El Real Madrid funde al Alba y alcanza al Barça en el liderato de la Euroliga

El conjunto de Laso, liderado en la estadística por Heurtel, luce solvencia y repertorio a tres días del clásico liguero (74-89)

Abalde entra a canasta ante los defensores del Alba
Abalde entra a canasta ante los defensores del AlbaFILIP SINGER (EFE)

El Real Madrid sumó en Berlín su 16º triunfo en 19 partidos de la Euroliga, la 21ª victoria del conjunto de Laso en sus últimos 22 encuentros. Al Alba le resultó inabarcable la batería enemiga. Hanga, Heurtel, Abalde, Poirier… ejercieron de engranajes de un sólido rodamiento que, aprovechando la derrota del Barça ante el Unics, alcanzó el coliderato de la competición (con dos partidos menos que el equipo azulgrana, 16-3 por 16-5 de balance). A tres días del clásico liguero, el Madrid presumió de solvencia y repertorio junto a la puerta de Brandeburgo. El cuadro de Israel González, liderado por Maodo Lo (21 puntos y 30 de valoración), remó hasta el 46-50 del minuto 24, pero la manta se le quedó corta y acabó fundido a ambos lados de la pista hasta el 74-89 definitivo. Redebutó Gabriel Deck, con dos puntos y un rebote en nueve minutos, y cinco madridistas alcanzaron los dobles dígitos de valoración, con Heurtel al frente de la estadística (17 puntos y 7 asistencias). Sin Tavares, Poirier (13 puntos), Yabusele (12) y Thompkins (10) se repartieron la faena sin sobresaltos. El Madrid luce músculo sin acusar su reciente trayecto de convalecencias.

Justo antes del duelo ante el Alba de la primera vuelta, disputado el 14 de diciembre en el WiZink, comenzó un brote de covid que ha afectado a 13 jugadores de la plantilla de Laso y al propio técnico. La sacudida de ómicron por toda Europa provocó los aplazamientos de los partidos del Madrid ante el Fenerbahçe, Unics y Estrella Roja (afrontará ahora 11 partidos en 25 días para recuperar antes de la Copa todo lo descabalado). Rudy y Tavares aún siguen de baja, Williams-Goss y Causeur se quedaron en casa por el reparto de esfuerzos, y Vukcevic fue el descarte para el duelo en Berlín. A cambio, entró en la rotación madridista Deck, un día después del anuncio oficial de su vuelta al equipo, deshaciendo el camino nueve meses después de su marcha a Oklahoma. Y, moviendo su repertorio, Laso presentó ante el Alba un quinteto novedoso, con Alocén al mando, Abalde y Hanga tensando el perímetro, y Yabusele y Poirier cargando el rebote. Se aplicó el Madrid en la puesta en escena, pero la agitación de Maodo Lo (8 puntos en cinco minutos) se saltó todos los radares y permitió al Alba aguantar de salida el envite.

La superioridad en el rebote y la hiperactividad de Hanga fueron los mejores argumentos del Madrid en el asalto de tanteo, con más ritmo que acierto (1 de 9 en triples para los visitantes). Y, a 34 segundos para el cierre del primer cuarto, Deck saltó a la pista para ejercer durante unos instantes de cuatro, con Randolph de pívot, y después de alero tras la entrada de Thompkins. “Está para jugar”, confirmó Laso en la víspera a pesar de la inactividad competitiva de Deck. “Para mí es un tres que, por sus características y las del equipo, puede jugar en varias situaciones. Puede hacer más de alero pequeño y adaptarse también a la posición de cuatro: tira, juega al poste bajo… Es un gran fichaje”, analizó el entrenador madridista.

Casualidad o eficiencia, como si nunca se hubiera marchado, con la presencia de Deck en la pista, el Madrid armó un parcial de 3-11 en apenas tres minutos, del 15-19 al 18-30. Para entonces, el argentino aún no había sumado en la estadística, pero la mezcla del quinteto, azuzado por la intensidad de Llull, destartaló durante ese tramo al Alba. En su partido 900 con el Madrid en 16 temporadas en el club, Llull encendió la mecha con tantas veces y Heurtel aceleró a su estela para elevar la renta del conjunto de Laso (26-39, m. 17). Tres pérdidas de balón de los visitantes y cinco puntos consecutivos de Lo (que para entonces sumaba 15 de los 33 de su equipo retrasaron el descosido en el marcador. Pero con el regreso de Hanga a la pista la diferencia creció hasta el 33-48. El triple de Sikma sobre la bocina que anunciaba el descanso fue la única bocanada de oxígeno para un Alba estresado en su intento de contener a la inabarcable rotación rival.

El crecimiento progresivo del Madrid, de los 15 puntos encajados en el primer cuarto a los 29 anotados en el segundo, marcó el plan de Laso para la reanudación. Buscaba el técnico poner equilibrio a la solidez mostrada por su equipo. Pero su idea tardó en trasladarse a la pista. En el banquillo de al lado, Israel González que tuvo en Laso a su primer maestro con la pizarra, cuando el vitoriano le dio la alternativa en el Lobos Cantabria en la temporada 2006-2007 y González pasó de ocuparse de la parcela física a convertirse en su ayudante— exprimió sus recursos y descartó la rendición anticipada. La pujanza de Eriksson rearmó al Alba, que tanteó el reenganche tras unos minutos de ebullición (46-50, m. 24). Sin embargo, cuando el conjunto alemán creyó tener sujeto a su enemigo se desataron Abalde, Heurtel y Poirier. El Madrid de los mil recursos tuvo tiempo para corregir rápidamente el borrón y lanzar la sacudida definitiva (55-73, m. 29). La renta creció hasta el 60-81 y los de Laso gestionaron un desenlace tranquilo en Berlín rumbo al liderato de la Euroliga.

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Sobre la firma

Faustino Sáez

Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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