Correr para recuperar el modelo

El Barcelona se ha reforzado con delanteros veloces para condicionar el planteamiento de las zagas rivales y ganar espacios y tiempo en la salida del balón

Pierre-Emerick Aubameyang, en un entrenamiento del Barcelona.
Pierre-Emerick Aubameyang, en un entrenamiento del Barcelona.FCB/VÍCTOR SALGADO (Europa Press)

Cuando Xavi y su cuerpo técnico aterrizaron en el Barcelona después de seis años en Catar, detectaron varios problemas inesperados, por más que sí hubieran hecho un diagnóstico desde la distancia. Uno fue, tal y como expresó el técnico azulgrana en público, que muchos jugadores no entendían el fútbol posicional, ni siquiera los que ascendían de la cantera porque durante años se había priorizado el resultado a la formación. Otro fue que desde que se marchara Luis Enrique, el primer equipo no había trabajado la salida de balón desde la raíz, al punto de que Ter Stegen, Piqué y Busquets decidían sobre la marcha al empezar los partidos y viendo la propuesta del rival. Y el tercero, más esperado pero también más complicado de solucionar, fue que sin Messi el Barça se había quedado huérfano de muchos recursos ofensivos y que con los delanteros que tenía en nómina, además de la igualdad que se daba en la Liga, no les alcanzaba. Para solucionar los tres problemas el área deportiva, atenta a las peticiones del técnico, decidió fichar delanteros (Adama, Ferran Torres y Aubameyang) con un denominador común: la velocidad. Así la plantilla se queda con dos porteros, nueve defensas, siete medios y 10 atacantes (Ansu, Dembélé, Braithwaite, Jutglà, Memphis, Abde y Luuk de Jong, que se añaden a los fichajes y sin contar con Ilias ni Pedrola). Un desequilibrio de cromos para equilibrar el juego y, sobre todo, para recuperar el modelo, la gran preocupación de Xavi.

Un argumento táctico que sorprendió al cuerpo técnico fue que todos los rivales -menos Mallorca, Espanyol y el Granada por momentos- presionaron al Barcelona bien arriba. Algo que no ocurría hace unos años, cuando la mayoría de los equipos le aguardaban en su campo y hasta era un recurso común que le jugaran con cinco defensas para restar líneas de pase en los últimos metros. Pronto entendieron el porqué. Los tres jugadores que dejaban arriba no eran demasiado rápidos ni desequilibrantes, por lo que los rivales dejaban solo tres defensas para tres delanteros sin preocuparles que un balón largo a sus espaldas les hiciera daño. Eso significaba también que el resto de los jugadores hacían marcaje al hombre en la salida de la pelota y que privaban de espacio y tiempo a los azulgrana en la composición. Pero con delanteros rápidos se corrige el problema. “A ver quién se atreve ahora a dejar tres defensas con la velocidad de Adama, de Ferran y Aubameyang”, resuelven con optimismo desde los despachos de la ciudad deportiva; “porque un balón a la espalda de la defensa significará una ocasión de gol”.

Ocho contra seis

Con esa tesis, el Barcelona volverá a disfrutar del deseado 8 contra 6 en la salida. O, lo que es lo mismo, ocho jugadores -más tres delanteros- para sacar la pelota porque el primer pase corre por cuenta de Ter Stegen ante seis rivales porque seguramente pondrán al menos a cuatro defensas por detrás de la pelota. Lo que se traduce en espacios y segundos para poder ejecutar el modelo, el juego de posición basado en el tercer hombre y los triángulos. “No solo eso sino que la velocidad de los delanteros permitirá transiciones muy rápidas después del robo y a campo abierto”, señala un trabajador de la ciudad deportiva. Y añade: “Con estos fichajes, además, se gana regate por fuera y se amplía el campo, veremos ahora también cuánto nos pueden apretar por dentro”.

Algo necesario para que brillen los interiores, que hasta ahora tenían que hacer controles de protección antes que orientados porque les faltaba el tiempo que, por ejemplo, otorgaba Messi al fijar a uno o dos rivales. Por eso, los volantes eran poco fijos en el eje -como ocurría con Iniesta y el mismo Xavi- sino que les pedían que fueran de largo recorrido y sobre todo llegaran desde la segunda línea para crear ocasiones, sobre todo porque tampoco tienen disparo desde fuera del área. De nuevo, suponen, la velocidad en banda dará pausa y espacio a los azulgrana por los pasillos interiores. Aunque el gol depende de los de arriba, hasta ahora solo atinado Memphis (ocho), también Ansu (5) cuando ha podido jugar.

Desde el área técnica saben que Jutglà y Abde han dado más de lo esperado, pero que todavía no son desequilibrantes porque al primero le falta físico -aunque sí entiende los movimientos- y al segundo escoger bien, además de que le mermó bastante el coronavirus. Luuk de Jong, por su parte, daba remate pero no picaba al espacio ni era rápido. Lesionado Ansu y con Memphis irregular, sin contar con Dembélé y por saber cómo responde Braithwaite, desde el Barça sonríen ahora porque entienden que ya tienen mejores delanteros que sus rivales cuando antes no ocurría. “Arriba es donde se define”, explican desde el área deportiva; “un buen control, un chut, un desmarque… El fútbol está estructurado para llegar al área y resolver. Y si no tienes algo de esto diferencial, es muy complicado ganar los partidos”. Queda por ver si funciona la apuesta de Xavi, que es la de atacar como expresan los fichajes, y la decisión de descabalgar a Alves de la lista de la Europa League -en beneficio de los delanteros-. El Barça quiere ir a toda marcha.

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