras, que además amplió su ventaja con un gol de penalti por mano de Aritz cuando ya declinaba el partido y los agujeros en defensa eran evidentes. Dio la sensación de que por salir a no perder, la Real no supo ganar. Se escapa Europa. A los donostiarras sólo les queda la alternativa de buscar en la Liga el billete para la temporada próxima.

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