La excéntrica normalidad de Pedri

El canario, que promedia 10 pases por partido más que Nico y Gavi, reaparece con más masa muscular

Pedri, ante Nacho y Casemiro, en el último clásico en la Supercopa de España.
Pedri, ante Nacho y Casemiro, en el último clásico en la Supercopa de España.Julio Muñoz (EFE)

En la gala del último Balón de Oro la delegación del Barcelona aterrizó en el Théâtre du Châtelet de París con dos premios en el bolsillo: Alexia Putellas se convertiría en la segunda futbolista española (hombre y mujer) en conquistar el premio más glamoroso del fútbol y Pedri tomó el testigo de Mbappé y de De Ligt en el trofeo Kopa. De la minivan que portaba al grupo azulgrana, Pedri bajó el último. Un poco asombrado, todavía incómodo bajo los flashes, como si eso de pasearse por la alfombra roja no tuviese nada que ver con él. “Era todo al revés. Los directivos del Barça parecían los futbolistas y Alexia y Pedri parecían directivos, serios y prudentes”, cuenta uno de los presentes en la celebración de París. Sonrió, eso sí, cuando se cruzó con Messi —charlaron unos minutos y le presentó a su familia— y, por supuesto, cuando le entregaron el trofeo.

Cuando regresó a Barcelona, olvidó París. Al menos, de cara a la galería. Una actitud contracultural del futbolista canario, que en las redes sociales tiene un comportamiento hasta demasiado institucional, fotos de entrenamiento, partidos y publicidades; pocas personales. “No vaciló a ningún compañero y comentó poco de lo que había vivido en la gala”, explica un empleado del Barcelona. Los que conocen a Pedri ni se sorprenden. El día que Luis Enrique lo llamó para citarlo a la selección mayor, el azulgrana estaba junto a su familia. “¿Estás contento?”, le preguntaron a los gritos. Él se limitó a responder: “Sí”. “Es pasmosa la normalidad que tiene este chaval”, explican fuentes el entorno del canario. Una normalidad que parece hereditaria. Sus padres mantienen su trabajo de siempre, la tasca familiar; su hermano, cocinero de profesión, es su cable a tierra en Barcelona.

Y la relación entre ellos dos se mantiene intacta, como si el menor no fuese la sensación de la selección española y del Barcelona. Aunque no se duda de quién cocina en casa, Pedri, de tanto en tanto, le recuerda que echa menos las croquetas de la madre. Culés criados en Tenerife, cuando las obligaciones en el Camp Nou se lo permiten, los hermanos González se van de paseo por el Johan Cruyff y el Palau. Nunca faltan si están sus padres de visita. “Ahora que estamos aquí lo tenemos que aprovechar”, aseguran.

Pero la excéntrica normalidad de Pedri desaparece cuando salta al campo, como se prevé que lo haga hoy frente al Athletic en San Mamés en la Copa (DAZN y Telecinco, 21.30). El canario reapareció en la semifinal de la Supercopa de España ante el Real Madrid después de 109 días de baja, 102 por un problema muscular a los que le tuvo que añadir siete más por covid. “La lesión se prolongó más tiempo del que él esperaba. Se lo tomó con bastante calma. Aprovechó el tiempo para sumar masa muscular”, cuentan desde el entorno del futbolista. La temporada pasada, con Ronald Koeman en el banquillo, Pedri realizaba horas extras en el gimnasio cuando se lo permitía el calendario. Trabajo con poleas y ejercicios de fuerza, sobre todo para reforzar el tren superior. Este año, durante la lesión, aceleró el proceso de musculación. “La idea nuestra, salvando las distancias, es que pueda tener un físico más similar al de Messi que al de Goretzka”, cuentan la gente cercana al canario. Pedri ganó cuatro kilos, a los que también le sumó más potencia para el remate y fortaleza para aguantar los choques.

“Se ha notado el cambio. Ha dejado de tener el cuerpo de un niño”, añaden las mismas fuentes. Lo que no cambió es su formar de jugar. “Pedri es una pieza fundamental para nosotros”, lo elogia Xavi Hernández. Esta temporada, el Barcelona se entusiasmaba con la aparición estelar de Nico (20 años) y Gavi (17), hasta que recordó porque el mundo del fútbol encumbraba el fútbol de Pedri (19). El canario ha jugado 57 partidos con el primer equipo por los 24 de Gavi y los 23 de Nico.

Pero mientras que los dos canteranos del Barça cuentan una media de 33 pases por partido (26 en campo contrario) y 34 (24), respectivamente, Pedri suma 46 (34). Un magnetismo con el cuero esencial para el juego azulgrana. Un chico especial, pero solo en el césped.

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Sobre la firma

Juan I. Irigoyen

Redactor especializado en el FC Barcelona y fútbol sudamericano. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Ha cubierto Mundial de fútbol, Copa América y Champions Femenina. Es licenciado en ADE, MBA en la Universidad Católica Argentina y Máster de Periodismo BCN-NY en la Universitat de Barcelona, en la que es profesor de Periodismo Deportivo.

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