SELECCIÓN ESPAÑOLA

El giro de Pedri

El joven centrocampista se asienta en el Barça y llega a La Roja gracias a la combinación de aprendizaje en la calle y de academia, como Messi e Iniesta

Pedri, con la camiseta suplente de la selección española.
Pedri, con la camiseta suplente de la selección española.ADIDAS / EL PAÍS

Pedro González López es Pedri en Madrid, en Barcelona y en Tegueste. Juega en el Barça, está concentrado con la selección española y, sin embargo, vive todavía en Tenerife. Asegura Jorge Valdano que Leo Messi también se levanta en Castelldefels, se entrena en la Ciudad Deportiva Joan Gamper y juega en el Camp Nou para después dormir en su barrio de Rosario. Y se sabe igualmente que Andrés Iniesta nunca dejó de dar vueltas al árbol de la pista del colegio de Fuentealbilla, en Albacete, mientras competía con el Barcelona o ahora que vive en Japón. A Pedri le preguntan cada día por su semblanza con Iniesta y sus sensaciones por compartir la pelota con Messi y siempre responde de forma educada con sus ídolos: “Yo soy y tengo que ser Pedri”.

A Pedri, Messi e Iniesta les une la calle y la academia, el juego y el método, la crianza desordenada y la formación reglada —insistiría Valdano— y naturalmente les distingue la singularidad en un momento en que el fútbol tiende a la uniformidad, a los conos, la cinta métrica y la estadística, la base de datos que no escapa al estudio de ningún ordenador, y, sin embargo, se olvida de la mirada del detector del talento, pocos tan afinados como Manuel Rodríguez Marrero, el director de captación y formación de la UD Las Palmas, el técnico que se fijó en Pedri y no paró de ver cómo jugaba en Tegueste. “Cuanto más le miras, más cosas nuevas y buenas le ves”, reflexiona. “A los futbolistas hay que verlos en directo”, remacha Rodríguez Marrero, conocido también como Tonono.

La escuela canaria

A muchos Manolos y Antonios se les llama Tonono en Canarias. También a Rodríguez Marrero, igual que al mítico Antonio Alfonso Moreno, Tonono o Afonso, uno de los ilustres futbolistas de las islas, los dos nacidos en Arucas. Tonono, el hoy técnico, vio jugar naturalmente a su vecino Tonono, y es esclavo emocional del fútbol de Juan Guedes, Germán Dévora, José Manuel León o Paco Castellano de la misma manera que se siente próximo a la manera en que sienten el juego Pedro Rodríguez, Juan Carlos Valerón, David Silva, Roque Mesa o Jonathan Viera. La cadencia y la pausa, el fútbol tranquilo y exquisito, el placer de saborear una jugada como diría Eduardo Galeano. Pedri tampoco se altera, se diría que ni se emociona, simplemente vive la vida de Tegueste.

El paisaje es agradable; el clima, benigno; y la gente, sencilla y amable; la mejor expresión del norte de Tenerife. No tiene salida al mar, rodeado como está Tegueste por el municipio de San Cristóbal de La Laguna, y sin embargo es famoso por su procesión de barcos, cuna también de la lucha canaria, un buen lugar para pasear y tomar un vino tinto en la casa de comidas que atiende la familia de Pedri al inicio de la calle Prebendado Pacheco. “Todavía hay niños en las islas que juegan en la calle, en las plazas y también en las playas; son como los potreros argentinos”, argumenta Tonono. “La quietud y la creatividad son más importantes que cualquier manual de instrucciones”, explica el técnico, razón de más para no sacar a Pedri de su entorno, dejar que creciera hasta los 15 años en Tegueste.

“Al niño hay que observarle de forma directa y sin descanso durante un tiempo, con más ojos que informes, mientras se estimula su ingenio”, comenta Tonono. “Tiene que jugar en espacios abiertos, sentirse libre y feliz en su hábitat, descubrir el juego, jugar con sentido. El aprendizaje visual es tan decisivo como el respeto a la personalidad. No podemos robotizar el fútbol. Hay que fomentar el conocimiento sin renunciar a la emoción y a la calle como universidad”, prosigue. “¿Dime cómo se regatea a un cono? El regate es engaño y los conos no piensan. El fútbol de Pedri es muy natural y sencillo, hace muy fácil todo lo que es muy difícil”, añade. A la tarea de captación y desarrollo se añade después la de formación, momento para aplicar el método de Laureano Ruiz.

La influencia de Laureano

Tonono es un devoto de Laureano Ruiz desde que leyó el libro De la base a la cúspide (Deporte y Cultura, 1986). Ha seguido su obra y recurre repetidamente al técnico cántabro para mejorar su tarea en la UD Las Palmas. No es casual que el equipo canario haya tenido como entrenadores a Manolo Márquez, Sergio Lobera, Paco Herrera o Quique Setién. “Laureano es un sabio, un intelectual, que ha inyectado la racionalidad al juego y ha diseñado los mejores trabajos de formación”, afirma Tonono respecto al entrenador que organizó el fútbol base del Barcelona en los años setenta antes de la llegada de Johan Cruyff. Y es que a Laureano Ruiz se le considera el ideólogo del estilo azulgrana que después desarrollaron el holandés y Pep Guardiola.

Así se entiende que Pedri acabara por tener un perfil de jugador del Barcelona sin necesidad de pasar por La Masia después de residir en la casa amarilla que controla Tonono con los consejos de Laureano Ruiz. Pedri ni siquiera se mudó a un piso cuando debutó con el primer equipo sino que continuó en la residencia de las promesas llegadas a Las Palmas. Tampoco ha renunciado a la compañía familiar en Barcelona —vive con un hermano— y compra en el supermercado mientras exhibe para sus amigos la última publicación de Laureano Ruiz titulada El auténtico método del Barça.

“Juega con mucho sentido, tiene pausa y un último pase primoroso, también sabe cambiar el sentido del juego y sus controles orientados son exquisitos”, relata Tonono sobre Pedri. “Ocupa muy bien el campo, domina los espacios y su capacidad de esfuerzo es tan alta que ataca y defiende por igual”, continúa. “Y, sobre todo, se distingue por su recepción girada”. Es el signo de distinción de los mejores volantes del Barça. Únicamente los centrocampistas que saben girar mientras reciben la pelota, y por tanto no se ponen de cara ni de espaldas, triunfan en el Camp Nou. Y Pedri gira como Xavi y como Iniesta. “Tiene un gran margen de mejora porque escucha y aprende sin parar. Tiene que rematar más”, acaba Tonono.

Puede incluso que cuando Pedri marque un gol, Sara Socas, también de Tegueste, le dedique un rap. “El talismán de Tegueste”, como le ha bautizado el periodista y escritor Juan Cruz. Pedri simplemente se ríe, calmo y sereno, como si quisiera ser un joven ciudadano de 18 años de Tegueste que juega en el Barça y está en la selección.

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